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| Santa Teresa en oración contemplativa |
Presencia
de Dios en el alma, en inmensidad como Creador, Conservador, “en él vivimos,
nos movemos” (Act 17, 28); de amistad como Padre, Amigo, Huésped; invita a vivir
con la Santísima Trinidad: “Si alguno me ama, mi Padre le amará etc.” (Jn 14,
23). Templo suyo es nuestra alma. Ahí se le desea, adora, no hace falta
buscarle fuera. No es menester hablar. Por paso que hable, Él escucha al estar
tan cerca. Esta oración se adquiere con el ejercicio, no es sobrenatural.
Recoger el alma todas las potencias. Al principio es costoso, luego obedecen
los sentidos. Se hacen actos de fe. El alma que se puede encerrar en este
pequeño cielo, lleva buen camino.