miércoles, 14 de agosto de 2019

Florecillas. Caminando con sus nietos

Simpática foto de Víctor y Asunción con sus ocho nietos.


Cuando viviendo en Velillas podía disfrutar durante algunos días de la compañía de sus nietos, se los llevaba al pueblo donde iba a misa, con la atracción para los niños de que allí había columpios para jugar. Era una ocasión muy propicia para aprovechar el trayecto de los km. que separaban ambos pueblos para ir catequizándoles por el camino. Como caminaban por el borde de la carretera, los colocaba de mayor a menor en fila de uno y él se colocaba el último. A la vez que los vigilaba por si alguno se ponía en peligro iba enseñándoles a rezar. Era un momento más propicio que en casa, porque caminando por la carretera no podían distraerse poniéndose a jugar. Al terminar el trayecto de la carretera principal, había que proseguir por la izquierda caminando aún durante muchos metros, pero como los nietos sabían que por allí ya no tenían peligro, se escapaban del lado del abuelo y echaban a correr en dirección a los columpios. No le quedaba a Víctor otro remedio que dar por finalizada por ese día la catequesis, gozando a su vez al ver la alegría con que disfrutaban de sus juegos. (Vida… P. 83)

Víctor y Asunción con sus 8 nietos el día de la primera comunión de Rebeca.

Preciosa la escena de Víctor caminando con sus nietos por un lateral de la carretera que une Velillas del Duque con Quintanilla de Onsoña, muy bien organizados, abriendo la caminata el más pequeño y cerrándola el abuelo. Sin duda llamaría poderosamente la atención de los conductores de los vehículos que pasaban, ver a un señor anciano caminando con tanto orden con sus nietos. ¡Qué pena no disponer de documentos gráficos de estas escenas!

Víctor conseguía con esta caminata dos cosas importantes: liberar a la abuela Asunción de sus nietos durante unas horas y aprovechar ese tiempo para enseñarles a orar.

Víctor y Asunción con 4 de sus nietos en Velillas celebrando un cumpleaños

Efectivamente, la abuela podía así dedicarse con tranquilidad a la limpieza de la casa y a prepararles las comidas especiales que tanto les gustaban. ¡Qué secretos culinarios tendría la abuela Asunción y con qué amor las haría para que los nietos nunca las hayan olvidado y las sigan añorando!

Pero Víctor, siempre atento y pendiente de sus nietos, como él solía acudir a Quintanilla de Onsoña a primeras horas del día para asistir a la misa, cuando sus nietos estaban con él en Velillas del Duque durante las vacaciones, les llevaba con él y aprovechaba la caminata para enseñarles a rezar el Rosario. ¿Cómo lo conseguía?  Convirtiendo la caminata en fila india y el rezo del rosario en una atractiva aventura a primeras horas de la mañana, aventura que concluía jugando un buen rato en los columpios.


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