miércoles, 16 de marzo de 2022

Testimonios. Mª del Carmen de la Sma. Trinidad

D. Ramón Pedreira Ancchea, hermano de la
Hª. María del Carmen de la Sma. Trinidad
y confesor de Víctor durante varios años.


 

R. P. José Francisco Rodríguez

Alba de Tormes

 

Muy Rvdo Padre:

 

Ayer, 2 de marzo, he recibido retransmitida de Madrid, su carta, en la que me comunica la gran noticia de la próxima apertura del Proceso de Beatificación de su hermano Víctor. También la gran acogida que ello ha tenido entre los Señores Obispos españoles, de los que mi hermano Román y servidora tratamos muy especialmente a Mons. Ramón del Hoyo López (emérito de Jaén) y antes obispo de Cuenca (cuyo patrón, San Julián hizo el gran milagro con mi hermano en 1943).

 

Demos gracias a Dios que así quiere destacar las virtudes “de un cristiano de a pie”.., que supo escalar el “Santo Monte de la Perfección”. Muy bien ese testimonio que le atribuye una conversión (desde Vigo). Mucha falta hacen seglares con la Fe, la Esperanza y el Amor de Víctor, al que me precio de haber conocido.

 

Usted se fue de Galicia y una servidora, desde el 30 de junio 2016, se vino trasladada a Galicia, a Orense (nuestra ciudad natal). Aquí estoy en la “Casa de Mayores” por otro nombre “Noviciado del cielo”, donde en la “estación de despegue”, como de la “cuenta retrógada de los astronautas” esperamos la divina llamada.

 

Hoy, 3 de marzo –que coincidió con en primer sábado de mes- se cumple el 10º Aniversario del tránsito al cielo de mi hermano el P. Román. Por la misericordia de Dios, derramada toda la vida por la Madre y Reina de misericordia, no dudo que D. Víctor y él nos recordarán en sus súplicas y “ratos de charla” a lo divino.

 

Las señas de Madrid ya no valen, pues mis sobrinos están para vender el piso, aunque de momento dejé encargada a una persona de recoger el correo que allí llegue, por eso ayer llegaron aquí sus preciosas noticias. Aquí hay 23 hermanas dolientes, en distintos grados. Servidora, bastante bien aún, es de la “Cofradía de los bastones”, a mis 91 años: 9+1= 10. 1+0=1 (¡niños!).

 

Me alegro esté Vd. En Alba, “cuna teresiana”. Pídale que sea fiel a la voluntad de Dios en este último tramo del camino hacia la Patria. ¡Gracias! Y que seamos todos pararrayos de amor y reparación, en este centenario de Fátima y en estos tiempos difíciles.

 

Pide su bendición y se encomienda a Víctor.

Hnº María del Carmen de la Santísima Trinidad.

 

PD. Le adjunto una estampa de mi madre que falleció en “olor de santidad”. Recibimos noticias de favores, pero no se hace nada de Proceso, etc.

 


sábado, 12 de marzo de 2022

Florecillas En el Metro de Madrid

Estación de Metro Sol en Madrid.


Un día, en el Metro, cuando caminaba por los pasillos, se dio cuenta cómo una mujer forcejeaba contra un hombre que intentaba abusar de ella. Víctor fue a socorrerla y el hombre, desistiendo se dio a la fuga. (Begoña)

 

Cuántas veces nos encontramos en nuestra vida con escenas semejantes y permanecemos indiferentes ante la injusticia que presenciamos. Con frecuencia la prensa se hace eco de noticias de violencia en las que muere alguien ante la presencia de personas que se comportan como curiosos espectadores en lugar de intervenir con valentía para evitarlo. No intervienen  por cobardía o por temor a ser agredidos, pero en definitiva, por falta de amor.

 

Seguro que no fue Víctor el único que presenció la agresión que estaba sufriendo esa mujer, incluso entre los testigos habría jóvenes más fuertes que Víctor para disuadir al agresor, pero la falta de amor a los demás les impidió hacerlo. Es más, algunos hasta se alejarían del lugar para no verse implicados.

 

Escena del Buen Samaritano,

Nos recuerda la escena del buen samaritano, que atendió a un herido medio muerto al que habían dejado abandonado los levitas que bajaban a Jericó para sus compromisos religiosos, y al ver de lejos al herido abandonado, dieron un rodeo en su camino para no comprometerse a curarle.

 

Víctor sí sintió amor hacia la mujer indefensa y salió en su ayuda, exponiéndose a que el joven le agrediera igual que a la mujer. Pero confió que el Señor, que estaba siempre con él le ayudaría y el Señor hizo que el joven huyera.



miércoles, 9 de marzo de 2022

Habla Víctor Esperanza y caridad

Esperanza de Cielo tanto alcanza cuanto espera.

 

La fe te une a Dios mediante el conocimiento, por tanto afecta solamente a la mente. La esperanza te une por medio de la convicción de poseerle en la bienaventuranza eterna. Pero la caridad se apropia de todo su ser y te transforma en el íntimo amor. Esta es fruto del amor increado con el que se ama a la Santísima Trinidad. El alma que está llena de caridad ama a Dios por lo que el es, esta siempre dispuesta a ejecutar cuanto sea necesario en el cumplimiento de todos los mandatos, de tal forma que no vive para sí, sino para Dios. El amor acerca y hace iguales a los amantes. Dios nos ha amado hasta hacernos semejantes a Él, por este nos acerca a la amistad divina.

 

En esta charla de Víctor acerca de las tres virtudes teologales,  fe, esperanza y caridad, es extraño que a la esperanza no la dedique nada más que estas breves palabras: “La esperanza te une (a Dios) por medio de la convicción de poseerle en la bienaventuranza eterna”, máxime cuando su maestro San Juan de la Cruz, dedica a esta virtud los 15 primeros capítulos del Libro tercero de la Subida del Monte Carmelo y tiene además una preciosa poesía que comienza diciendo:


Tras de un amoroso lance,

Y no de esperanza falto,

Volé tan alto, tan alto,

Que di a la caza alcance.

Y hacia el final del poema prosigue:
Por una extraña manera,

Mil vuelos pasé de un vuelo,

Porque esperanza de Cielo

Tanto alcanza cuanto espera.

 

Aunque el hombre de hoy vive la ilusión de sus éxitos y un confort de vida desconocido en otras épocas, al carecer de esperanza de vida eterna, siente tristeza y angustia ante la muerte que acaba con todo. Sólo la esperanza cristiana puede dar sentido a su vida.

Esperanza es una virtud teologal, infundida por Dios en nuestra memoria, según San Juan de la Cruz, que nos pone en contacto con los bienes futuros sobrenaturales, imposibles de conseguir por nosotros mismos, pero posibles de alcanzar con el auxilio divino. ¿Quién puede resucitar después de muerto? ¿Quién puede vivir y ser feliz para siempre? Solamente Dios lo puede hacer y lo hace.

 

sábado, 5 de marzo de 2022

Testimonios Santiago Reigada Bermúdez

Muestra de un buen servicio de la hostelería.


P. José Francisco Rodríguez Martínez

18 de mayo de 2018

 

Estimado D. José. He localizado su correo en internet. Espero que lo reciba sin problema.

 

Hace ya más de 3 años que recibí la estampa de D. Víctor Rodríguez a través de un amigo que reside en Vigo. Yo estaba pasando momentos dolorosos por la separación de mi mujer y la consiguiente lejanía con mis hijos. Le he rezado desde entonces. No de manera continuada y tampoco pidiendo su intercesión para nada en concreto, pero su estampa la he tenido presente todos estos meses.

 

Dada su ocupación en una fábrica de Pepsi en Madrid, me “enganchó”, ya que yo soy hostelero de profesión, Me di cuenta de que se puede llegar a ser santo desde cualquier puesto de la sociedad y más concretamente me vi conmovido por su vida de piedad, tanto en su cercanía con el Señor como en su trato con los demás.

 

Estas semanas han sido duras en el trabajo para mí. La Agencia Tributaria me adeudaba una cantidad importante de dinero que hacía, con sus retrasos, que creciese mi estrés por mis demoras con mis proveedores. En la misa del martes, festividad de san Isidro labrador, le pedí por primera vez algo concreto a Don Víctor, que intercediese por mí y que me echara un cable con mi problema laboral. A día de hoy (jueves) he constatado la devolución de la cantidad adeudada con mi correspondiente alivio.

 

Considero que ha sido un favor personal que me ha concedido. Sin pretensión de que se eleve a mayor importancia de la debida, le escribo para que conozca ese favor. Lo compartiré con mis amigos.

 

Sin otro particular, agradecerle su tiempo. 

 

Santiago Reigada Bermúdez de la Puente.



miércoles, 2 de marzo de 2022

Florecillas. Espíritu misionero

Misionero enseñando con cariño a un niño.


Recuerdo que el día del Domund, en el colegio nos daban unas huchas para ir pidiendo a las personas en la calle. Sería a finales del año setenta. Mi hucha tenía siempre una cantidad de dinero considerable. El mayor donativo era el de papá, que pobres como éramos, introducía en la hucha 1.000 pesetas” (Begoña).

 

Desde 1926 se viene celebrando en la Iglesia un día especial al año para recordar a los fieles, que todos, por estar bautizados, tenemos el compromiso de difundir la fe a los no creyentes. Se celebra el penúltimo domingo del mes de octubre con el nombre de DOMUND, que significa “domingo mundial de las misiones”.

 

En ese día, toda la iglesia reza por la conversión de los que aún no conocen la fe y se recuerda a los fieles, que el problema de la evangelización, no es misión exclusiva del Papa, de los obispos, o de los sacerdotes y misioneros, sino de todos los bautizados.

 

Misionera ejerciendo de enfermera en un país de misión.

También organiza una colecta para colaborar con la eficaz labor de los misioneros en países muy pobres. Allí donde llegan los misioneros, se levantan capillas para orar, escuelas para formar a los jóvenes, hospitales para mejorar la salud, etc. obras que no serían posibles sin la cooperación de todos los creyentes.

 

 ¿Quién no recuerda aquellos años en que, los días que precedían a la celebración del Domund, las calles se llenaban de niños con sus huchas en las manos pidiendo una ayuda para las misiones? Es el caso de Begoña, hija de Víctor, que salía esos días, estimulada por su padre, con su hucha en busca de apoyo para esas obras de los misioneros. ¡Cómo no iba a colaborar con generosidad Víctor, que todos los días rogaba al Señor en su oración, que todos le conociesen y consiguiesen la salvación!