miércoles, 27 de noviembre de 2019

Florecillas. Buscó bancos para la parroquia.

 Parroquia de San Clemente Romano en la actualidad.

Moviéndose siempre a impulsos de su gran corazón buscó hasta los bancos usados de las iglesias que se renovaban, y acudió a las Madres Carmelitas de la Aldehuela por si podían proporcionarle la megafonía para el templo, encontrando respuesta satisfactoria. En esos años estaba de priora de esta comunidad de carmelitas la Madre Maravillas de Jesús, hoy ya Santa Maravillas (Vida…. p. 98).

Lo primero que hizo al llegar a Madrid e instalarse en el barrio Oroquieta, fue buscar la parroquia del barrio para asistir a los actos religiosos y con lo que se encontró fue con una parroquia que estaba funcionando en los bajos de un edificio y carente de las cosas más elementales para la digna asistencia de los fieles. Y Víctor, pobre de solemnidad, se ofreció al párroco para ayudarle en lo que pudiera. Y, ¿en que podría ayudarle él, pobre de solemnidad?

Seguro que el párroco, al verle tan pobre, no se haría mucha ilusión, ni esperaría nada de su colaboración para lo que necesitaba, pero curiosamente después reconoció su ayuda verdaderamente eficaz. Comenzó con otro compañero a visitar a los vecinos recién llegados como él al nuevo barrio pidiendo colaboración, aunque en muchos casos no fueran bien recibidos, visitó iglesias del centro de Madrid que andaban cambiando sus bancos para que le regalaran los que desechaban, y hasta se atrevió a dirigirse a las Carmelitas Descalzas de la Aldehuela, de las que era superiora la hoy Santa Maravillas, pidiendo un equipo de megafonía, con excelente resultado.

Bancos viejos y usados como los que conseguía Víctor.
¡Cómo no recordar lo que la sucedió a Santa Teresa en la fundación de Toledo con el  pobre Andrada! Llevaba meses buscando casa para fundar en la ciudad sin resultado y se le presentó el pobre Andrada enviado por Fr. Martín de la Cruz, que se puso a su disposición. Aunque a las monjas que la acompañaban, al ver su extrema pobreza les pareció un disparate, le pidió ese favor y, según dice la Santa, “a él se le hizo muy fácil y me dijo que la buscaría. Luego otro día de mañana, estando en misa en la Compañía de Jesús, me vino a hablar y dijo que ya tenía la casa, que allí traía las llaves, que cerca estaba, que la fuésemos a ver, y así lo hicimos; y era tan buena que estuvimos en ella casi un año”. E inmediatamente añade: “Muchas veces, cuando considero en esta fundación, me espantan las trazas de Dios, que había casi tres meses que habían andado dando vueltas a Toledo para buscarla personas tan ricas, y como si no hubiera casas en Toledo, nunca la pudieron hallar. Y vino este mancebo, que no lo era, sino harto pobre, y quiere el Señor que luego la halla” (F. 15, 8).

Dios se sirve de los pobres y sencillos que ponen su confianza en Él para realizar sus obras. Víctor es un buen ejemplo.



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