miércoles, 6 de mayo de 2026

Habla Víctor. Carta 6 a religiosa agustina 2

Exterior del monasterio de religiosas
Agustinas Recoletas en Palencia.


Me manifiestas la pérdida de tus padres.  Solamente quien los ha perdido humanamente sabe el dolor que conlleva, aun participando de nuestra fe. También tus enfermedades, parece que te operaste este año en Madrid, al menos José Luis llamó por teléfono indicándolo, por cierto que no pude ponerme al teléfono porque me estaba dando una taquicardia.


La pérdida de seres queridos siempre es dolorosa. Aunque los creyentes sabemos que es para bien de esos seres queridos que dejan de padecer en este mundo para entrar a gozar en el cielo para siempre, nos duele perder su compañía y lloramos su despedida de este mundo.


El mismo Jesús, cuando se dirigió a Betania para resucitar a su amigo Lázaro, que llevaba ya cuatro días enterrado, nos dice el evangelista San Juan que dos veces “sollozó”, y en una, hasta que lloró ante las lágrimas de Marta y María. Así se unió a su dolor y al de los que las acompañaban.


Curiosa la alusión a las enfermedades que estaban pasando tanto la religiosa agustina como el propio Víctor. Grave tuvo que ser la enfermedad de la religiosa agustina para tener que trasladarse a Madrid para operarse (no dice de qué) cuando residía en un convento en una provincia alejada de Madrid. Muy cierto lo de la taquicardia que Víctor estaba pasando en ese momento, ya que desde años atrás las sufría con cierta frecuencia.


sábado, 2 de mayo de 2026

P. José Francisco Rodríguez. Desde la orilla de Dios (XVIII)

 

P. José Francisco.

Nosotros buscamos la felicidad por caminos de felicidad, pero que termina en eterna desgracia. Dios nos lleva por caminos que parecen de desgracia, pero que terminan en eterna felicidad. Nosotros buscamos la felicidad en todo, porque así pensamos que vamos a ser felices en todo, pero felices en esta vida, sólo lo seremos cuando nos neguemos a ser felices en la tierra por contentar a Dios, pues cuando nos negamos a ser felices en la tierra por amor de Dios, Dios cambia nuestra felicidad por la suya, y la felicidad de Dios, esa si que es felicidad.

Nosotros buscamos la felicidad en esta vida, pero en esta vida nunca encontraremos del todo la felicidad, pues por mucho que disfrutemos en esta vida, siempre disfrutaremos mucho menos de lo que podemos disfrutar. Por eso en esta vida no podemos ser nunca felices del todo, porque disfrutamos siempre muy por debajo de lo que podemos disfrutar.

Sólo en el cielo podemos ser felices del todo, pues solo en el cielo tendremos siempre más de todo lo que podemos desear.

La felicidad no se encuentra ni en el dolor ni en el gozo, sino en hacer la voluntad de Dios con todo nuestro amor, en todo cuanto nos pida.


miércoles, 29 de abril de 2026

Testimonios Jesús Gómez Ayet


Templo nacional de Santa Teresa de los
PP. Carmelitas Descalzos en Madrid

Secretaría pro beatificación Víctor.


P. José Francisco

Vigo


Hola padre José Francisco. Ayer me fue imposible llamarle. El sábado hablamos con Rafael del asunto y parece que nuestra tarea principal en los próximos dos años, es dar a conocer lo más posible a Víctor. Así que de momento, estaría bien comenzar por repartir novenas y hojas, y libros de su biografía por supuesto.


Podrías enviarnos algo así como:

-1.000 novenas

-1.000 hojas

-Unos pocos libros, no sé, ¿10-15 por ejemplo?


La idea es que nuestra secretaría centralice y reparta todo este material y el que podamos ir elaborando. El 14 de noviembre, en Plaza España-Madrid vamos a presentar el proyecto de toda esta tarea.


Bueno, más o menos esto quería decir de momento… Es que estuve en Toledo el sábado y volví resfriado y casi estoy sin voz, por eso no te llamo por teléfono. Espero que todo vaya bien. Ahora añado mis señas:

Jesús Gómez Ayet

C/ Malagón, 2-307

28043 – MADRID


¡¡¡Un abrazo muy fuerte, padre José Francisco!!





sábado, 25 de abril de 2026

Habla Víctor Carta 6 a religiosa agustina (I)

 

Madre Mariana de San José,
fundadora de las Agustina Recoletas.


Alabado sea Jesucristo, en quien vivimos y nos amamos.

 

Él buscó el momento de la oración en la Iglesia, para que se relacionasen nuestras almas. Tantos días y tantas horas haciendo oración, y tuvo que ser un día que no abrían la iglesia para que cambiásemos impresiones espirituales.

Desde aquella fecha se inició nuestra relación verbal, pero espiritualmente ya nos había relacionado el Señor. Parece que fue ayer, serán por lo menos 25 años los que han pasado. Y, ¡cuántas cosas han sucedido!

 

Víctor, que era muy madrugador, solía esperar al párroco D. Francisco Teresa para ayudarle a abrir la iglesia, preparar los ornamentos, los libros y los utensilios de la celebración, pero un día, por despiste o por algún compromiso, no llegó a la hora acostumbrada, y es cuando aprovechó para saludar y entablar una conversación con una joven muy devota. Este encuentro fue providencial para el discernimiento vocacional de la joven.

 

Desde ese momento, ya todos los días se saludaban y charlaban brevemente de cosas espirituales al salir de misa, aunque, como reconoce Víctor, “ya el Señor les había relacionado”. Y de esas charlas surgió la decisión de esa joven para ingresar en las religiosas agustinas recoletas.

 

 

 

Alabado sea Jesucristo, en quien vivimos y nos amamos.

 

Él buscó el momento de la oración en la Iglesia, para que se relacionasen nuestras almas. Tantos días y tantas horas haciendo oración, y tuvo que ser un día que no abrían la iglesia para que cambiásemos impresiones espirituales.

Desde aquella fecha se inició nuestra relación verbal, pero espiritualmente ya nos había relacionado el Señor. Parece que fue ayer, serán por lo menos 25 años los que han pasado. Y, ¡cuántas cosas han sucedido!

 

Víctor, que era muy madrugador, solía esperar al párroco D. Francisco Teresa para ayudarle a abrir la iglesia, preparar los ornamentos, los libros y los utensilios de la celebración, pero un día, por despiste o por algún compromiso, no llegó a la hora acostumbrada, y es cuando aprovechó para saludar y entablar una conversación con una joven muy devota. Este encuentro fue providencial para el discernimiento vocacional de la joven.

 

Desde ese momento, ya todos los días se saludaban y charlaban brevemente de cosas espirituales al salir de misa, aunque, como reconoce Víctor, “ya el Señor les había relacionado”. Y de esas charlas surgió la decisión de esa joven para ingresar en las religiosas agustinas recoletas.

 

 

miércoles, 22 de abril de 2026

P. José Francisco Rodríguez Desde la orilla de Dios (XVII)

 

P. José Francisco Rodríguez.

Jesús nos demostró el amor que nos tenía asumiendo todos nuestros males temporales y cambiando nuestros males temporales en bienes eternos. Así fue como convirtió nuestros males temporales en bienes eternos.

Dios da la felicidad eterna a los que renuncian por amor suyo a la efímera felicidad de este mundo.


Jesús, fue tanto más, cuanto más se aniquiló por amor al Padre y por amor nuestro; tuvo tanto más, cuanto más se desprendió de todas sus riquezas, por amor al Padre y por amor nuestro, y pudo tanto más, cuanto más renunció a todo su poder, por amor al Padre y por amor nuestro.


Jesús, en lugar de matar a los que fueron a darle muerte, se dejó matar por ellos. Muriendo voluntariamente, mató a la muerte, y resucitando nos dio la vida para siempre.  


Ese es el camino que tenemos que seguir nosotros, si queremos cambiar en cielo anticipado el infierno en que vivimos. Jesús se dejó matar por sus enemigos en lugar de matar a sus enemigos, para darnos a entender, que es dejándonos matar por nuestros enemigos, en lugar de matar a nuestros enemigos como alcanzamos la vida que Él nos ha merecido dejándose matar por sus enemigos en lugar de darles muerte.