sábado, 6 de junio de 2020

Testimonios. Abilio Larrán (I)

Abilio Larrán y su esposa Remedios Gil
vecinos de La Ramallosa (Pontevedra)


 Víctor, un amigo celestial.

Tengo por providencia Divina la fortuna de conocer a familiares directos de este amigo de todos: padre de familia, agricultor, obrero, visitador de enfermos, Adorador nocturno, consejero y, sobre todo, apóstol. Todo ese elenco con una salud delicada. Un Santo “de la puerta de al lado” como dice con frecuencia el Papa Francisco.

Quienes le conocieron coinciden en su bondad callada y discreta, no invasiva. Una vida encaminada al Creador definitivamente en un momento muy doloroso de su trayectoria vital. Un paso decisivo para la Eternidad: Quebranto económico y predilección Divina.

Y lo que nos cuentan de él nos lleva a verle siempre, desde ese instante –mucho más que antes-, cogido de la mano de la Santísima Virgen, que lo acerca al Corazón de su Hijo, a través de su esfuerzo personal a base de soledades, mortificaciones, negaciones, generosidades, servicio a la familia; lucha, en definitiva, para agradar a la Santísima Trinidad que tanto sintió en su alma y que tanto quería comunicar a familiares, amigos.. y no tan amigos.

Puente medieval en La Ramallosa.(Pontevedra)

Y es que el Carmelo es mariano, moldeador de santos. En eso tuvo suerte nuestro querido protector, porque estaba bien rodeado por sus propios hermanos, sacerdotes y porque tuvo otros buenos directores espirituales, no sólo buenos, sino de una altura que el paso del tiempo está dando a conocer.

Después de estas consideraciones, ayudadas por lo que se ha escrito de Víctor, y testimonios personales que he tenido la suerte de escuchar, quisiera contar dos experiencias de vida en las que he sentido su ayuda…





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