miércoles, 4 de noviembre de 2020

Florecillas. Caja para su entierro.

Caja pobre, como deseaba Víctor para su entierro.


La caja simple y rudimentaria; nada de coronas. “Quería que no fuesen más que cuatro sencillas tablas”. Cuando me lo comentó, le indiqué que tendría que encargárselo a un carpintero ya en vida, porque los de la funeraria serían todos de mejor calidad. Me contestó: “Si hago eso, tu madre me echa fuera de casa”. También insistía en que no quería que se gastase nada en coronas. Sí que les pedía oraciones y misas a todos sus familiares y conocidos” (Eva María).

sábado, 31 de octubre de 2020

Testimonios. Carta a Víctor de una admiradora.

Víctor con José Francisco y su hija Begoña.

¡Hola Víctor!

Todos somos hermanos en Cristo, por eso te tuteo. A través de tu hermano José Francisco, (a quien conozco desde hace 55 años) he podido leer los dos libros que de ti y de tu vida han editado, como así estoy al corriente del proceso de canonización que tanto empeño ha puesto. Estoy de acuerdo con él y es lógico que aquí en la tierra se te haga justicia. 

miércoles, 28 de octubre de 2020

Habla Víctor. Oración mental (II).

San Juan de la Cruz: Noche oscura del alma.


Por falta de costumbre, al inicio del ejercicio de mente y corazón, la oración es muy aburrida; la naturaleza se resiste a que se la reste imaginación, a la que está acostumbrada e inclinada. Hay que armarse de valor para continuar. En los principios, se hace el tiempo largísimo, pareciendo imposible para sí este ejercicio. Cualquier trabajo se aceptaría con agrado a cambio de irse del coro. Es muy práctico en esta situación valerse de alguna oración vocal de la que se haya sacado provecho anteriormente. Poco a poco irá aprovechando y sin ser sensible, se percatará del beneficio que la reporta. Así, unas veces discurriendo, otras meditando etc., irá sacando gusto de todo ello. 

sábado, 24 de octubre de 2020

Florecillas. Aquí yace un pecador.

Víctor muy enfermo con sus nietos Carlos y Rebeca.


Quería al ser enterrado que su lápida fuera pobre y llevara esta inscripción: Aquí yace un pecador/ que en su Iglesia/ Jesucristo perdonó”. Para él su nombre no contaba para nada. Lo que para él contaba era haber pertenecido a la Iglesia de Cristo y el haber recibido por medio de ella el perdón de Dios. (Vida 226).

miércoles, 21 de octubre de 2020

Testimonios. Hnª. Carmen María de Jesús (II)


 Víctor con familiares a la entrada del monasterio de Sabarís.

…También que la fisio viniera al Monasterio lo tengo por gracia de Víctor, y aquí es donde entra lo que servidora dice que es un milagro. El dedo, de repente dejó de evolucionar favorablemente. No podía doblar la punta, lo tenía insensible, tanto, que no había posibilidad de que mejorara. La doctora de rehabilitación me había dicho que estaba “tórpido y con hipoestesia”.