miércoles, 5 de septiembre de 2018

Florecillas. Le ofrecieron un piso.


Pepsi-Cola, empresa en la que trabajaba Víctor.

“Como Víctor era el representante de empresa de la fábrica, y no le pillaban en nada, la empresa ofreció dos pisos a los trabajadores más necesitados, de los cuales uno debía ser designado por Víctor. Esto lo hacían porque sabían que Víctor vivía en un piso alquilado y que estando necesitado de piso, fuera a él a quien se asignara el piso, con lo cual el comité de obreros de la empresa, que era el que representaba Víctor, quedaba vendido a la empresa, pues entonces Víctor se vería obligado a defender los intereses de la empresa en lugar de defender los intereses de los trabajadores a los que él representaba y por los que él trabajaba. Pero Víctor no cayó en la trampa, sino que me preguntó a mí a quien me parecía que debía ser la persona a la que se podía asignar el piso ofrecido por la empresa y al que yo le dije se lo asignó”. (Daniel Colorado).

Es posible que, como insinúa Daniel Colorado, la empresa tuviera la intención de que Víctor cayera en la trampa de asignarse a sí mismo ese piso que estaba ofreciendo para que perdiera el prestigio y autoridad que tenía frente a los demás trabajadores que, aun siendo de superior categoría laboral, le habían elegido como su representante, pero eso era no conocer a Víctor. ¿Iba a asignarse a sí mismo ese piso, aunque lo necesitase, un hombre que hacía horas extraordinarias para ayudar a los pobres?

Ciertamente vivía en piso alquilado y pequeño, pero suficiente para cubrir las necesidades de su familia que no quería acumular y menos aún alardear de bienes materiales, sino que intentaba asemejarse al hogar de Nazaret en el que Jesús, María y José vivieron pobremente y se ganaron el sustento día a día.

Lo que sí agradeció Víctor, fue la oportunidad que le brindaron de ayudar a un compañero más necesitado. Y ni siquiera se permitió el lujo de elegir a un amigo suyo, que le quedaría para siempre agradecido, sino que le pidió a su compañero Daniel que fuera él quien determinara la persona. De esta forma, ni siquiera tendría que agradecerle nada a Víctor.

El que hace las cosas con amor y por amor, no busca nunca el reconocimiento ni la recompensa. Bastante recompensa es hacer el bien. Para quien tanto amaba a los pobres, su mayor alegría fue convertirse en instrumento o medio para remediar a toda una familia.

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