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miércoles, 15 de agosto de 2018

Florecillas. Que sea el Espíritu Santo el que dirija.

Que sea el Espíritu Santo el que dirija las decisiones.

Me había hablado un hermano de otro hermano que se presentaba a Hermano Mayor sobre la conveniencia de que saliera elegido, y a mí, por aquel entonces con solo 19 años, me parecía muy conveniente…y no se me ocurrió otra cosa que hablar a algunos hermanos sobre la cuestión en la intención de dirigir su voto. Pues bien, al hablarle al hermano Víctor, me dijo: “Yo prefiero que sea el Espíritu Santo el que dirija estas cosas”. Inmediatamente quedé convencido y no volví nunca a entrometerme. Y casi sin darme cuenta, en mi fuero interno, empecé a tener al hermano Víctor en mucha estima espiritual (Tomás Galindo).

En las órdenes religiosas está prohibido hacer propaganda por alguien, y más aún que sea el propio interesado quien la promueva. Es más, nadie se puede votar a sí mismo. Es una norma de prudencia para evitar ambiciones y manipulaciones. Algo parecido sucede en el cónclave para elección del Papa y por eso hay generalmente tantas votaciones antes llegar a la elección.
 
Víctor como miembro de la Congregación de San Felipe Neri.

Pero como la ambición se puede colar en todas las instituciones, es frecuente la formación de grupos que se ponen de acuerdo para elegir a la persona de la que esperan alcanzar más beneficios, a veces dirigidos por el propio interesado.

Si esto se da en las órdenes religiosas, que hacen la promesa de “non ambiendo”, es decir “de no ambicionar”, para evitar toda clase de ambición, ya podemos imaginar lo que puede suceder en instituciones cristianas cuyos miembros no hacen esa promesa.
Tomás Galindo, como vemos por sus palabras, recibió un buen testimonio de cómo hay que evitar las manipulaciones y votar en conciencia al que se considere más apto para el oficio, aunque no sea el que más simpático me caiga.

Otra cosa muy diferente es que, la persona que haya captado por el ambiente la posibilidad de ser elegida o reelegida para el cargo, haga propaganda en contra de su elección y alegue causas para evitarlo, como fue el caso de Víctor, que suplicaba humildemente que no le volvieran a nombrar Hermano Mayor, alegando sus enfermedades.

Oratorio de San Felipe Neri en Madrid.
A todas las elecciones de superiores suele preceder un rato de oración en silencio y de invocación al Espíritu Santo para que les ilumine y acierten en la elección. Víctor tenía muy claro que hay que dejar actuar al Espíritu Santo, que es el que sabe lo que más conviene

El espiritual, se deja llevar por el Espíritu Santo y da su voto al que considera más capacitado. Y a Víctor, que no se consideraba digno ni capacitado ni el mejor preparado para dirigir la Congregación de San Felipe Neri, le eligieron seis años consecutivos para Hermano Mayor. ¿Sería porque los electores se dejaron guiar por el Espíritu Santo?

sábado, 12 de mayo de 2018

Testimonios. Eva VI



Víctor con el hábito de la Congregación de San Felipe Neri
Todos los domingos, muy de madrugada, durante los años que fue elegido Hermano Mayor de la Congregación de San Felipe Neri a la que pertenecía, marchaba hacia el piso que los hermanos tienen en Sainz de Baranda, para organizar todo antes de que llegase el resto de los Hermanos. Las elecciones de Hermano Mayor eran anuales. El domingo anterior a la fiesta de San Felipe Neri. Año tras año, cuando llegaba esa fecha, les indicaba que no le votasen, alegando su falta de salud, pero ellos no se lo tenían en cuenta y es así que fue elegido durante seis años consecutivos año tras año.

Cómo él no deseaba ser Hermano Mayor, puso a un Niño Jesús que tenían sentado en una silla muy linda para que ocupase Él ese puesto, imitando a Santa Teresa cuando la nombraron priora de la Encarnación, que colocó a la Santísima Virgen de priora.
 
Niño Jesús sentado
Este cargo le obligaba a atender a los Hermanos de la Congregación que le llamaban por teléfono, en algunas ocasiones, casi todos los días, coincidiendo casi siempre con el corto descanso nocturno que daba a su enfermo cuerpo, conversaciones que la mayoría de las veces se hacían interminables y que él soportaba pacientemente, atendiéndoles con bondad.

En esta Congregación tenían adoración nocturna y también se daban disciplina. Mi padre, además, usaba el cilicio, hasta que se puso enfermo del corazón y mi madre se le escondió. En Batuecas también deseaba darse disciplina con todos, pero el P. Tarsicio se lo impidió alegando que ya hacía demasiado.

Su director espiritual, al ver menguada su salud, le indicó que no debía seguir yendo a visitar a los enfermos, pues le afectaba mucho el olor de los desinfectantes que usan en los hospitales porque le quitaban el respiro, además de la bronquitis crónica que padecía, unida a la insuficiencia coronaria que le motivaba mucho decaimiento.

Víctor visitaba y atendía a los enfermos

Como a él le atraía tanto este apostolado y ya tenía por experiencia que cuando se encontraba mal e iba a misa, al llegar el momento de comulgar, su salud se fortalecía, quiso hacer la prueba de asistir a la santa misa, justo una hora antes de la visita a los enfermos. Pero llegó la hora de la comunión y no sintió la acostumbrada mejoría, sino que seguía decaído. Entonces comprendió que lo que Dios quería era que obedeciese a su confesor y así lo hizo.

Este hecho de que al comulgar mejoraba, lo conocía bien mi madre. Por eso, cuando en la santa misa le veía sentarse porque le faltaba la vida, e incluso a veces no podía acercarse a comulgar, teniendo que bajar el sacerdote hasta el banco para dársela, ella estaba esperando que llegara el momento de la comunión para verle mejor, más aliviado.

sábado, 10 de marzo de 2018

Testimonios Begoña (V)

Begoña atendiendo a una enferma siguiendo el ejemplo de su padre.

La vida de mi padre fue intensamente apostólica, fruto directo de la intimidad que mantenía con el Señor en la oración. Estaba lleno del celo y deseo de llevar las almas al Señor. Amaba a todos los hombres con el mayor amor que se les puede tener: el deseo de su salvación. En el trabajo procuraba acercar a sus compañeros.

Pertenecía a la Congregación de San Felipe Neri, teniendo como apostolado visitar personas enfermas, apostolado que realizaba en el hospital Gregorio Marañón. Como miembro de la Congregación seglar llevaba una bata  o guardapolvos gris y un crucifijo colgado al cuello cuando visitaba a los enfermos en el hospital. Era el distintivo de los miembros de San Felipe Neri.

En una ocasión me contó cómo, cuando se lo permitían, visitaba a los enfermos de la sección de psiquiatría, los que se encontraban aislados. Algunos estaban encerrados como en una especie de celdas a causa de su agresividad. Algunos cuidadores les tenían miedo. A Víctor le abrían esas estancias, se acercaba en el nombre de Jesucristo con cariño y amor al enfermo, les mostraba el crucifijo y contaba como algunos lo besaban, no mostrando violencia alguna, sino mansedumbre. Víctor no tenía miedo. Su fortaleza era el Señor.

Víctor siempre echaba en la hucha del Domund de Begoña mil pesetas.
En sus visitas a los enfermos no fueron pocas las ocasiones en las que pudo consolar y aliviar a muchos moribundos, ayudándoles a acercarse a Dios antes de su fallecimiento. Su apostolado visitando enfermos, también lo hacía en sus domicilios, ya fuesen familiares, amistades o conocidos.

Cuando pasaba parte de sus vacaciones con su familia en Sabarís, zona costera cercana a Vigo, su vida diaria seguía dedicada a la oración, a cuidar y servir a su familia. Cocinaba para nosotros, así, cuando llegábamos de la playa su esposa e hijos, teníamos la comida ya preparada.

Visitaba a algunas personas enfermas en este pueblo. Como tenía reliquias de algún santo, las llevaba con él en esas visitas y oraba pidiendo la curación del enfermo por la intercesión del santo. En alguna ocasión se produjo no sólo la mejoría, sino hasta la sanación.
 
El gran deseo de Víctor era sentar en su mesa a los pobres.
Recuerdo que el día del Domund, en el colegio, nos daban huchas para ir pidiendo a las personas en la calle. Éramos niños. Sería a finales de los años setenta. Mi hucha tenía siempre una cantidad de dinero considerable. El mayor donativo era el de papá que, pobres como éramos, introducía en la hucha mil pesetas.

Recuerdo que en casa siempre se ayudaba a los pobres. El pobre que llamaba a la puerta de casa pidiendo, nunca se iba con las manos vacías. Siempre que había alguna persona pidiendo a la puerta de la Iglesia a la que fuese a oír misa, papá les daba limosna. Veía a Cristo en los pobres. Su gran deseo era sentar en su mesa a los pobres y que comiesen en su casa.





miércoles, 10 de enero de 2018

Testimonios Asunción (III)


Víctor en la Congregación de San Felipe Neri

Pregunta: ¿Qué recuerda de Víctor como miembro de la Congregación de San Felipe Neri?
Respuesta: Que visitaba un hospital y hacía allí lo que dice mi hija Begoña. A todo lo que ella dice, yo añado que le eligieron Hermano Mayor de la Congregación y aunque él les pedía que no le eligieran, le eligieron año tras año durante seis años consecutivos. Recuerdo también la siguiente anécdota. Como le veían tan recogido en el Oratorio de San Felipe Neri, algunas mujeres se acercaron a él para pedirle que las confesara. Él las señalaba dónde estaba el sacerdote y las decía: Ahí está el sacerdote. Yo soy un padre de familia.

Pregunta: Víctor era también adorador nocturno. ¿Qué me dice sobre esa faceta de su vida?
Respuesta: Doy fe de que era efectivamente adorador nocturno y que no sólo no faltó nunca el día que le correspondía, sino que en lugar de pasar el tiempo de adoración establecido para los adoradores, él se pasaba la noche entera adorando al Santísimo. Le tocaba adorar el Santísimo los días 21 de cada mes. Fue una coincidencia que su muerte ocurriera precisamente el 21 del mes de febrero, como lo hace resaltar mi hija Begoña.
 
Monasterio de San José de Las Batuecas

Pregunta: Dígame algo sobre su vida en Batuecas.
Respuesta: Como dice mi hija Eva sobre este particular, la temporada que pasaba todos los años en el Desierto de Las Batuecas, la pasaba entregado a la oración y haciendo vida de carmelita descalzo con los carmelitas descalzos. También se ocupaba en trabajar algo en la huerta.
Al anunciarme que iba a pasar sus vacaciones en Batuecas, me dijo que era para hacer oración todo el tiempo y desde el primer año ya me indicó que su intención era seguir haciéndolo en años sucesivos. Al principio pasaba todas las vacaciones en el Desierto de Las Batuecas mientras que yo iba con los hijos a veranear a Sabarís (Pontevedra), pues a mí, el baño en el mar me hacía mucho bien para la salud y no lo perdía ningún año. Después que el P. Valentín le aconsejó que dividiera el tiempo de vacaciones, pasaba la mitad de las vacaciones en el Desierto y la otra mitad con la familia.
 
Víctor y Asunción, modelo de esposos
Pregunta: ¿Qué dice de Víctor como marido?
Respuesta: Que aprendí de él muchas cosas buenas. La primera de ellas, rezar el rosario que yo no sabía rezar, pues en casa de mis padres no se rezaba el rosario. Nunca impedimos tener hijos, pues todo nuestro amor iba dirigido hacia Dios y hacia ellos. En los 65 años que hemos vivido juntos, hemos estado siempre muy unidos el uno al otro y los dos en el Señor. Ha sido un marido maravilloso. Mejor, imposible. No pasa ni un día que no me acuerde de él y que no le pida por mí y por todos.





sábado, 23 de diciembre de 2017

¡FELIZ NAVIDAD!



Víctor les felicita estas Fiestas de Navidad con unas  palabras que pronunció en una conferencia a los Miembros de la Congregación de San Felipe Neri en Zaragoza animándoles a tener la fe de María y José.

“En el misterio de la Encarnación del Verbo es donde la FE fue la base de todos los acontecimientos que se sucedieron. Los dos actores sujetos a la prueba fueron la Virgen y San José. Ella que se encontraba orando, recibe la visita de un Arcángel que le anuncia su concepción. Hasta ahí, la FE no necesita manifestar, pero en el Nacimiento que ve cómo nadie los da sitio para su alumbramiento. ¿Cómo siendo Dios el que ella lleva, no hace porque le den posada?


Pero ni una duda le pasa por su pensamiento, ni siquiera cuando tiene que refugiarse en un establo para que nazca el Redentor. ¡Qué contraste a como pensamos los hombres! Pronto se ve apremiada con la presencia de su Hijo divino, luego con el cántico de los ángeles, la adoración de los pastores y después la de los Magos.

El reverso llegó pronto. Cuando tienen que huir para no ser el Niño degollado  por Herodes, y la pobreza en que vivió, al igual que cuando el Niño en el templo se quedó. Aún queda lo más inaudito, el prendimiento y pasión y muerte de su Hijo. Nunca dudó, y de FE siempre vivió, hasta que llegó la resurrección.


Pasamos a San José, varón justo, según las Escrituras. Él, sin saber cómo ni cuando, comprueba que la Virgen está encinta: su humildad y FE le lleva a repudiar a su esposa en secreto, esto es, sin manifestar el caso a ninguna persona. Entonces es cuando recibe en sueños la forma en que se ha llevado la concepción de su esposa. Por un sueño se da por satisfecho y contento, cualquier hombre pediría comprobaciones, a San José le bastó y sobró con esto. Luego cuando en Belén llamaba de casa en casa con respuestas negativas, su FE en aumento fue”.

¿Y qué hacemos nosotros que hemos sido regalados con todos los acontecimientos del nacimiento del Niño Jesús, de los hechos de su infancia, pero sobre todo de su vida pública, en la que nos enseña toda su doctrina probada con milagros, obedeciendo a sus padres durante tantos años con una vida oscura y de trabajos?


Que guiados por la FE como MARÍA y JOSÉ y acompañados por tan excelentes compañeros de viaje, encuentren a JESÚS y disfruten de su PAZ.


miércoles, 22 de noviembre de 2017

Los escritos de Víctor

Estantería en la casa de Víctor en Velillas del Duque

Poco a poco les iremos dando a conocer los escritos que se han conservado de Víctor. Están publicados casi en su integridad en el libro “Vida impactante de un cristiano de a pie”, del  P. José Vicente Rodríguez, que una vez más les recomendamos, pues es lo más completo que se ha publicado. Para su estudio y comprensión vamos a dividir estos escritos en cuatro apartados: Hechos de vida, oración y virtudes, charlas espirituales y cartas.

1. Hechos de vida: Es el escrito fundamental para conocer la trayectoria de su vida espiritual y calibrar su experiencia de Dios. Se trata de unas páginas muy íntimas que solamente dio a conocer a su hija Eva, religiosa Carmelita en Sabarís (Pontevedra) que así lo testifica: “Me los dio a conocer mi padre. Si no recuerdo mal, en septiembre de 1992. Me los había grabado en una cinta de casete para que pudiera participar de ellos, pero yo le pedí que me hiciera una fotocopia de lo escrito, y le indiqué que deseaba conservar aquel texto. Mi padre quería conservar la intimidad y reserva. Creo que fui la única a quien se los dio”. Nunca sospechó que un día se dieran a conocer ni del gran bien que a través de ellos podría hacer a muchos fieles.

Modelo de escrito autógrafo

2. Oración y virtudes: Sus consideraciones acerca de la oración y algunas virtudes las escribió a petición de Begoña, otra de sus hijas. En correo electrónico de 4 de agosto dirigido al P. José Vicente Rodríguez le decía: “Las páginas sobre la oración las escribió a petición mía. Yo le pedí que me explicase sobre la oración y escribió todo lo que usted tiene, no esperándome que fuese tan abundante y detallado como lo hizo”.
3. Charlas espirituales: Se trata fundamentalmente de unas charlas a los hermanos de la Congregación de San Felipe Neri en la ciudad de Zaragoza con motivo de haberse reunido allí los hermanos de las comunidades de Madrid, Valencia y Zaragoza. Dedicó las primeras a las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, dedicó otras a explicar el valor del sufrimiento partiendo del sufrimiento de Cristo y concluyó tratando de los siete dones del Espíritu Santo.

Modelo de escrito autógrafo

4. Cartas: Son muy pocas las que se conservan y lo lamentamos. En las dirigidas a una hija y a una nieta, ambas religiosas, se destaca la alegría que siente por su vocación y las anima a ser fieles al Señor. En las dirigidas a sus nietos se destaca su cariño, pero siempre van acompañadas de algunos estímulos para que se comporten como buenos cristianos. En este apartado merece mención especial una colección de 11 cartas a una religiosa agustina de clausura de tono muy espiritual.

Poco a poco se los iremos dando a conocer en la sección “habla Víctor”.





sábado, 4 de noviembre de 2017

Miembro de la Congregación de San Felipe Neri

San Felipe Neri patrono de la Congregación

Víctor perteneció también a la Congregación de San Felipe Neri como miembro seglar. El 20 de abril de 1969, a sus 44 años, presentaba su petición como pretendiente a la “Venerable Junta de Ancianos de la Congregación de San Felipe Neri de Seglares Siervos de los pobres enfermos del Hospital general”. Y manifestaba que, “deseando servir a Dios en sus pobres enfermos y participar de las gracias con que se halla enriquecida la congregación… humildemente suplica se dignen admitirle en la clase de novicio, en lo que recibirá merced”.

Transcurrido ese tiempo de prueba, al año siguiente recibió la Carta o Cédula de adscripción definitiva a la Venerable Congregación de San Felipe Neri. Víctor conservó siempre bien enmarcado en un cuadro este documento, que aún se conserva.

Víctor recibiendo el hábito de la Congregación

Tan en serio se tomó su pertenencia a la Congregación y el cumplimiento de su compromiso con los pobres enfermos, que pronto le nombraron Hermano Mayor a pesar de su resistencia a aceptar el cargo, alegando falta de salud. Es más, le reeligieron durante seis años consecutivos.

Como no deseaba ocupar aquel cargo, recordando lo que hizo Santa Teresa al nombrarla priora de la Encarnación de Ávila que puso en el asiento de la priora a la Virgen María, a él se le ocurrió poner “un Niño Jesús que tenían sentado en una silla muy linda para que ocupase aquel puesto”. Seguro que el Niño Jesús le ayudó en todas sus decisiones.

Como Hermano Mayor, uno de sus principales compromisos era escuchar y atender a los Hermanos de la Congregación. Raro era el día que no recibía alguna llamada que además solía coincidir con el corto descanso nocturno que daba a su cuerpo enfermo. Y Víctor atendía con mucha paciencia y más amor aquellas conversaciones, a veces interminables, con tal de transmitir paz e ilusión a esos hermanos.

Interior del Oratorio de la Congregación.
Todos los domingos, muy de madrugada, acudía a la Congregación de San Felipe Neri para desde allí partir para las visitas a los enfermos. En una ocasión coincidió con el esposo de la señora Felisa que limpiaba y arreglaba la Iglesia, que era ateo, y al verle a hora tan temprana, le preguntó adónde iba un domingo tan de madrugada. Al explicárselo Víctor exclamó: “¡Cuánto tiene que agradecérselo Dios!”.

Como miembro de la Congregación de San Felipe Neri su apostolado principal consistía en visitar enfermos en los hospitales y lo hizo siempre con verdadero amor. Les escuchaba con cariño, se interesaba por sus problemas, a los más necesitados les ofrecía ropa en nombre de la Congregación, siempre tenía una palabra de aliento y jamás dejó de atender a cualquier necesidad física o moral que pudieran tener.





miércoles, 18 de octubre de 2017

Amor a los enfermos

Victor en su toma de hábito en la Congregación de San Felipe Neri

Como miembro de la Congregación de San Felipe Neri, su principal apostolado consistía en la visita y atención a los enfermos, ministerio que ejerció durante varios años en el hospital llamado actualmente Gregorio Marañón. Allí se le veía ataviado con el distintivo de los miembros de dicha congregación, que era una bata-guardapolvo gris y un crucifijo colgado al pecho. Su amigo Daniel Coronado cuenta:

“Nos poníamos el hábito e íbamos al hospital visitando a los enfermos. Se les llevaba cosas y se les escuchaba. Víctor tenía una gran capacidad para escuchar a los enfermos. E iba también a “Mi Casa”, que era un centro dirigido por las Hermanitas de los Pobres y que está cerca del hospital que ahora se llama Gregorio Marañón. En “Mi Casa” cortaba las uñas a los ancianos y charlaba amorosamente con todos ellos”.

"Mi Casa" de las Hermanitas de los pobres en Madrid

Por esa capacidad de escuchar a los enfermos y por sus muestras de cariño, a Víctor le permitían visitar a los enfermos de la sección de psiquiatría. Una de sus hijas le oyó decir que incluso a los que se encontraban aislados: “Algunos estaban encerrados como en una especie de celdas a causa de su agresividad. Algunos cuidadores les tenían miedo. A él le abrían esas estancias, se acercaba en el nombre de Jesucristo con cariño y amor al enfermo, les mostraba el crucifijo y contaba cómo algunos lo besaban, no mostrando violencia alguna, sino mansedumbre. Víctor no tenía miedo. Y al despedirse de ellos, algunos le estrechaban la mano con todas las fuerzas y hasta lloraban de emoción”.

Visita a un enfermo en un hospital

Cuando iba de vacaciones con su familia a Sabarís (Pontevedra) y durante los años que vivió en Velillas del Duque (Palencia), continuó practicando esa misma obra de misericordia con cuantos enfermos se encontró. Le encantaba pasar largos ratos escuchándoles, que es lo que más necesitan los que tantas horas pasan sin que nadie les escuche, alentándoles en sus pruebas y aprovechando el tiempo para estimular su fe y su esperanza.

Y como la fe y la esperanza son fundamentales a la hora de la muerte, Víctor siempre procuró que se preparasen bien para ese momento y les convencía de la necesidad de recibir el sacramento de la Unción de enfermos. Él mismo se encargaba de avisar a los sacerdotes para que hiciesen una buena confesión y recibiesen la Unción de Enfermos. Su esposa nos refiere uno de esos casos.

Unción a un enfermo

“Viviendo en Velillas del Duque fuimos un día al pueblo donde él había nacido (Quintanadiez de la Vega) y al llegar a su pueblo se enteró de que había en el pueblo un vecino que se estaba muriendo. Se llamaba X y había sido amigo suyo durante los años que vivió en el pueblo, a pesar de que Víctor no faltaba nunca a misa y X solía pasar de ella. Después de saludar al enfermo y charlar un rato con él y con las personas que estaban acompañándole, dijo a los que estaban acompañándole que por favor le dejaran un rato solo con el enfermo, como así lo hicieron. Y no sé lo que le diría. Lo cierto es que, al terminar de hablar con Víctor, pidió confesión y comunión y murió después de confesarse y de recibir la comunión y la Unción de enfermos”.




miércoles, 11 de octubre de 2017

Apostolado



Una oración que no lleve al deseo de que todos se salven y lleguen al conocimiento del Dios Padre misericordioso y ponga de su parte lo que esté en su mano para que se haga realidad, sería si no falsa, al menos sospechosa de no ser auténtica. El que a través de la oración ha experimentado el amor de Dios, siente el deseo de que todos le conozcan y le amen.

De Víctor podemos asegurar que cumplió con perfección el deseo del Decreto del Vaticano II sobre los laicos: “Siendo propio del estado de los laicos vivir en medio del mundo y de los negocios temporales, Dios les llama a que, movidos por el espíritu cristiano, ejerzan su apostolado en el mundo a manera de fermento” (AA 2).


Su hija Begoña lo resume en pocas palabras: “La vida de mi padre fue intensamente apostólica, fruto directo de la intimidad que mantenía con el Señor en la oración. Estaba lleno del celo y deseo de llevar las almas al Señor. Amaba a todos los hombres con el mayor amor que les pueden tener: el deseo de su salvación”.

Al no poder descender a dar detalles sobre el intenso apostolado desarrollado por Víctor, nos limitamos a señalar sus especiales campos de acción. Lo ejerció en la familia, siendo el mejor de los esposos según Asunción su esposa y el padre solícito que se preocupó por la formación religiosa y profesional de sus hijos. Quiso que todos ellos gozasen de la formación que él no pudo alcanzar.



Lo ejerció en la fábrica de Pepsi Cola defendiendo con valentía los derechos de sus compañeros frente a los jefes de la empresa, sin miedo a que a él le despidiesen, pero aprovechando su confianza para estimularles a cumplir fielmente con sus compromisos cristianos e invitándoles a los Cursillos de Cristiandad para fortalecer su fe.


Lo ejerció en la Adoración Nocturna animando a sus miembros a glorificar a Jesús Sacramentado y a pedirle por la salvación de todos. Lo ejerció en la Congregación de San Felipe Neri siendo el primero en la delicada atención a los enfermos. Lo ejerció en la Parroquia ayudando a su construcción y poniéndose incondicionalmente a servicio del párroco para lo que le necesitase. Lo ejerció con todos los que el Señor puso en su camino tratándoles siempre con delicadeza.


Y lo hizo con su palabra, hablando de Dios en todas las circunstancias, dando testimonio de su fe sin miedo al que dirán. Lo hizo con sus escritos, breves sí, pero llenos de fe de amor y de esperanza. Lo hizo con el ejemplo, ayudando y amando a todos. Y lo hizo con la oración, en la que pedía siempre por la Iglesia y presentaba al Señor a sus amigos sí, pero también a sus enemigos: “Del que mal me quería, de él bienes recibía. De todos agradecido estoy, siempre por ellos oré y en Dios les amé”. Para todos pedía su salvación


lunes, 24 de julio de 2017

¿BLOG DE VÍCTOR?





¿Quién es Víctor y por qué crear un blog? 
¿Merece la pena conocer su vida y sus enseñanzas?

Son ya muchos los que le conocen y le admiran, especialmente después de leer la “Vida impactante de un Cristiano de a Pie” escrita por el P. José Vicente Rodríguez de la que, en poco tiempo, se distribuyeron 5.000 ejemplares de la primera edición y ya van vendidos otros tantos de la segunda.




Víctor es un padre de familia numerosa (tuvo diez hijos de los que viven siete) nacido en Quintanadiez de la Vega (Palencia) el 12 de abril de 1925 y fallecido en Medina del Campo (Valladolid) el 21 de febrero de 2012, que se entregó por entero al Señor y a servir a la Iglesia. 



Desde su trabajo y desde su hogar se convirtió en fermento y levadura de vida cristiana. Hombre de profunda oración y de acción apostólica, aparece ante nuestros ojos como respuesta clara a las expectativas de la Iglesia que desea que seglares comprometidos puedan ser inscritos en el catálogo de los santos y convertirse en modelo para los laicos.


Afiliado al Carmelo Seglar Descalzo, a la Congregación de San Felipe Neri, a Cursillos de Cristiandad y a la Adoración Nocturna, fue un verdadero místico en medio del mundo a la vez que un hombre trabajador, humilde, sencillo y servicial, que se desvivió por los pobres y los enfermos.



Su experiencia mística, que fue la que le llevó y dio sentido a su intenso apostolado, la conocemos gracias a sus escritos sobre cosas de oración, de virtudes y hasta de experiencias místicas. ¿Cómo un hombre que ni siquiera pudo acceder al bachillerato por tener que trabajar desde pequeño en el campo pudo llegar a escribir de cosas tan espirituales y con tanta profundidad?



Al ir enterándose muchas personas de las cualidades humanas y espirituales de este laico tan humilde y caritativo, han comenzado, unos a admirar su figura, otros se le encomiendan para conseguir favores por su intercesión (que por cierto son abundantes) y muchos, que es lo más importante, se han animado a mejorar su vida cristiana.



Convencidos del bien que puede hacer a muchos creyentes el testimonio de su vida y el contenido de sus escritos espirituales, este blog nace con la finalidad dárselos a conocer.