miércoles, 29 de julio de 2020

Testimonios. Mercedes Pérez Villanueva.

Dª. Mercedes Pérez Villanueva.


Comentario tras la lectura de la biografía de Víctor Rodríguez Martínez (1925-2012) “Vida impactante de un cristiano de a pie”.

En la fría mañana, fría, muy fría, camina un hombre, camina; lluvia, viento, nieve, rocío… camina. Nada le detiene: un día, otro día, una semana, un mes y otro mes, un año…muchos años de su vida, camina un hombre, camina. ¿A dónde va? ¿Qué le impulsa a hacer, tan de mañana y tan solo, ese heroico camino? Alguien le ve pasar desde su casa y corta los arbustos que le impiden ver a Víctor… y es que no pasa un hombre, es una estrella en la amanecida que, como la Polar, nos indica dónde está la Cuna, dónde está el Nuevo Origen, dónde está la Nueva Vida que nos trae la Eucaristía. Para mí, este amor, clarividente y heroico por la Santa Misa (por la Eucaristía) es la primera y principal seña de santidad de Víctor. 

sábado, 25 de julio de 2020

Habla Víctor Atención amorosa en Dios.

El gran maestro de la vida espiritual San Juan de la Cruz.


Estoy a la puerta y llamo (Ap 3, 20). Estar atentamente en amor, aun sin sentir nada haciendo compañía al Señor, poco a poco se acostumbra y pone en contacto con Él. No ama sensiblemente, lo hace con la voluntad. De esta forma nace el amor infuso pasivo, al sufrir el temor de no amar. Examínese y vea si está resuelto a ello. Esfuércese en las virtudes. Al ser contemplación inicial, le es más difícil al alma percibir los secretos que le comunica Dios; aún sigue necesitando de pensamientos buenos, ejercitar actos de fe y amor. No abandonar totalmente la meditación hasta tener este hábito. Procurar estar en afecto a Dios durante el día. No consiste en pensar mucho, sino en amar mucho.
En todo momento estar pendiente de que en nuestra alma mora la Santísima Trinidad, igualmente en todos los hombres. Este pensamiento nos ayudará a soportarlos. Cultivar la fe. Viendo a Dios en todas las cosas, la vida se convierte en un libro abierto.

miércoles, 22 de julio de 2020

Florecillas. Santo de cuerpo entero.

Monasterio de Batuecas donde se retiraba Víctor.


El P. Matías del Niño Jesús, le califica de “un santo de cuerpo entero”, que se venía a pasar aquí en la soledad todos los años sus vacaciones en oración, que cumpliendo los oficios más humildes del campo, daba ejemplo a los religiosos (Vida. Pag. 196).

sábado, 18 de julio de 2020

Testimonios. Juan Ramón Pulido Crespo


 
 Vista panorámica de la ciudad de  Toledo.


Carta al P. José Francisco de 4 de agosto de 2014.

Adorado sea el Santísimo Sacramento. Ave María Purísima.
Habiendo recibido el libro sobre la biografía y virtudes que rodean a nuestro hermano en Cristo VÍCTOR RODRÍGUEZ MARTÍNEZ, muerto en loor de santidad, y después de haber leído, puedo constatar el título que lleva el mismo: “Vida impactante de un cristiano de a pie”. Virtudes le dio el Señor cuando se sintió tocado por Él, y que ha ido cimentando, uniéndose a la “Piedra angular”, con la presencia callada, pero vigilante y activa en el mundo social y eclesial que le rodeaba, teniendo como fuente la presencia viva de Cristo en la Eucaristía, compromiso de adoración constante, y como fin la entrega a los demás, a los más necesitados, con la compañía de la Santísima Virgen como “nube” que guiaba su caminar al Padre y le va diciendo: “haz lo que Él te diga”. Al asumirlo, ya no es tal, es Cristo quien mora en él.

miércoles, 15 de julio de 2020

Habla Víctor Contemplativa

Persona sumida en profunda oración.


Para entrar en esta oración y dejar la discursiva, se necesitan tres señales: 1ª. El alma no halla gusto ni consuelo en las cosas de Dios, pero tampoco en las creadas. No así por faltas cometidas que se aficiona a estas. 2ª. Aun en esta sequedad, el alma trae la memoria en Dios con solicitud y cuidado pensando que no le sirve, y continúa buscándole. Si es culpable, se hace indiferente a las cosas de Dios. 3ª. No poder meditar por más esfuerzos que haga. Si coinciden las tres señales por algún tiempo continuo, es señal que el Señor la quiere subir a oración superior.
En este estado, el alma adquiere mucha ciencia de Dios, preocupándose en amarle.