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sábado, 2 de mayo de 2026

P. José Francisco Rodríguez. Desde la orilla de Dios (XVIII)

 

P. José Francisco.

Nosotros buscamos la felicidad por caminos de felicidad, pero que termina en eterna desgracia. Dios nos lleva por caminos que parecen de desgracia, pero que terminan en eterna felicidad. Nosotros buscamos la felicidad en todo, porque así pensamos que vamos a ser felices en todo, pero felices en esta vida, sólo lo seremos cuando nos neguemos a ser felices en la tierra por contentar a Dios, pues cuando nos negamos a ser felices en la tierra por amor de Dios, Dios cambia nuestra felicidad por la suya, y la felicidad de Dios, esa si que es felicidad.

Nosotros buscamos la felicidad en esta vida, pero en esta vida nunca encontraremos del todo la felicidad, pues por mucho que disfrutemos en esta vida, siempre disfrutaremos mucho menos de lo que podemos disfrutar. Por eso en esta vida no podemos ser nunca felices del todo, porque disfrutamos siempre muy por debajo de lo que podemos disfrutar.

Sólo en el cielo podemos ser felices del todo, pues solo en el cielo tendremos siempre más de todo lo que podemos desear.

La felicidad no se encuentra ni en el dolor ni en el gozo, sino en hacer la voluntad de Dios con todo nuestro amor, en todo cuanto nos pida.


sábado, 11 de abril de 2026

P. José Francisco Rodríguez. Desde la orilla de Dios (XVI)

P. José Francisco Rodríguez.

Jesús nos demostró el amor que nos tenía asumiendo todos nuestros males temporales y cambiando nuestros males temporales en bienes eternos. Así fue como convirtió nuestros males temporales en bienes eternos.

Dios da la felicidad eterna a los que renuncian por amor suyo a la efímera felicidad de este mundo.


Jesús, fue tanto más, cuanto más se aniquiló por amor al Padre y por amor nuestro; tuvo tanto más, cuanto más se desprendió de todas sus riquezas, por amor al Padre y por amor nuestro, y pudo tanto más, cuanto más renunció a todo su poder, por amor al Padre y por amor nuestro.


Jesús, en lugar de matar a los que fueron a darle muerte, se dejó matar por ellos. Muriendo voluntariamente, mató a la muerte, y resucitando nos dio la vida para siempre.  


Ese es el camino que tenemos que seguir nosotros, si queremos cambiar en cielo anticipado el infierno en que vivimos. Jesús se dejó matar por sus enemigos en lugar de matar a sus enemigos, para darnos a entender, que es dejándonos matar por nuestros enemigos, en lugar de matar a nuestros enemigos como alcanzamos la vida que Él nos ha merecido dejándose matar por sus enemigos en lugar de darles muerte.