miércoles, 26 de junio de 2019

Habla Víctor. Luché contra mí y seguí.

Iglesia de San José en el desierto de Las Batuecas.


Aguantar no podía. Luché contra mí y seguí. Gran ganancia me gané, sin sentirlo ni gustarlo.

Víctor, por lo que dice de su experiencia en Batuecas, parece que fue allí donde el Señor le concedió la gracia especial de la contemplación. El Señor, tras haberle tratado como una amorosa madre a su hijo pequeño, concediéndole grandes gozos en las cosas que por Él hacía, le quitó los gozos para que como varón fuerte realizara obras grandes y sustanciales. Ese paso le resultó desconcertante y doloroso, como suele suceder a todos los espirituales.

Para entender algo de esa tremenda y desconcertante experiencia de Víctor en Batuecas, tenemos que acudir a la doctrina que San Juan de la Cruz expone en los dos libros de La Noche oscura.

San Juan de la Cruz maestro de "las noches oscuras".

Comentando la primera estrofa del poema: En una noche oscura,/ con ansias en amores inflamada,/ ¡oh dichosa ventura!,/ salí sin ser notada,/ estando ya mi casa sosegada, declara: “Cuenta el alma en esta primera canción el modo y manera que tuvo en salir, según la afición, de sí y de todas las cosas, muriendo por verdadera mortificación a todas ellas y a sí misma, para venir a vivir vida de amor  dulce y sabroso en Dios, y dice que este salir de sí y de todas las cosas fue en una noche oscura, que aquí entiende por la contemplación purgativa, como después lo dirá, la cual pasivamente causa en el alma la dicha negación de sí misma y de todas las cosas” (1 Noche ).

Y en otra parte añade: “Esta noche oscura es una influencia de Dios en el alma, que la purga de sus ignorancias e imperfecciones habituales, naturales y espirituales, que llaman los contemplativos infusa o mística teología, en que de secreto enseña Dios al alma y la instruye en perfección de amor, sin ella hacer nada ni entender cómo es esta contemplación infusa. Por cuanto es sabiduría de Dios amorosa, hace dos principales efectos en el alma, porque la dispone purgándola e iluminándola para la unión de amor con Dios. De donde la misma sabiduría amorosa que purga los espíritus bienaventurados, ilustrándolos, es la que aquí purga al alma y la ilumina.

Noche oscura, símbolo de la prueba espiritual más profunda

Pero es la duda: ¿Por qué, pues la lumbre divina que, como decimos, ilumina y purga al alma de sus ignorancias la llama aquí el alma noche oscura? A lo cual se responde que por dos cosas es esta divina Sabiduría no sólo noche y tiniebla para el alma, mas también le es pena y tormento; la primera es por la alteza de la Sabiduría divina, que excede al talento del alma, y en esta manera le es tiniebla; la segunda, por la bajeza e impureza de ella, y de esta manera le es penosa y aflictiva, y también oscura”.

A Víctor le resultaba insoportable esta experiencia, pero como estaba convencido de que era el Señor quien le había impulsado a ir a Batuecas, luchó contra su deseo de abandonar, y confiando en el Señor, siguió adelante.



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