sábado, 15 de febrero de 2020

Habla Víctor. De noche voy caminando

San Juan de la Cruz, autor de la "Noche Oscura"

De noche voy caminando, firme y seguro los pasos doy. Ni tropiezo ni me caigo.

Cómo no recordar las palabras del salmo del Buen Pastor: “Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan”.

Víctor nos invita una vez más leer a San Juan de la Cruz para que nos aclare lo que él ha experimentado pero no puede explicar, pues para ello se necesita un don especial que el Señor concede solamente a determinadas personas, como es el caso de su San Juan de la Cruz, que ha dedicado dos de sus principales obras a dar a entender lo que es caminar de noche y adónde lleva ese caminar de noche, que es a la unión perfecta con Dios: La Subida del Monte Carmelo y la Noche Oscura.

En el prólogo de la Subida del Monte Carmelo habla San Juan de la Cruz de lo difícil que es explicar en que consiste la noche oscura: “Para declarar y dar a entender esta noche oscura por la cual pasa el alma para llegar a la divina luz de la unión perfecta del amor de Dios, cual se puede en esta vida, era menester otra mayor luz de ciencia y experiencia que la mía; porque son tantas y tan profundas las tinieblas y trabajos, así espirituales como temporales, porque ordinariamente suelen pasar las dichas almas para poder llegar a este alto estado de perfección, que ni basta ciencia humana para saberlo entender, ni experiencia para saberlo decir, porque sólo el que por ello pasa lo sabrá sentir, mas no decir”.

Quinta canción de la "Noche Oscura".

Es claramente el caso de Víctor, que sintió con todo su rigor la Noche oscura que le llevó a la unión con Dios en cuanto es posible en esta vida. Caminaba en plena oscuridad, guiado únicamente por la fe, y esta fe era la que le garantizaba que iba por el camino seguro al encuentro con Dios. Pero, ¿cómo explicar su experiencia?

Vean los medios de que San Juan de la Cruz, doctor místico por excelencia, tuvo que servirse para darnos a entender algo de lo que sucede en esa Noche oscura:

“Para decir algo de esta noche oscura, no fiaré ni de experiencia ni de ciencia porque lo uno y lo otro puede faltar y engañar; mas no dejándome de ayudar en lo que pudiere de estas dos cosas, aprovecharme he para todo lo que, con el favor divino, hubiere de decir, de la divina Escritura por la cual guiándonos no podemos errar, pues el que en ella habla es el Espíritu Santo”.


miércoles, 12 de febrero de 2020

Florecillas. Tonto, malo y distraído

Iglesia Parroquial de San Clemente Romano en Madrid.

Puedes hacerte una idea de la situación (de la Congregación de San Felipe Neri) solamente comprobando que no encuentren otro más competente que yo para dirigirla; que soy tonto, malo y distraído; ruega mucho por las vocaciones y que sean competentes. (Carta de 19 de marzo de 1982 a una religiosa agustina)

La carta está dirigida a una joven muy espiritual que conoció en la Parroquia de San Clemente Romano con la que entabló gran amistad y a la que animó a integrarse en la Congregación de San Felipe Neri para que se implicase en el apostolado con los enfermos. Posteriormente ingresó en las religiosas agustinas.

En su correspondencia epistolar posterior, esta religiosa le preguntaba con frecuencia sobre la marcha de la Congregación de San Felipe Neri en que ambos habían trabajado juntos en las visitas que hacían todos los domingos a los enfermos en el Hospital Francisco Franco, hoy denominado Hospital Gregorio Marañón. Cuando a Víctor le nombraron Hermano Mayor de dicha Congregación, ya ven que respuesta la da, para explicarla que había problemas en la Congregación por falta de personal bien preparado e interesado en la atención a los enfermos.

Hospital Gregorio Marañón en Madrid.

Al tratarse de una correspondencia confidencial, pueden comprobar con que epítetos se retrata a sí mismo. Y lo hace convencidote serlo: Tonto, malo y distraído.

De tonto tenía muy poco, como se puede comprobar por sus éxitos y por sus escritos. De malo menos. No sabemos de donde lo sacaría, pues siempre hizo el bien, especialmente desde el momento de su conversión. El único epíteto que le cuadra, es en el de “despistado”. Eso si que lo era, y casi en grado superlativo. Casos como pagar al cobrador del autobús dándole las llaves de la casa en lugar de monedas, o pasar al lado de alguna persona amiga, e incluso de sus hijas por la calle y no enterarse hasta que no le llamaban la atención, son pruebas evidentes.

¿Por qué era tan despistado? Él lo achacaba con mucha humildad a falta de memoria, que cuando le afectó el alzheimer fue cierto, pero en realidad era porque caminaba inmerso en otro mundo. Su mente y su corazón, aun caminando en medio del bullicio de la gente, estaban puestos en Dios. No es que no le interesaran los demás, pues cuando le saludan era muy afable con todos, es que iba absorto, pensando y centrado en el Amado.



sábado, 8 de febrero de 2020

Testimonios. Ernesto Martínez Rey (III)

Monasterio de las Carmelitas Descalzas en Sabarís


Carta al P. José Francisco de 7 de marzo de 2014.

Querido padre J. Francisco, me atrevo a perturbar su retiro con estas notas:
Eva y Raquel, bueno la Madre Eva y la Madre Raquel, me han hecho llegar el libro sobre Víctor, su hermano, y quiero comunicarle unas cosillas.

El libro es precioso muy bien escrito, ordenado y redactado por un padre carmelita. Un sabio. Me ha gustado mucho su historia familiar, los avatares de la vida de su hermano y las narraciones que hacen sus hijas y Asunción.

Pero le escribo porque, aunque conocíamos la vida de Víctor, yo no tenía ni idea de profundo calado moral, religioso, caritativo y de total entrega a los demás. Su dedicación a la oración y a la Eucaristía es, no tengo palabras para poder expresarlo.
Yo, que he sido y soy un hombre religioso y cristiano practicante y de misa casi diaria en el convento carmelita o en la parroquia de Sabarís, además llevo la Archicofradía de Santa Cristina.
   
Bueno pues le diré que mi devoción a Santa Cristina y el trabajo por mantener viva la devoción de la santa niña, virgen y mártir, siempre me ha ayudado mucho y me ha permitido rezar más profundamente; pero desde que se inició todo el proceso de su hermano, mi concentración en la oración y en la adoración al Santísimo ha ido en aumento, yo trato de cultivarla y cada día rezo más y más profundamente.

arroquia de Santa Cristina en Sabarís (Pontevedra)

La lectura del libro sobre ese cristiano impactante que fue y es Víctor, me ha servido de orientación y de guía en aspectos que yo no sabía como encauzar. Está claro, que su intercesión, que siempre le pido, tiene efecto y tanto que lo tiene: Rezo más. Con más devoción, medito más, pido por los que no rezan y por los que yo llamo mis “enemigos”. Practico otra virtud de Víctor, la caridad, cosa que hasta hace poco casi no hacía. Noto estos últimos días como aumenta mi vida interior y estoy centrándome en el rezo del tiempo de Cuaresma que ya llega.

Yo creo que su intercesión está siendo efectiva y pido a Dios que siga por este camino que me abre una gran paz interior. Mi madre tiene el folleto inicial, publicado hace ya tiempo, en la balanza de la cocina y reza y habla con él y así nos lo contó el otro día a sus sobrinas Tere y Begoña y a mí mientras comíamos.

Bueno padre, cuídese, rece por nosotros y que la causa de Víctor progrese. Nuestro párroco y director espiritual quiere que sus sobrinas hagan una reseña del libro, sobre todo de su contenido, para publicar en la revista parroquial El Valle. Me ha hecho mucha ilusión ver aquel artículo que escribí yo en dicha revista en las fuentes del libro.

Que Víctor y Dios nos acompañen, guíen y orienten.



miércoles, 5 de febrero de 2020

Habla Víctor. Mi corazón fue robado.

San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia.


Mi corazón fue robado, aunque dentro de mí ha quedado. Me robó mi querer sin saber por qué, cómo ni cuándo. Aunque robado fue, él quedó bien pagado. Quien su amor se llevó, éste más acrecentó, pues por se lo llevar, grandes penas, dolores y sudores pasó.

Una vez más es su maestro San Juan de la Cruz quien nos aclara y explica lo que Víctor ha experimentado y quiere expresar en pocas palabras. Efectivamente en la Canción 9 del Cántico Espiritual y en su explicación encontramos la respuesta:

¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste
y no tomas el robo que robaste?

Es de saber, dice el Santo, “que el alma más vive donde ama, que en el cuerpo donde anima, porque en el cuerpo ella no tiene su vida, antes ella la da al cuerpo, y ella vive de amor en lo que ama. Dice pues:

 ¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?

Como si dijera: ¿Por qué, pues le has herido hasta llagarle, no le sanas, acabándole de matar de amor? Pues eres tú la causa de la llaga en dolencia de amor, sé tú la causa de la salud en muerte de amor; porque de esta manera el corazón que está llagado con el dolor de tu ausencia, sanará con el deleite y gloria de tu dulce presencia. Y añade:
 
Una estrofa del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz.

Y pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste?

Robar no es otra cosa que desaposesionar lo suyo a su dueño y aposesionarse de ello el robador. Esta querella, pues, propone aquí el alma al Amado diciendo que, pues Él ha robado su corazón por amor y le ha sacado de su poder y posesión, por qué le ha dejado así, sin ponerle de veras en la suya, tomándole para sí, como hace el ladrón el robo que robó, que de hecho se le lleva consigo.

Por eso el que está enamorado se dice tener el corazón robado de aquel a quien ama, porque le tiene fuera de sí, puesto en la cosa amada; y así, no tiene corazón para sí, sino para aquello que ama. De aquí podrá bien conocer el alma si ama a Dios puramente o no; porque, si le ama, no tendrá corazón para sí propia ni para mirar su gusto y provecho, sino para honra y gloria de Dios y darle a Él gusto, porque cuanto más tiene corazón para sí, menos le tiene para Dios” (C 9, 3-5).





sábado, 1 de febrero de 2020

Florecillas. Poderoso auxiliar de santidad.


P. Luis de la Puente de la Compañía de Jesús


Una de las hijas de Víctor, conserva un libro dedicado a su padre por D. Ramón Pedreira Ancochea: “A mi amigo D. Víctor Rodríguez Martínez ofrezco con alegría este poderoso auxiliar en el camino de la santidad”. Se trata de: “Meditaciones Espirituales para todos los días del año, sacados en parte de las del V. P. Luis de la Puente de la Compañía de Jesús por el P. Francisco de Paula Garzón”.

D. Ramón Pedreira fue durante muchos años director espiritual de Víctor. Esa dedicatoria es señal de la amistad que había surgido entre ellos y del interés que tenía en que Víctor dispusiera de libros espirituales que le ayudasen a alcanzar la cima de la perfección.

Los libros de meditaciones más usados en las comunidades religiosas contemplativas por lo que ayudaban a meditar en los misterios cristianos, fueron los de Fray Luis de Granada y del P. Luis de la Puente. Se trataba de meditaciones para cada día de la semana, unas para la mañana y otras para la tarde.

Meditaciones espirituales del P. Francisco de Paula Garzón.

Lo que hizo el P. Francisco de Paula Garzón, aprovechando los temas de las meditaciones del P Luis de la Puente, es adaptarlas a los tiempos litúrgicos y poner una meditación para cada día del año. De ahí que se desarrolle en 3 volúmenes: El primero va del día primero del año hasta Pascua de Resurrección; el segundo desde Resurrección hasta el 31 de agosto; y el tercero desde el uno de septiembre hasta el último día del año, lo que supone que el regalo sería de los tres volúmenes publicados en Madrid en 1900.

Víctor, asiduo lector de temas espirituales para descubrir la voluntad de Dios en las circunstancias que le tocó vivir, se sirvió siempre de libros espirituales, especialmente del Nuevo Testamento y de las obras de San Juan de la Cruz, pero no fueron los únicos.

Su director espiritual sabía que Víctor dedicaba muchas horas a la oración, pero que pasaba días de total aridez en que nada sentía. Posiblemente pensando en esos momentos de aridez, le hizo este regalo para que, cuando nada sintiera, contase con esta buena ayuda.

Víctor, años más tarde, partiendo de su experiencia, al hablar de esos momentos de aridez, aconseja que se tome algún libro de meditaciones y se lea hasta que surja en el corazón algún sentimiento.