miércoles, 9 de septiembre de 2020

Testimonios. José Mariscal.

D. José Mariscal párroco en Carrión de los Condes durante 30 años.


Víctor Rodríguez. Yo no le conocí personalmente, pero con lo que he oído y leído de él en esta biografía, me deja un impacto suficientemente transparente para que pueda manifestarlo y en lo que cabe implante su huella en cualquier lector.

Me llama la atención el sentido cristiano tan profundo que empapa su vida. Él lo supo heredar de sus padres y transmitirlo a todos aquellos con quienes se relacionó en su vida. Tiene ideas muy claras desde niño de la trascendencia que lleva consigo estar simplemente bautizado. Que no es sólo una asignatura de Religión para aprenderla en el Catecismo, sino para vivirla y practicarla en cualquier momento de nuestra existencia.
La espiritualidad que vibraba en los pueblos campesinos, ayudaba sin duda a mantener la fe de nuestros mayores, pero hubo momentos en que hubo que dar la cara y ser audaces como nuestro Víctor. Él supo bandeárselas bien. Podríamos decir que la fe cristiana tiene buenos rodrigones para encaminarnos creciendo al compás de los años y de las vicisitudes de los tiempos.
 
Puerta románica de la Parroquia Santa María de Carrión de los Condes.
A nuestro Víctor se le ve interesado en trazar su plan de vida en las normas que le inculcaron desde niño en la familia y en la parroquia. Después de mayor, sobre todo a partir de la crisis económica que le dejó económicamente a la intemperie, se refugió fuertemente en Dios al que trató de buscar por todos los medios, y así en esa búsqueda afanosa de Dios es que no se contentó con pertenecer a una institución religiosa sino que fue a la vez terciario carmelita seglar y como tal gran orante y fiel seguidor de Santa Teresa y sobre todo de San Juan de la Cruz, fue ferviente adorador nocturno que no se conformaba con hacer las dos horas de vela ante el Santísimo cuando le tocaba hacer la vela, tal como estaba reglamentado, sino que se pasaba toda la noche en adoración, y estaba siempre ansioso de que llegara de nuevo el turno para pasar de nuevo la noche entera en adoración al Señor Sacramentado, fue cursillista de Cristiandad que no se contentó con ser cursillista de cristiandad, sino que se ocupaba también con mucho empeño en reclutar personas para que hicieran los cursillos y se hicieran también cursillistas de cristiandad, y perteneció finalmente a la Congregación de San Felipe Neri, a través de la cual ejerció su ardiente caridad con los necesitados dándoles cariño y atendiéndoles amorosamente en sus necesidades. Allí donde veía Víctor que podía encontrar un medio de ser más de Dios allí se metía pues todas sus ansias las tenía puestas en ser cada vez más de Dios.

Y así fue como consiguió las cimas de la santidad que ahora podemos admirar en él, al tiempo que le vemos como modelo.
José Mariscal

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