sábado, 3 de agosto de 2019

Florecillas. Cuidando a su nieta Irene.

Víctor con su nieta Irene en brazos.


Gozaba cuidando a sus nietos a la vez que no perdía su continua oración. Recuerdo, -dice su hija Eva María en carta al P. José Vicente-, un caso que me comentó: Le pidió mi cuñada María José si podría acercarse a Madrid a cuidar unos días de su hija pequeña, la menor de las nietas, porque no tenía en aquellos días con quien dejarla. Él accedió gustoso pues era muy servicial y amaba mucho a sus nietos. La niña era de pocos años y como era tranquila no le daba mucho trabajo. La ponía a jugar y sólo con que mi padre le moviese de vez en cuando los juguetes, ella se sentía muy satisfecha, pensando que su abuelo le prestaba atención. Mientras él oraba y no interrumpía para nada su recogimiento el movimiento de los juguetes de su nieta.

¡Cómo gozaba Víctor con sus nietos! Lo que aquí nos dice Eva María no es más que una muestra de ese cariño muy especial a todos sus nietos, no solamente a la última, a que aquí se alude cuyo nombre es Irene.

Cumpleaños de Irene, la niña más pequeña y Alberto nietos de Víctor.

Resulta curioso que su nombre, en griego signifique PAZ. Pues bien, desde su infancia hasta el día de hoy, quienes la conocemos, podemos afirmar que hace honor a su nombre con su comportamiento, pues siempre ha sido pacífica, cariñosa, obediente y agradecida, a la vez que se ha destacado por su responsabilidad y brillantez en los estudios. Un verdadero regalo del Señor.

El caso a que alude Eva María, no sería un caso aislado, sino que se repetiría en más de una ocasión, pues su padre Martín, los días laborables los pasaba en Barcelona como asesor jurídico de Telefónica y su madre María José, que trabajaba en un Banco, tenía que madrugar, dejar todo preparado antes de salir de casa, desayunar,  llevar a su hija Laura al colegio e ir a la oficina; y por la tarde, terminada su jornada en el Banco, recoger a Laura y regresar a casa. En estas circunstancias, Víctor se sentía feliz y contento de poder prestar este servicio y disfrutar con su nieta.

Irene con su hermana Laura al lado de Víctor

Pero seguro que no se limitaba a mover de vez en cuando los juguetes para que estuviese entretenida para él poder dedicarse a orar, sino que estaría pendiente de ella todo el tiempo para darla biberones, tenerla en sus brazos, llevarla al baño etc. etc. Y su principal oración consistiría en dar gracias a Dios por esa nieta y pedir por ella para que el Señor la llenara de bendiciones a lo largo de toda su vida. ¡Cuántas gracias daría a Dios por el regalo de su nieta Irene!




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