sábado, 15 de octubre de 2022

Habla Víctor. Fiesta de Santa Teresa de Jesús.

Santa Teresa de Jesús, Maestra de los espirituales.


“Yo, hermano Víctor, hago mi profesión y prometo a Dios, a la Santísima Virgen María del Monte Carmelo, a nuestra Madre Santa Teresa y a los Superiores de la Orden, obediencia y castidad, conforme a la Regla de la Orden Tercera, la cual quiero observar con la mayor perfección posible”.

 

Al coincidir este día con la celebración de la fiesta de Santa Teresa, queremos destacar la influencia que la Santa tuvo en la vida de Víctor desde que hizo promesa a Dios, a la Virgen y a Santa Teresa de seguir sus enseñanzas con la mayor perfección posible.

 

Un año antes de hacer su profesión, al iniciar el noviciado se le preguntó: ¿Qué es lo que pide?, a lo que respondió: La misericordia de Dios y el hábito de la Orden Tercera de la Santísima Virgen María del Monte Carmelo y de Santa Teresa de Jesús.

 

Desde ese momento, su compenetración con la espiritualidad carmelitana fue más profunda mediante el conocimiento de la vida y escritos de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz, que fueron los que marcaron su espiritualidad.

 

 La lectura asidua de los escritos de ambos doctores de la Iglesia le fue llevando a un encuentro personal con Jesús a través de la oración. El trato de amistad con quien sabemos que nos ama, como Santa Teresa define la oración, fue transformando la vida de Víctor, hasta el punto de que, cuando llegó el fracaso económico, lejos de alejarse de Dios, lo aceptó como la mayor gracia de Dios, pues le había hecho ver que las riquezas humanas pueden desaparecer, pero no Dios, que es siempre fiel.

 

En su vida podemos ver hechas realidad las palabras de Santa Teresa:
Nada te turbe,/ nada te espante,/ todo se pasa,/ Dios no se muda,/ la paciencia/ todo lo alcanza;/ quien a Dios tiene,/ nada le falta:/ Sólo Dios basta.

 


miércoles, 12 de octubre de 2022

Habla Víctor Don de Fortaleza (II)

Eficacia del Don de Fortaleza.


En este estado, el alma necesita de la intervención de Dios que viene en su ayuda con este Don. Esta es tan fuerte, que el demonio ni nadie se la puede arrebatar. Virtud y Don de fortaleza, tienen el objeto de hacer al alma fuerte en la vida espiritual; la primera, obra según nuestros esfuerzos, y el Don, como todos los dones del Espíritu Santo, es sobrenatural en sí mismo y en sus obras. A los apóstoles les anunció el Señor que recibirían la fortaleza del Espíritu Santo y le serían testigos, así se hicieron fuertes anunciando el Evangelio, incluso confesándolo con su martirio.

 

En la vida espiritual hay, como muy bien señala Víctor, una virtud de Fortaleza y un Don de Fortaleza y ambos actúan para fortalecer a la voluntad en las dificultades, pero hay una diferencia entre ambos.

 

La Fortaleza es una virtud cardinal infundida con la gracia santificante en la voluntad para que no desista de conseguir el bien difícil ni siquiera ante el peligro de la pérdida de la vida. Se apoya en el auxilio divino, pero se conduce en su ejercicio al modo humano, o sea, según la regla de la razón iluminada por la fe, que no acaba de quitarle del todo el temor al alma.

 

El Don de Fortaleza, sin embargo, es una disposición permanente que robustece al alma para practicar, por inspiración del Espíritu Santo, toda clase de virtudes heroicas con ilimitada confianza en superar los mayores peligros o dificultades que puedan surgir. El Don de Fortaleza impulsa a sobrellevar los mayores males y exponerse a los mayores peligros con gran confianza y seguridad, por cuanto actúa movida directamente por el Espíritu Santo, no mediante el dictamen de la simple prudencia, sino por razones enteramente divinas.



sábado, 8 de octubre de 2022

Testimonios Ángel Arrabal (V)

 

3- LA NAVE DE PRODUCCIÓN

Esta nave ocupaba un gran rectángulo, con una cristalera a la calle. Estaba presidida por una oficina en alto y acristalada, desde donde los jefes controlaban el gran carrusel por el que circulaban las botellas sucias, descargadas de los camiones, hasta la imponente mole de la lavadora que en golpes de cincuenta en cincuenta las engullía durante media hora. Cuando salían limpias pasaban por una pantalla iluminada donde un operario debía detectar las defectuosas. Había una penalización si se te pasaba alguna y un premio al compañero que la detectaba.

 

Era una de las muchas artimañas para que los obreros se mantuviesen desunidos y en competencia unos con otros.

 

Después de la pantalla se iniciaba el llenado que variaba según los distintos productos y tamaños. Había un gran depósito refrigerado donde se mezclaban el agua tratada, el azúcar y el concentrado.

 

Tanto la lavadora como el llenado eran procesos mecanizados, el resto de tareas, como meter las botellas en cajas y luego apilar las cajas en palets que las carretillas mecánicas trasladaban al almacén, eran trabajos hechos a mano y a pura fuerza. Si había mucha demanda, los jefes podían aumentar la velocidad de la cadena.

 

Aunque el producto requería varios días de reposo en el almacén y había un pequeño laboratorio donde un técnico controlaba la calidad, en los momentos álgidos de la temporada, los camiones llegaban directamente de la cadena de producción al camión.




miércoles, 5 de octubre de 2022

Florecillas Corte de pelo muy especial

San Juan de la Cruz con el cerquillo propio de los religiosos.

 

A su regreso de Batuecas, un año, mi padre traía un corte de pelo muy singular. Se lo había cortado el P. Tarsicio, peluquero del santo desierto. Mi madre, al verle, quedó espantada y le rogó que no volviera a dejarse en manos de aquel fraile, a lo cual mi padre obedeció. (Eva)

 

¡Cómo sería el corte de pelo que el P. Tarsicio le hizo para que su esposa Asunción tuviera que pedirle, por favor, que no volviera a dejarse cortar el pelo por él!

El P. Tarsicio fue uno de los religiosos que pasaron los últimos años de su vida en el desierto de Las Batuecas. Era muy agradable y servicial. Le gustaba compartir con los demás los domingos y festivos, que eran los días que tenían colación o pequeño recreo en que se permitía hablar.

 

Es muy probable que, aprovechando esos momentos, al ver a Víctor con el cabello muy crecido, se ofreciese, como peluquero que era del monasterio a cortarle el pelo. Pero el P. Tarsicio estaba acostumbrado a hacer el cerquillo a los religiosos, corte de pelo que nada tiene que ver con los cortes de pelo normales, y posiblemente, lo que hiciera a Víctor fuera una especie de cerquillo con alguna variante.

 

El Diccionario define así el cerquillo: Círculo o corona de cabello que queda después de rapar la parte superior e inferior de la cabeza, Se practica en algunas órdenes religiosas católicas. Así lo pueden comprobar en la ilustración que ponemos de San Juan de la Cruz.

 

Es de suponer que solamente le haría el rapado de la parte inferior, pero no rapase la parte superior de la cabeza. Ese tipo de corte, con algunas variantes, podemos verlo hoy día en algunos jóvenes, pero en aquellas fechas, tuvo que llamar mucho la atención.




sábado, 1 de octubre de 2022

Habla Víctor Don de Fortaleza (I)


Junto con el de Temor, el alma puesta en las manos de Dios, deseando no separarse más de Él, está este Don para robustecer al alma, haciéndola más animosa. Al avanzar en la vida espiritual se deja en el Espíritu Santo; aunque precisa su actividad, se adhiere dócil y prontamente a las mociones divinas, a despecho de nuestra voluntad que siempre es débil y desfallece corrientemente, al menos cuando se la exige una vida espiritual más perfecta. Se necesita este Don sobre todo para no asustarnos en las pruebas que el Señor nos hace pasar para seguir fielmente los impulsos de Él, maestro dulce y suave pero exigente para llevarnos a la santidad. Precisamente nos tiene que pedir todo, ya que se hace este camino más doloroso si se percibe y no se responde. Es este el gran tormento del alma de buena voluntad. No madura aun la gracia actual y la virtud infusa de la fortaleza, viene en nuestra ayuda.

 

El Don de Fortaleza proporciona al alma una energía inquebrantable en la práctica de la virtud. El alma no conoce desfallecimientos ni flaquezas en el ejercicio de la virtud, siente naturalmente las dificultades a las que tiene que hacer frente para ser fiel al Señor tanto en las pruebas más difíciles, como puede ser el martirio, como en las más sencillas y humildes, como aceptar la convivencia amorosa día a día con personas que nos caen mal, pero con energía sobrehumana sigue firme a pesar de las dificultades.

 

Unas palabras de Santa Teresa nos explican lo que es seguir con valentía los impulsos del Espíritu Santo: “No os espantéis de las muchas cosas que es menester mirar para comenzar este viaje divino, que es camino real para el cielo…a los que quieren ir por él y no parar hasta el fin, que es llegar a beber de esta agua de vida. Digo que importa mucho, y del todo, una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a ella, venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabájese lo que se trabajare, murmure quien murmurare, siquiera llegue allá, siquiera se muera en el camino o no tenga corazón para los trabajos que hay en él, siquiera se hunda el mundo. (C. 21, 2).