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miércoles, 18 de abril de 2018

Gracias y favores, Alejandro García Martín


  
Plaza de la Hispanidad de Medina del Campo

Un nuevo caso, que el agraciado considera milagroso, sucedió en Medina del Campo, localidad en la que Víctor vivió los últimos diez años de su vida, pero al que D. Alejandro no debió conocer o al menos tratar, ya que para esas fechas, debido al alzheimer y otros achaques, las salidas de Víctor se reducían a ir de la casa a la Iglesia y regresar por el mismo camino.

Pero un día, una buena vecina, que además visitaba y limpiaba su casa, le ofreció una estampa que hablaba de la santidad de Víctor y con una oración para alcanzar gracias por su intercesión y comenzó a encomendarle sus achaques, ya que las medicinas no se los resolvían. Dice así:   
    
“Yo, Alejandro García Martín, de 77 años, vecino de la Villa, escribo este testimonio para la causa de Víctor Rodríguez.
Hace más de quince años que me diagnosticaron la enfermedad de Crohn y sentía sensación de frío en todo el cuerpo.
En 2002 me diagnosticaron un quiste en el riñón derecho que entonces era de veinte milímetros. En febrero de 2012 un TAC revela que el quiste ha crecido hasta ochenta y cinco milímetros. Por esa época sentía más molestias y sensación de frío, además manchaba la ropa interior. En ese momento, mi vecina y persona que me limpia la casa, me trajo un folleto de Víctor Rodríguez. Desde entonces rezo todos los días la oración del folleto (estampa) pidiéndole el favor de la curación.
Al poco tiempo de rezarle, alrededor de una semana, dejé de mancharme la ropa y poco a poco empecé a mejorar y tener menos sensación de frío. Además en el estudio de ocho de octubre de 2012, el quiste se había reducido a sesenta y tres milímetros, se había reducido la sensación de frío y yo me encontraba perfectamente.
Estoy convencido de que ha sido un favor de Víctor Rodríguez,  fruto de las oraciones que le hago”.

Su testimonio es claro. Debido a la enfermedad de Crohn y de un quiste en el riñón derecho, llevaba mucho tiempo padeciendo sensación de frío a pesar de los tratamientos y, por otra parte, sufría de incontinencia urinaria que le llevaba a manchar con frecuencia su ropa interior.

Por lo que da a entender, las medicinas que tomaba por prescripción facultativa, no lograban ni quitarle la sensación de frío ni sanar esa incontinencia, al menos de modo habitual. De ahí que se decidiera acudir a Víctor para encomendarle la sanación de esas dolencias, con la grata sorpresa de que, a los pocos días desaparecieron. ¡Cómo no va a creer que se trata de un verdadero milagro conseguir en pocos días y de manera permanente lo que no había logrado durante años con las medicinas!


miércoles, 17 de enero de 2018

Testimonios. Asunción (V)

Relojería del Sr. Nozal en Medina del Campo al lado de la Parroquia San Miguel


Pregunta: Aparte de su caridad con los pobres, ¿recuerda algún otro acto significativo suyo de caridad?
Respuesta: Víctor era amigo de un señor llamado Mariano Nozal. El tal señor Nozal no iba nunca a misa. Víctor comenzó a tratar con él y llegaron a hacerse muy amigos y como fruto de su amistad con él, comenzó a ir a misa y no volvió a dejarla. A este amigo de Víctor se le quemó la casa. ¿Y qué hizo Víctor con este su amigo cuando se le quemó la casa? Que le prestó la casa que teníamos nosotros en el centro de Medina del Campo, para que viviera en ella hasta que arreglara la suya que se le había quemado. Mientras tanto nosotros nos fuimos a vivir a las afueras de Medina, en la casa que teníamos en la granja. Nos trasladamos nosotros de una casa céntrica y mejor acomodada, a otra a las afueras y peor acomodada, para que él se alojara con su familia en la que nosotros vivíamos. Así era Víctor de caritativo.

También recuerdo que cuando murió el señor que nos había comprado el comercio de alimentación que teníamos en Medina del Campo, como su casa la tenía detrás del establecimiento y era muy pequeña, viendo que no reunía condiciones para el velatorio, sin que ni siquiera se lo pidieran, ofreció a la familia su propia casa para que hicieran en ella el velatorio, e incluso él mismo llevó a hombros al difunto de su casa a la nuestra, para que allí le velaran.
 
Víctor fue donante de sangre

Era también donante de sangre y sintió mucho cuando se la desecharon por razón de su enfermedad, pues no había oportunidad que se le presentara para hacer acciones de caridad que no las aprovechara como en estos casos que ahora recuerdo.

Pregunta: Su hija Eva habla de los trabajos de Víctor en la parroquia a la que  ustedes pertenecían cuando vivían en Madrid. Dígame algo sobre el particular.
Respuesta: Cuando nos trasladamos a Madrid para poder sacar los hijos adelante, pues nos habíamos arruinado y perdido la granja que teníamos, una vez conseguido trabajo e instalarnos, Víctor no dudó en ofrecerse al párroco para lo que necesitase. En Villaverde Bajo donde vivíamos, se estaba iniciando la parroquia de San Clemente Romano y allí Víctor ayudó en todo lo que pudo, pues de momento la Iglesia eran los bajos de un local vacío y había que acondicionarlo. Él no dudó en ir por las casas y conventos pidiendo donativos, sillas, bancos, alfombras, cualquier cosa que sirviera para acondicionar la parroquia y los salones parroquiales.
 
Exterior de la Parroquia San Clemente Romano en Madrid

Además recuerdo que implicó a algunos de sus compañeros de trabajo para que les ayudasen a hacer los servicios que no había. Estos compañeros, siempre comían en nuestra casa. Ellos ponían el trabajo y nosotros les dábamos de comer.
Pasaba muchas horas en la parroquia, no sólo haciendo oración, sino ayudando en el despacho parroquial, pasando en los libros el registro de todos los bautizos, matrimonios, etc.





miércoles, 13 de diciembre de 2017

Gracias y favores

Casa de Asunción en la Plaza del Mercado en Medina del Campo

Ya en el mes de septiembre abrimos esta sección para darles a conocer un hecho, al parecer milagroso, obrado por Víctor en la ciudad de Palencia al devolver el habla a una hermana carmelita misionera teresiana que se había quedado muda tras sufrir un derrame cerebral. Una compañera suya hizo una novena a Víctor para que el Señor por su intercesión la devolviera el habla y el mismo día que concluyó la novena, comenzó a hablar.

Retomamos el tema de “gracias y favores” recordando el primer caso que conocemos de los atribuidos a Víctor después de su muerte, que por cierto está relacionado con la salud de su esposa Asunción Merino.

La noche del 5 de noviembre de 2012, el año en que había fallecido su esposo, sintiéndose muy mal, intentó levantarse e ir al baño en busca de alivio, pero cayó al suelo fulminada por un ictus sin poder moverse ni gritar. Así pasó varias horas, tirada en el suelo sin recibir ningún auxilio, pues el único que hubiera podido ayudarla era su hijo Luis Fernando que vivía con ella, pero estaba profundamente dormido. Cuando de madrugada despertó y encontró a su madre en ese lamentable estado, llamó a una ambulancia que se hizo enseguida presente y la llevó al hospital de Medina del Campo.
 
Hospital Comarcal de Medina del Campo.
Ya en el hospital, los doctores que la atendieron y prestaron los primeros auxilios, vieron que la situación era tan grave y delicada, que optaron por enviarla al Clínico de Valladolid. Allí, en el Clínico Universitario, la hicieron todo tipo de pruebas para ver las secuelas que podían haber quedado especialmente en el cerebro y al no encontrar ninguna, sin intervenirla, la dieron de alta.

Asunción atribuyó desde el primer momento su curación a una gracia especial del Señor por mediación de Víctor su esposo y le dio gracias al Señor por no haber quedado inválida de por vida, como suele suceder en casos semejantes, ni dejar secuelas en el cerebro, algo que, según los especialistas, es muy extraño, ya que desde que cayó fulminada por el ictus hasta que pudo recibir los primeros auxilios habían pasado muchas horas.
 
Hospital Clínico Universitario de Valladolid
Han pasado ya varios años y Asunción sigue con la mente lúcida y camina con normalidad, con las limitaciones propias de su edad, pues ya ha cumplido los noventa y uno. Se cansa bastante, como es normal, pero casi todos los días se da un paseo con su hija Begoña, algo que no pueden hacer la mayoría de los que han llegado a esa edad.


Asunción considera milagroso no solamente que por intercesión de Víctor se haya liberado de las terribles secuelas que suele dejar el ictus, sino también el haber llevado con tanta paz como llevó todas las intervenciones médicas a las que fue sometida, algo muy extraño en ella, pues –como reconoce- siempre se ponía muy nerviosa en estas situaciones.

sábado, 28 de octubre de 2017

Carmelita Descalzo Seglar (I)

Escudo de la Orden del Carmen Descalzo.

Dentro de la Iglesia, nutriéndose de la vitalidad de las Órdenes religiosas, a partir de San Francisco de Asís, surgieron las que hasta hace poco se llamaban Órdenes Terceras, formadas por personas que querían vivir en el mundo participando de la espiritualidad de los religiosos (orden primera) y de las religiosas (orden segunda). Actualmente, para resaltar más las vinculaciones espirituales y jurídicas se las denomina como la orden primera, pero añadiendo el calificativo de seglares. Así se habla de franciscanos seglares, dominicos seglares, etc

 Toma de hábito de Carmelitas Descalzos Seglares.

Víctor ingresó en los Carmelitas Descalzos e hizo sus promesas como Terciario Carmelita, pero pasó automáticamente a ser Carmelita Descalzo Seglar al cambiar las nuevas Constituciones y Estatutos en los que al presentar su identidad se dice:

“Los Carmelitas Descalzos Seglares, junto con los Frailes y Monjas, son hijos e hijas de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y de Santa Teresa de Jesús. Por lo tanto, comparten con los religiosos el mismo carisma, viviéndolo cada uno según su propio estado de vida. Es una sola familia con los mismos bienes espirituales, la misma vocación a la santidad y la misma misión apostólica. Los Seglares aportan a la Orden la riqueza propia de su secularizad”.

Víctor ingresó en el Carmelo Descalzo Seglar en Medina del Campo hacia 1955. Por aquellas fechas, aparece en una fotografía llevando la carroza de la Virgen del Carmen en procesión por las calles de la Villa con el escapulario del Carmen Descalzo Seglar sobre el pecho. 

Víctor con el hábito de Carmelita Descalzo Seglar
llevando a la Virgen del Carmen.

El hermano Eugenio Crespo que le conoció en aquellas fechas declara:
“Yo le conocí a Víctor Rodríguez cuando ingresó como Carmelita Descalzo Seglar aquí en Medina del Campo… Los sábados hacíamos vísperas y oíamos misa y rezábamos la Salve y hacíamos procesión con la imagen de la Virgen del Carmen por toda la Iglesia, acompañados por los aspirantes a carmelitas del colegio preparatorio que iban uniformados. Nos reuníamos dos veces al mes. Entonces había en el Carmelo Seglar 25 personas, 15 mujeres y 10 hombres. Él tomó el hábito e hizo la profesión aquí en Medina del Campo.

A causa de haber quebrado su negocio, se vio obligado a salir de Medina del Campo en busca de trabajo y lo encontró en Madrid donde vivió hasta que se jubiló. Luego pasó 12 años en un pueblo de Palencia y finalmente volvió a Medina del Campo ya de edad avanzada y muy achacoso. Tan pronto llegó a Medina, se integró de inmediato a la Comunidad y venía a las Juntas como el resto de los hermanos, y a la Salve y a las vísperas de los sábados como todos los demás. Iba a todos los actos del Carmelo Seglar acompañado siempre de su esposa, excepto a las Juntas, porque ella no pertenecía al Carmelo Descalzo Seglar. Cuando vino de nuevo a Medina, venía todo endiosado. Tenía una espiritualidad fuera de serie”.