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miércoles, 27 de agosto de 2025

Florecillas de Víctor

Prado de flores esmaltado

 Con este post concluimos la sección dedicada a florecillas, en que hemos intentado dar a conocer pequeños y significativos detalles de la vida de Víctor.

Tomamos el nombre de Florecillas” porque florecillas es el diminutivo de flores, por tanto son flores pequeñas que pueden pasar desapercibidas, pero que contribuyen a embellecer un paisaje cuando su pequeñez se multiplica por millares. San Juan de la Cruz lo ha expresado bellamente cuando al resaltar la belleza de la creación habla “de prados de verduras de flores esmaltados”.


Esta sección de florecillas se inició el día 2 de diciembre de 2017 y concluye hoy, 27 de agosto de 2025. Durante ese tiempo hemos podido disfrutar de doscientas veintidós florecillas, que por su encanto y sencillez nos han ayudado a descubrir a un Víctor humano, cariñoso, simpático, y cercano, siempre alegre y hasta con sentido del humor.


A través de las florecillas podemos comprobar cómo Víctor puso en práctica lo que Santa Teresa pedía a sus carmelitas: “Todo lo que pudiereis sin ofensa de Dios, procurad ser afables y entender de manera con todas las personas que os trataren, que amen vuestra conversación y deseen vuestra manera de vivir y tratar, y no se atemoricen y amedrenten de la virtud. A religiosas importa mucho esto: mientras más santas, más conversables con sus hermanas… Que es lo que mucho hemos de procurar: ser afables y agradecer y contentar a las personas que tratamos” (C. 41, 7).


Así lo hizo Víctor, siguiendo a su madre Santa Teresa, como buen carmelita descalzo seglar, y por eso fueron muchos los que se acercaron al Señor por su afabilidad.










sábado, 26 de julio de 2025

Florecillas. Travesura de José Francisco.

 

Monaguillo abriendo la procesión con la cruz procesional.


El P. José Francisco, el iniciador del proceso de canonización de su hermano Víctor, fue en su infancia un niño pillo y travieso en exceso, pero simpático. Cuando regresó al pueblo a cantar su primera misa, todos le recordaban con gozo sus múltiples travesuras.

Una de las más sonadas, es la siguiente.  


Cuando tenía unos ocho años, le mandó su padre a Saldaña, que dista unos dos kilómetros, a que comprara una reja que necesitaba para el arado. Efectivamente se fue a Saldaña y compró la reja, pero ir a Saldaña suponía pasar por la casa y cantina del tío Benigno. Así es que allí entró nada más comprar la reja, pero se encontró con unos jóvenes del pueblo que estaban tomando unos tragos que le invitaron a que les acompañara. No se hizo de rogar. Se sentó y charló con ellos mientras le hacían preguntas y le animaban a beber para emborracharle.


Cuando ya se había pasado de tragos inició el regreso a Quintanadiez haciendo eses por el camino, y al llegar al pueblo oyó tocar las campanas para un entierro, así es que dejó la reja en casa y se fue a la iglesia para hacer de monaguillo. Revestido de monaguillo le dieron la cruz procesional para que acompañara al párroco al cementerio. Al llegar a la sepultura, se tambaleaba junto con la cruz dando muestras de estar embriagado y corría riesgo de caer con la cruz en la sepultura.


Al verle así, Víctor, posiblemente por orden de su padre, que estaba pasando mucha vergüenza, se  acercó por detrás y se abrazó a él y a la cruz, para impedir la tragedia y el bochorno familiar. Su padre, consciente de que los culpables eran quienes le emborracharon, se limitó a decirle: Vete a casa a dormir la mona (borrachera).




sábado, 12 de julio de 2025

Florecillas. La Sevillana.

Vaca de color y tamaño semejante a la Sevillana.

No se trata de ninguna joven artista famosa nacida en Sevilla, sino del nombre de una vaca de labranza, aunque les parezca extraño.


En el hogar de Daniel y Margarita, los padres de Víctor, para las labores de agricultura, base de la economía familiar, nunca hubo caballos, ni mulas, ni burros, ni bueyes, sino solamente vacas, pero las suficientes para cumplir con esa misión y para que nunca faltase leche en el hogar.


Generalmente tenían cinco o seis vacas que iban cambiando por otras, o vendían las más viejas para comprar otras más jóvenes. Cada una tenía nombre propio al que respondían cuando se las llamaba. De todas las que pasaron por el hogar, la que dejó un recuerdo inolvidable fue la Sevillana, por ser trabajadora incansable, hasta el punto de que en verano, mientras para cada trillo se usaban dos vacas, a ella sola se le asignaba uno.


Pero tenía un problema, y es que era muy agresiva e indomable, y aquí es cuando entra en acción Víctor. Mientras dos o tres varones eran incapaces de dominarla para uncirla al yugo, a Víctor no le oponía ninguna resistencia y le obedecía humildemente. ¿Por qué esa diferencia? Ninguno se lo explicaba, pero esa era la realidad.




miércoles, 2 de julio de 2025

Florecillas. Las golondrinas de Víctor.

 

Nido de golondrina

En los pueblos de la zona conocida como “Tierra y villa de Saldaña”, entre los que se encuentran Quintanadiez de la Vega, pueblo donde nació Víctor y Velillas del Duque, donde pasó parte de su ancianidad, las golondrinas eran abundantes y consideradas como aves sagradas, pues se decía que habían quitado espinas de la corona de Cristo. Esa era la creencia popular. 

Normalmente las golondrinas hacen sus nidos en lugares seguros y elevados, como aleros de edificios, techos, vigas y en  lo pajares, abundantes en esa zona, lugares seguros para criar los polluelos, pero la peculiaridad, en el caso de Víctor, es que el nido lo hicieron en el zaguán, y allí permanece hasta el día de hoy. El zaguán es una pieza del edificio inmediato a la entrada que hace de vestíbulo.

Víctor, en ese zaguán, de escasa altura y de acceso al patio y a la vivienda, tenía instalada una pequeña biblioteca. Pues en ese lugar de paso obligado a la vivienda, y a la altura que podía llegar cualquier persona, es donde las golondrinas tienen colocado su nido, sin inmutarse por las entradas y salidas de las personas. Eso es lo que hace especial el caso de este nido.



sábado, 31 de mayo de 2025

Florecillas. Perros salvajes.

 

Muestra de un perro de raza peligrosa.

El 20 de abril de 2024 hablamos de cómo Víctor salió un día de Velillas del Duque para visitar a los amigos que tenía en Quintanadiez de la Vega desde su infancia, y al pasar por cerca de Lobera, le salió una manada de perros salvajes que se abalanzaban con furia amenazándole de muerte, y cómo, con toda calma y confianza en el Señor, hizo la señal de la cruz y se alejaron mansamente. 


El caso que ahora les contamos nada tiene que ver con Víctor, pero nos ayudará a comprender lo que significó en su día que Víctor saliera ileso de aquel ataque de forma milagrosa.


El día 26 de agosto de 2024, Justiniano Calvo, vecino de Barrios de la Vega, pueblo perteneciente al mismo ayuntamiento que Quintanadiez de la Vega, caminando hacia Poza de la Vega para visitar a unos familiares, por un camino rural sin asfaltar y poco transitado, sufrió de repente el ataque de un perro salvaje que se abalanzó sobre él sin que le hubiese provocado, con tanta rabia, que le trituró el cuello. Cuando llegaron los primeros auxilios para llevarle a Palencia en helicóptero, nada pudieron hacer.


¿Cómo se explica que a Víctor le bastara hacer la señal de la cruz sobre toda una manada de perros salvajes para que se alejaran sin hacerle daño, y a Justiniano Calvo le matara un solo perro?


Durante meses  hicieron los vecinos abatidas por todos los lugares cercanos en busca del perro salvaje sin resultado. Al final se comprobó que fue un mastín escapado de un criadero de perros.


sábado, 10 de mayo de 2025

Florecillas. ¿Será tonto?

 

Víctor en el hospital con su hija Tere
y su nieta Sara.

Siempre le oí decir que daba gracias a Dios por su enfermedad y yo pensaba: ¿Será tonto? ¿Cómo puede dar gracias al Señor por algo así? Hoy no necesito que me lo explique. TERESA

 

Víctor cumplió desde niño con el precepto del Señor: “Con el sudor de tu frente comerás tu pan”. Desde los 12 años, al morir su hermano Natalio en la guerra civil, tuvo que ayudar a su padre en todas las tareas de la agricultura, duras de verdad, especialmente en tiempo de verano. Esa entrega al trabajo la mantuvo después como avicultor y como empleado de la Embotelladora de Pepsi-Cola, donde hacía horas extraordinarias, primero para sacar adelante a su numerosa familia y después para ayudar a los pobres.

 

Tanto esfuerzo le llevó a sufrir frecuentes taquicardias, que trató de encubrir a su esposa y a sus hijos hasta que fue imposible. Consciente de que la taquicardia podía darle en cualquier instante y lugar, llevaba consigo una nota en que solicitaba como creyente la asistencia de un sacerdote.

 

El 9 de marzo de 1988, el Doctor neurólogo D. Antonio Guerrero, dio este diagnóstico: “Paciente de 62 años con antecedentes de cardiopatía isquémica. Desde hace varios años presenta con carácter progresivo pérdida de memoria para hechos recientes, con cambios incipientes en la ejecución de actividades diarias, personalidad y conducta. Posible enfermedad de alzheimer. Y así fue.

 

Para consuelo suyo y de sus familiares, según testifica su hija Begoña, nunca perdió la presencia de Dios. Seguía orando incluso cuando ya no podía leer. Yo le preguntaba a veces: “Papá, ¿Qué haces? “Rezando”. Otras veces le decía: ¿En qué piensas? “En Dios”. La enfermedad le ayudó a pensar siempre en Dios.




miércoles, 30 de abril de 2025

Florecillas. Infancia feliz del nieto Ignacio.

Víctor con su nieto Ignacio saliendo de una pastelería.


Los recuerdos que tengo de mi abuelo Víctor, puedo decir que son todos buenos y que me transportan a una infancia feliz. Cuando era pequeño, todos los días caminaba hasta mi casa para pasar un rato conmigo. Siempre traía monedas en el bolsillo, pues le encantaba verme la cara de alegría que yo ponía, cuando me las daba para chuches. Ignacio Rodríguez.


Fue el nieto con quien más tiempo compartió, pues los nietos que nacieron antes que él, nacieron cuando Víctor trabajaba en la Embotelladora de Pepsi-Cola donde hacía horas extraordinarias para ayudar a  los pobres y sólo podía estar con los nietos los días que libraba del trabajo, y las nietas más pequeñas nacieron cuando ya se había retirado a Velillas del Duque y solamente estaban con él durante sus vacaciones en verano.


Pero Víctor no solamente le daba chuches  o monedas para que los comprase, sino que aprovechaba para hablarle del Niño Jesús, de la Virgen María, de los santos, y le enseñaba oraciones, especialmente el padrenuestro y el Ave María mientras paseaba con él



miércoles, 9 de abril de 2025

Florecillas. Si hago eso, tu madre me echa de casa.

Víctor y Asunción ya muy ancianos en su hogar.

En carta de Eva María, la hija menor de Víctor al P. José Vicente Rodríguez cuando estaba preparando la “Vida impactante de un cristiano de a pie”, le dice respecto a la caja para su entierro: “La caja simple y rudimentaria. El ataúd quería que no fuesen más que cuatro sencillas tablas. Cuando me lo comentó le indiqué que tendría que encargárselo a un carpintero ya en vida, porque los de la funeraria serían todos de mejor calidad. Me contestó: “Si hago eso, tu madre me echa de la casa”. Eva María.

El deseo de Víctor era ser enterrado como los pobres, que no pueden acudir a una funeraria para organizar sus entierros, porque carecen de recursos, pero era consciente de que su esposa y sus hijos no iban a cumplir con su deseo, como él tampoco lo haría con su esposa o alguno de sus hijos. De hecho fue enterrado en la sepultura familiar inaugurada por su padre Daniel. Por tanto, tampoco se cumplió su deseo de ser enterrado en el suelo y con una simple cruz de palo. Gracias a que se enterró en la sepultura familiar, hoy le acompaña su esposa Asunción, hasta que los restos de Víctor puedan ser trasladados a una Iglesia para ser venerados.




sábado, 29 de marzo de 2025

Florecillas. Cuidando gallinas.

 

Víctor y Asunción con sus tres primeros hijos
en su primera granja avícola.

Vivió varios años en Medina del Campo, siendo muy estimado por su extraordinaria bondad y virtud, de nuestros padres y Madres Carmelitas de allí, a los que ayudaba cuanto podía, el cuidado de las gallinas, que era su industria y especialidad, tenía una granja avícola. Aquí nos dejó hechos también 4 ponederos de albañilería además de otros varios trabajos que nos  hizo. Se encontraba aquí en su centro. Carmelitas Descalzas de Medina del Campo.


Víctor, hasta el momento de su matrimonio con Asunción había trabajado exclusivamente en la agricultura, pero al partir de la casa paterna e instalarse en la casa de Dª. Catalina, tía de Asunción, que tenía un amplio patio, comenzó un experimento con gallinas ponedoras que le dio tan buen resultado, que decidió vender sus propiedades en Quintanadiez de la Vega para comprar una granja en Medina del Campo.


El éxito ni el mismo lo esperaba, pero se debió, en parte, a que leyó libros dedicados a la avicultura para instalar en sus gallineros las técnicas más modernas, y lo mismo hizo con los piensos más apropiados. Trabajó mucho, pero gozó más viendo a su esposa y a sus hijos felices.


Y como no era egoísta, pronto, debido a su amistad con los Padres Carmelitas, les animó y ayudó a instalar gallineros en su finca en las afueras de la población, para contribuir a la buena alimentación de sus seminaristas. Algo parecido, pero a menor escala, hizo con las Madres Carmelitas, como nos acaban de testificar.




sábado, 15 de marzo de 2025

Florecillas. Cariño a los enfermos

Sacerdote administrando la Extrema Unción a un enfermo.


Yo admiraba en él su seria espiritualidad, era un hombre de una pieza. En estas ocasiones hablábamos de su labor con los enfermos en Madrid, daba la impresión de que su tiempo era todo para los demás, yo admiraba la sencillez con que me contaba sus servicios a los enfermos.  Carmen García Rodríguez


Nada tiene de extraño que Carmen se admirara de la sencillez con que su tío Víctor hablaba con la mayor naturalidad de sus servicios a los enfermos, pues no es normal que un creyente laico se implicase en un apostolado tan comprometido.


Muchos de los enfermos que visitaba Víctor, padecían enfermedades terminales a los que apremiaba atender físicamente, pero además necesitaban palabras de aliento y de esperanza. Por eso les hablaba de Jesús, el único capaz de darnos una felicidad que dura para siempre.


 Antes de visitar a los enfermos oraba al Señor para que pusiese en sus labios las palabras más apropiadas y los gestos de amor para que ningún enfermo falleciese sin recibir el sacramento de la Unción de los enfermos.


Los años que vivió en Velillas del Duque, cuando se enteraba de que alguien de los pueblos cercanos a los que acudía a la celebración diaria de la Eucaristía, le faltaba tiempo para visitarles, acompañarles y a orar por ellos.  


sábado, 1 de marzo de 2025

Florecillas. El poder del amor

Víctor y Asunción con sus hijos, 
excepto Eva María, la más pequeña


Todos podemos cambiar si el amor nos invade. ¡Cómo cambió la vida de mi padre (Víctor) al ser tocado por el Señor y cómo se dio a los demás!

Su fuerza venía de las largas horas que pasaba en oración. Teresa

Rodríguez.

Teresa es la hija que mejor conoció el cambio operado por su padre Víctor

después de su ruina económica. Sufrió en carne propia lo que supone pasar

de una vida en que no faltaba de nada, a una vida de pobreza e inseguridad,

pero a la vez fue testigo del cambio radical en la entrega al Señor de su

padre desde ese momento.

Es además la única que destaca que, al principio de su conversión, como

suele suceder en muchos convertidos, fue muy exigente con sus hijos

mayores por el deseo de que también ellos se convirtieran y dieran buen

ejemplo a sus hermanas más pequeñas.

Pero pronto cayó en la cuenta de que Dios nos ama a todos por ser sus hijos

y que nos atrae por el amor, no por la fuerza, y comenzó a poner en

práctica este consejo de San Juan de la Cruz: “Donde no hay amor, pon

amor, y sacarás amor”. Y cambió radicalmente. Dejó de ser tan exigente

con sus hijos mayores para atraerles a Dios por la comprensión y el amor.



miércoles, 19 de febrero de 2025

Florecillas. Apostolado con el ejemplo y la oración.

Jesús orando

La fábrica era un espacio propicio para su apostolado. Pero, ¿qué tipo de apostolado podía ser el suyo en este mundo laboral entre el grupo de los compañeros que no le eran afectos, que le eran francamente hostiles? Nos puede parecer un apostolado reducido al mínimo, el apostolado del buen ejemplo, de la palabra clave para ir discerniendo la marcha de los acontecimientos, el apostolado de la oración. Él mismo, calificando la situación de “verdadero calvario” se preguntaba: ¿Qué otra cosa podía hacer por ellos si no era encomendarles a Dios?

 

¿Qué podía hacer Santa Teresa para evitar los estragos que los hugonotes estaban haciendo en la Iglesia de Francia, que tanto lamentaba ella, mujer y ruin?  Pues determinó hacer lo poquito que estaba a su alcance, que era “vivir con la mayor perfección los consejos evangélicos y orar por ellos y que otras hicieran lo mismo”.

 

¿Que podía hacer Víctor en un ambiente más bien hostil a todo lo religioso en la Embotelladora de Pepsi-Cola? Vivir como Santa Teresa los consejos evangélicos y procurar que otros, aunque fueran pocos, hicieran lo mismo. Y así lo hizo. Orando siempre por ellos y dando testimonio de amor hacia ellos, consiguió que algunos volvieran a sus prácticas religiosas a través de los Cursillos de Cristiandad, que tanto bien les hicieron.

 



sábado, 8 de febrero de 2025

Florecillas. Rezo del Rosario en el hogar

 

Orando con el Rosario en la mano.

Asunción, la mujer de Víctor confiesa: “Aprendí de él muchas cosas buenas. La primera de ellas, rezar el rosario, que yo no sabía rezar, pues en casa de mis padres no se rezaba el rosario. Y el rosario concluía siempre con el rezo de la Oración a San José. Compuesta por el Papa León XIII. Se trata de la oración que comienza: “A vos, Bienaventurado San José. Etc”.   ASUNCIÓN MERINO 

No es extraño que Víctor introdujera en su hogar, desde el primer momento, el rezo del santo rosario en familia, pues es lo que había aprendido y hecho él  en su hogar paterno desde que nació. 

Asunción, reconoce que en casa de sus padres no había esa costumbre, pero no opuso resistencia al rezo del rosario, al contrario, incluso antes de que nacieran sus hijos, ya rezaban el rosario inmediatamente después de la cena, como se hacía en la mayoría de los hogares cristianos del pueblo. 

La única diferencia en el rezo del rosario con los demás hogares del pueblo, es que todos los días se añadía al final la oración a San José compuesta por el Papa León XIII, mientras que en otros hogares sólo se hacía esta oración en el mes de octubre. La gran devoción a San José y la confianza en su patrocinio,  es otro legado de Víctor a su familia.

 

sábado, 25 de enero de 2025

Florecillas Víctor inteligente


Casa donde Víctor vivió en su infancia en Quintanadiez 
de la Vega (Palencia)



Víctor era bien inteligente. Aparte lo que había aprendido en la escuela, Víctor siguió instruyéndose a base de mucha lectura, de modo que fue adquiriendo un buen lote de conocimientos, y llamaba la atención de las personas con las que tenía que tratar. Como ejemplo se puede citar el caso de un psiquiatra con el que entabló una larga conversación; y éste le preguntó, sorprendido, qué estudios había cursado. Él le contestó que no tenía mayores estudios, y el psiquiatra quedó admirado por la inteligencia natural que poseía. La conversación debió versar sobre los enfermos que el especialista trataba en el Goloso de Madrid. Eva María.

Efectivamente, los únicos estudios que hizo Víctor, fueron los de la escuela, aunque tanto sobresalía entre los demás niños, que el maestro quiso que hiciera bachillerato y le preparó y aprobó, pero las circunstancias familiares no lo permitieron, porque tendría que trasladarse a Palencia y los padres no tenían medios para costear esos estudios.


Pero su padre, Daniel, que era hijo de maestro, fomentó en todos sus hijos la afición a la lectura, formando en casa una pequeña, pero selecta biblioteca, fundamentalmente con libros religiosos, comenzando por la Biblia, libros de literatura donde no podía faltar el Quijote, y libros de historia de España y de sus conquistadores tras el descubrimiento de América. Esta afición a la lectura la mantuvo toda la vida. Fue un gran autodidacta. 







miércoles, 15 de enero de 2025

Florecillas Víctor trabajador desde niño

Humilladero en las afueras de Quintanadiez de la Vega,
pueblo de Víctor


Si no pasamos necesidad en el hogar, se debió a que en casa se trabajaba mucho, primero mi padre solo, y luego acompañado de víctor, que desde los 14 años tuvo que trabajar duro en trabajos de agricultura impropios de su edad, como era, por ejemplo, el de segar a guadaña, para lo que se requiere mucha fuerza y habilidad, aunque él, a pesar de sus catorce años si las tenía y trabajaba con ganas”. José Francisco Rodríguez.


Ya antes de los catorce años a Víctor le tocó trabajar, como sucedía a la mayoría de los niños hijos de agricultores. En carta a su nieto Ignacio el día que cumplía seis años, le  escribió una carta en la que hace una bonita relación de lo que él hacía a esa edad, incluyendo las pequeñas travesuras propias de niños, como llevar las vacas a pastar a un prado cercado y dejarlas solas para ir a jugar con otros niños.


El trabajo era grande, pues, por ejemplo dice del verano: Había que trillar con todo el calor. Esto sí que era pesado. Después de aparbar, que nos gustaba montar en el aparbadero, volvíamos a cuidar las vacas, esta vez sin compañeros, además de noche. ¡Menudo miedo que se pasaba cuando las aves nocturnas, como el búho, la lechuza, etc., se lanzaban sobre ratas y ratones, además cerca de ti, y cuando cantaban anunciando su presencia!


miércoles, 20 de noviembre de 2024

Florecillas. Pillería de Eva

 

Eva de postulante
para carmelita descalza en Sabarís.

Eva narra como Víctor la había sacado a pasear al barrio San Cristóbal donde se encontró con su amigo Daniel y se entretuvieron mucho tiempo. Eva se aburría y le pidió a su padre regresar a casa, diciendo que si no lo hacía, regresaría sola, y así lo hizo como lo narra en estos términos:


Regresé teniendo que sortear varias dificultades para mi corta edad, que no sería de más de 4 años. La primera fue cruzar la vía del tren, después caminar por varias calles de Villaverde Bajo, cruzando sus correspondientes carreteras… La última carretera era la más peligrosa, por ser un ramal de la salida de la carretera de Andalucía. 


Al llegar a nuestro piso, tuve que ponerme de puntillas para llamar al timbre, y mi madre, al mirar por la mirilla no encontró a nadie. Insistí desde fuera diciendo que era Eva. Mamá, al abrirme me encontró sola y me preguntó dónde estaba mi padre, a lo cual contesté: Está en el parque hablando con Daniel. ¿Y has vuelto sola? Volvió a preguntar. Ya os podéis imaginar la sorpresa y susto de mi mamá, y peor el de papá cuando se puso a buscarme y no me encontró. Primero me buscó por el parque y después por todo el camino, con el corazón angustiado, pensando que tendría que dar parte a la policía, y lo peor de todo: ¿Cómo se lo iba a decir a Asunción?


Cuando llegó a casa ya era muy tarde, y mamá le hizo la pillería de preguntarle nada más entrar donde estaba la niña. A lo que él contestó con inalterable paz: La he perdido. Mamá, entonces, riendo le indicó: Mira donde está. Se vino sola. ¡Pobrecillo. Cuánto le hice sufrir! Eso sí. No se alteró nada, permaneciendo con la misma serenidad que le caracterizaba.


sábado, 9 de noviembre de 2024

Florecillas. Caridad con los moribundos

 Doctores atendiendo a un moribundo.


Durante el tiempo que vivieron en la portería de Vergara, en varias ocasiones fue a buscar al párroco para que asistiera a vecinos que se estaban muriendo. Los familiares de los moribundos no rechazaron su ofrecimiento de ir a llamar al sacerdote, a pesar de que no tenía un trato de amistad con ellos, porque se lo ofrecía con su bondad habitual. Probablemente  se hubieran quedado sin los auxilios espirituales sin la diligencia de mi padre. Eva María.


Víctor tuvo trato con enfermos terminales especialmente en las visitas que hacía todos los domingos, al Hospital francisco Franco como miembro de la Congregación de Seglares de San Felipe Neri, y siempre les hablaba con cariño de amigo y les preparaba para recibir la Unción de enfermos y la Comunión, que luego les administraba un sacerdote de la congregación.


Lo mismo hacía con otros enfermos de los que tuviera noticia de que estaban en esas mismas circunstancias, aunque no los conociera personalmente. El deseo de ayudarles a su salvación le impulsaba a cumplir con esa obra de misericordia. Era el Señor el que le daba valor y le capacitaba para cumplir con esa bella misión, como en el caso que aquí nos recuerda su hija Eva.





sábado, 26 de octubre de 2024

Florecillas. Tú te quedas.

Sus nietos Carlos y Rebeca visitando a su abuelo ya muy enfermo en el hospital.


“Víctor estuvo asistiendo durante año y medio al Centro de Día de la Cruz Roja en Medina del Campo. Fue una penitencia y purificación para él. Cada día, cuando mi madre le preparaba para llevarle al minibús que le pasaba a recoger, él preguntaba si había misa. Cuando veía al bus acercarse, decía a su esposa. Tú te quedas, yo me voy, agarrándola muchas veces con fuerza de la mano” (Begoña)


Año y medio antes de su muerte, cuando ya ni siquiera podía salir para asistir a misa dada su enfermedad, al no poder atenderle dignamente durante todo el día, su esposa, con el consentimiento de sus hijos, determinó llevarle al Centro de Día de la Cruz Roja, donde también llevaban a su hermana Margarita.


Cuando Asunción le preparaba, como hacía cuando juntos iban a misa por la mañana, Víctor se creía que era para llevarle a misa, pero cuando salía de casa y veía el minibús, se daba cuenta de que no era para asistir a misa para lo que le había preparado, sino para llevarle unas horas al Centro de Día. Por eso la agarraba fuerte de la mano para no desprenderse de ella y exclamaba: “Tú te quedas, yo me voy”, palabras desgarradoras para Asunción.


Asunción fue la única persona a quien conoció hasta el momento último de su muerte, y cuando ya no podía hablar, al verla, su rostro se iluminaba y llenaba de alegría.




miércoles, 9 de octubre de 2024

Florecillas. Dar posada al peregrino

 

 Peregrinos por el camino de Santiago.


“También, Vítor y Asunción hospedaban en su casa a personas que pasaban por el pueblo cuando vivían en Velillas”. Begoña


Dar posada al forastero, es una de las obras de misericordia claramente señalada en el Evangelio cuando Cristo dice: “Fui forastero y me acogisteis” (Mat. 25. 35). Se refiere a cualquiera necesitado de cobijo ajeno.


En siglos pasados, cuando surgieron las peregrinaciones de los creyentes a lugares santos, como el Santo Sepulcro de Cristo, San Pedro en Roma y Santiago en España, dar posada a los peregrinos era cuestión de vida o muerte, pues toda travesía tenía riesgos. Por eso, en torno a esas rutas surgieron las hospederías y hospitales creados especialmente por los monjes benedictinos.


Hoy, en nuestras ciudades, abundan los viajeros pobres sin rumbo, en busca de un trabajo, necesitados de hospitalidad a los que, instituciones de la Iglesia, como Cáritas, tratan de ayudar, pero también hay creyentes particulares, como Víctor, que siempre están dispuestas a acoger a los pobres, siguiendo el deseo del Señor. La Carta a los Hebreos nos anima a dar posada al peregrino con estas palabras: “No dejéis de practicar la hospitalidad, pues algunos dieron alojamiento a Ángeles sin saberlo”. (Hb. 13, 2).


Víctor aprendió y heredó esta práctica de sus padres Daniel y Margarita, donde siempre recibían alojamiento los pobres que pasaban por el pueblo, porque en ellos veían a Cristo, y por eso les recibían con delicadeza, y les agradecían su visita.