sábado, 16 de julio de 2022

Solemnidad de la Virgen del Carmen

Víctor portando las andas de la Virgen del Carmen
 


Se celebra en el día de hoy la solemnidad de Santísima Virgen con el título de Reina y Hermosura del Carmelo, conocida popularmente como Virgen del Carmen.

 

Víctor fue devoto de la Virgen del Carmen desde su infancia, pues en el hogar paterno se celebraba todos los años la novena a la Virgen del Carmen en familia y siempre llevó sobre su pecho el “Escapulario”. Este amor se incrementó desde el momento en que pidió ser admitido en la Orden del Carmen como seglar.

 

En la toma de hábito, a la pregunta: ¿Qué es lo que pide? Respondió: “La misericordia de Dios y el hábito de la Orden Tercera de la Santísima Virgen María del Monte Carmelo y de Santa Teresa de Jesús”.

 

Al año siguiente emitió su profesión con esta fórmula: “Yo, hermano Víctor, hago mi profesión y prometo a Dios, a la Santísima Virgen María del Monte Carmelo, a nuestra Madre Santa Teresa y a los Superiores de la Orden, obediencia y castidad, conforme a la Regla de la Orden Tercera, la cual quiero observar con la mayor perfección posible hasta la muerte”. Y cumplió fielmente su promesa, pudiendo escribir al final de su vida: “En el Carmelo moré”.

 

Se percató y asumió que una característica de la espiritualidad carmelitana y elemento fundamental de la Orden del Carmen era su faceta mariana: “El Carmelo es todo de María”. María, por su cercanía a Cristo, es la Virgen orante, modelo de todo carmelita en la oración contemplativa, y la Madre espiritual que acompaña toda nuestra vida espiritual hasta el encuentro con Cristo.



miércoles, 13 de julio de 2022

Habla Víctor. Valor del sufrimiento (III).

Jesús en la cruz clamando al Padre:
 ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado.?


Cristo introduce al hombre que sufre en el reino del amor, es transformado por una gracia interior. El Redentor, prueba en los pacientes, a través del corazón de María, como continuación de la maternidad, que por obra del Espíritu Santo le había dado la vida. Cristo moribundo confió a su madre una nueva maternidad espiritual y universal hacia todos los hombres. La fe en la participación de los sufrimientos de Cristo tiene la dimensión espiritual de servir para la salvación de sus hermanos. No sólo es útil a los demás, realiza un servicio insustituible, unido al sacrificio de Cristo, abre el camino a la gracia que transforma a las almas, y hace presente en su humanidad la fuerza de la redención y constituye particular apoyo a las fuerzas del bien.

 

San Pablo nos habla del valor de nuestros sufrimientos para la salvación de los hermanos cuando los unimos al sufrimiento de Cristo: “Me alegro de sufrir por vosotros: así completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia”. (Col. 1, 24).

 

San Juan de la Cruz nos anima a seguir a Cristo, porque: “el aprovechar no se halla sino imitando a Cristo, que es el camino…Y porque he dicho que Cristo es el camino, y que este camino es morir a nuestra naturaleza en sensitivo y espiritual, quiero dar a entender cómo sea esto a ejemplo de Cristo.

Cuanto a lo primero, cierto está que Él murió a lo sensitivo, espiritualmente en su vida y naturalmente en su muerte… Cuanto a lo segundo, cierto está que al punto de su muerte quedó totalmente aniquilado en el alma sin consuelo y alivio alguno, dejándole el Padre así en íntima sequedad, según la parte inferior. Por lo cual fue necesitado a clamar diciendo: ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has desamparado? Lo cual fue el mayor desamparo sensitivamente que había tenido en su vida. Y así, en Él hizo la mayor obra que en toda su vida con milagros y obras había hecho ni en la tierra ni en el cielo, que fue reconciliar y unir al género humano por gracia con Dios. (2Subida. 7, 8-11).




sábado, 9 de julio de 2022

Testimonios. Carmelitas Descalzas de Mollerusa.

Sala Capitular del monasterio de Carmelitas Descalzas en Mollerusa (Lleida)


Carmelitas Descalzas. Mollerusa (Lleida),  8 de marzo de 2015.

 

P. José Francisco Rodríguez

Jesús, hijo de María, sea en su alma, estimado padre.

 

Perdone si hasta ahora no hemos respirado, nos falta tiempo. ¡Bendito sea Dios! Quería decirle que habíamos leído la biografía de su hermano Víctor y quedamos admiradas de la obra de Dios en un seglar y tan sencillo. Realmente Dios ama a los pequeños y humildes: “El Señor ha obrado maravillas en mí, porque ha mirado la humillación de su Esclava”. En este caso de su “esclavo”.

 

Creo que eso de “un cristiano de a pie” será sólo porque era seglar, porque la verdad, me parece que los de “a pie” somos los pobres que no le llegamos ni a la suela del zapato, y con ser consagradas.

 

Le estoy pidiendo una cosa a nuestro hermano Víctor, a ver si me la consigue.

También una gran noticia que el Carmelo Seglar de Castilla haya tomado a su cargo lo de la beatificación y canonización de su hermano. Que el Señor lo bendiga todo y podamos pronto verlo en los altares (con sus botellas de Pepsi-Cola), con las que trabajaba y oraba.

 

Nada más, padre, que robo tiempo al sueño ya tan escaso. Si pudiera enviarnos más estampas. Libros no muchos, pues cuesta hacerlos correr.

 

En Jesús y la Madre del Carmelo unidos en la oración.

 

María d la Santísima Trinidad y comunidad

Icd.




miércoles, 6 de julio de 2022

Florecillas. Importancia de la oración

San Benito con su slogan "Ora el Labora"


En la fábrica de refrescos donde trabajaba, quisieron ascenderle de puesto, con lo que la situación económica sería desde entonces desahogada. Pero él rechazó el ascenso porque le suponía perder la vida de oración que llevaba hasta entonces (Eva).

 

La ruina económica de su negocio, cambió radicalmente el rumbo de su vida. Hasta ese momento había compaginado el compromiso cristiano con el apego a los bienes de este mundo. Desde ese momento cayó en la cuenta de que todo lo que el mundo valora y aprecia puede fallar, pero no el Señor, y se puso incondicionalmente en sus manos.

 

Conociendo o no el slogan que San Benito estableció para los monjes: “Ora et labora. Ora y trabaja”, lo cierto es que Víctor lo puso en práctica desde su conversión. Trabajó y oró mucho en su vida.

 

Víctor fue un trabajador nato desde su juventud y siguió siéndolo a lo largo de su vida mientras las fuerzas y la salud se lo permitieron, pero no para acumular bienes, sino para mantener dignamente a su familia y cumplir con la voluntad de Dios: “Con el sudor de frente comerás el pan” (Gen. 3, 19). Hizo, como sabemos, muchas horas extraordinarias en Pepsi-Cola; primero para dar de comer y dar una formación digna a sus hijos, y después siguió haciendo horas extraordinarias para dárselo a los pobres.

 

Pero el trabajo no fue impedimento para la oración. Sabemos que dedicaba todos los días varias horas a la oración, robando tiempo al sueño, y que incluso aprovechaba la cadena de Pepsi-Cola para rezar Avemarías, convirtiendo el trabajo en oración. Por eso pudo afirmar al final de su vida: “Varios años tuve y tengo de poseer la gracia de estar orando, ya fuese comiendo, trabajando, viajando, e incluso cuando estaba dialogando con personas. Siempre rogando y rogando por todos mis compañeros que tanto me hacían sufrir”.



sábado, 2 de julio de 2022

Habla Víctor Valor del sufrimiento (II)

Jesús curando al ciego de nacimiento.

 

El dolor físico está discurriendo en los animales. Pero solamente el hombre sabe que sufre, aumentado por no encontrar una respuesta al sufrimiento.

No es verdad que todo sufrimiento sea consecuencia de la culpa y tenga carácter de castigo. El sufrimiento es castigo cuando está unido a la culpa.

¿Por qué el mal?, pregunta el hombre al hombre y a su vez a Dios. En el libro de Job la pregunta ha encontrado su expresión viva. Cristo, en el sufrimiento en la Cruz ha tocado las raíces del mal, allí venció al artífice del mal, Satanás.

 

Para los judíos, el sufrimiento era considerado como una consecuencia del pecado cometido por quien lo sufría. Esa misma opinión tenían los discípulos de Jesús. Por eso, al encontrarse con un ciego de nacimiento, le preguntaron: “Maestro, ¿quién ha cometido pecado, él o sus padres para que naciera ciego?”. La respuesta de Jesús fue contundente: “Ni ha pecado él ni tampoco sus padres, pero así se manifestarán en él las obras de Dios” (Jo. 9, 2-3). En el sufrimiento de Job se manifestó el poder del sufrimiento para llegar a la cumbre de su santidad. En el sufrimiento de Cristo, inexplicable para nosotros, se llevó a cabo la obra de nuestra redención.

 

¿Por qué el mal? Por qué el dolor? Por qué a mí? Son preguntas que nos hacemos a nosotros mismo o que escuchamos a otros con frecuencia. La respuesta la tenemos en estas palabras de San Pablo: “Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de Cruz” Flp. 2, 6-8). La pasión y muerte de Cristo da sentido a nuestros sufrimientos.