jueves, 16 de diciembre de 2021

Testimonios. Carlos González

 El gigantesco Cristo del Otero,
bendiciendo a Palencia desde un alto cerro.


Palencia, 3 de diciembre de 2015

 

Rvdo. José Francisco.

Querido amigo:

Recibí tu carta y el libro de la Vida impactante de tu hermano que estoy leyendo de lectura espiritual, pues la santidad es la meta del cristiano, sea seglar o sacerdote.

 

Me explico ahora los meses que pasaste en Baltanás, porque tú siempre estás olfateando los caminos de santidad para ti y para los demás.

 

Te había perdido la pista y no sabía nada de tu paradero actual. Me has dado una alegría enorme. Veo que estás agitando la campaña maravillosa de la vida de tu hermano e impactando con su vida y animando a otros muchos a buscar la santidad en las circunstancias y trabajos del mundo. Veo que el ejemplo tuyo de carmelita influyó mucho en la santificación de tu hermano, y sin ser carmelita, se empapó del espíritu de San Juan de la Cruz.

 

Fachada del obispado de Palencia. 

Sobre mi vida te diré, el día 10 de agosto me operaron de la cadera izquierda que ha quedado bien, pero la pierna y la rodilla, siguen inflamadas, y estoy tomando comprimidos para endurecer los cartílagos e impedir que siga mal y evitar la operación.

Me jubilaron y estoy en la casa sacerdotal de Palencia.

 

Que tengas una muy Feliz Navidad. Jesús, María y José, que siempre estemos con los tres. Se lo pediremos por intercesión de tu santo hermano Víctor.

 

Un abrazo.

Carlos González




 

sábado, 11 de diciembre de 2021

Habla Víctor. Fe teologal (IV)

El incrédulo Santo Tomás metiendo su mano en el costado de Cristo.


¿Y qué hacemos nosotros, que hemos sido regalados con todos los acontecimientos del nacimiento del Niño Jesús, de los hechos de su infancia, pero sobre todo de su vida pública, en que nos enseña toda su doctrina probada con milagros, obedeciendo a sus padres durante tantos años con una vida oscura y de trabajos? En su vida pública, enseñando, curando enfermos, echando demonios, resucitando muertos, etc. Todo ello confirmado con su pasión, muerte y resurrección, confirmando esta con sus apariciones, incluso comiendo con los apóstoles.

Bien es verdad que nosotros no lo hemos visto, porque no vivimos en aquellos tiempos, pero tan bien es cierto, que fueron poquitos los que creyeron en Cristo, aún después de resucitado. Solamente después de ascender a los cielos y venir el Espíritu Santo, es cuando sucedieron las conversiones. Ni siquiera los apóstoles creyeron de verdad hasta esta llegada, aun habiendo comprobado, como Tomás con sus dedos y su mano en las llagas y costado del Señor.

 

La venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles.

Estas palabras acerca de nuestra fe, las pone en contraposición a la fe de San José que creyó y aceptó su misión en el misterio de la Encarnación del Señor por un simple sueño. No exigió pruebas más contundentes ni dudó cuando surgieron tantos problemas en Belén para encontrar alojamiento para el nacimiento del Dios encarnado.

 

Nuestra fe se parece más a la de los apóstoles, quienes, a pesar de presenciar tantos milagros, incluidos la resurrección de tres muertos y su transfiguración en presencia de Moisés y Elías, muestras claras de su divinidad, a la hora de la pasión y muerte de Cristo, le abandonaron por falta de fe.

 

En el fondo, a todos nos sucede lo que al apóstol Santo Tomás, queremos comprobar lo que está muy por encima de nuestra inteligencia y de nuestras posibilidades, porque nos cuesta fiarnos de Dios.



miércoles, 8 de diciembre de 2021

Habla Víctor Inmaculada Concepción.


Durante siglos, antes de que se definiera el dogma de la Inmaculada Concepción de María, ya en España se celebraba con gran solemnidad esta fiesta, por eso acogió con gozo y alegría la decisión del Papa Pío IX, que el día 8 de diciembre de 1854, por la Bula “Inefabilis Deus” promulgó el dogma con estas palabras:

 

 Para honra de la Santísima Trinidad, para alegría de la Iglesia Católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santo Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelado por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos sus fieles”.

 

El pueblo cristiano venera este misterio con esta bella oración, que repite con frecuencia, pero especialmente durante la novena a la Inmaculada concepción: Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. ¡Mírame con compasión! ¡No me dejes Madre mía!

 

Era de las oraciones marianas preferidas de Víctor. La aprendió en el hogar paterno desde su infancia, donde se rezaba al final del rezo diario del Rosario y no dejó de rezarla hasta que el alzheimer se lo impidió.

 



sábado, 4 de diciembre de 2021

Proceso de Víctor. Miembros de la Comisión Histórica


Ya les indicamos que el día 25 de noviembre fueron nombrados y juraron cumplir fielmente su compromiso los miembros de la llamada “Comisión Histórica” del Proceso de Beatificación y Canonización de Víctor y la importante tarea que la Iglesia les encomienda para que el Proceso pueda llegar a feliz término. Hoy les ofrecemos un reportaje gráfico del momento en que recibieron el nombramiento, le aceptaron e hicieron juramento de cumplir fielmente con su compromiso. El acto se celebró en el despacho del Cardenal Arzobispo de Valladolid Mons. D. Ricardo Blázquez Pérez.

 

1ª. Los tres miembros de la “Comisión Histórica” en presencia del Cardenal Arzobispo, mientras el Canciller de la Archidiócesis, que no aparece en la foto, proclamaba sus nombramientos. 


2ª. El P. Teófanes Egido, doctor en Teología y en Filosofía y Letras, mientras juraba su cargo con la mano sobre la Biblia en presencia del Cardenal Arzobispo. 


3ª. D. Javier Burrieza, doctor en Historia y profesor titular de Historia Moderna en la Universidad de Valladolid haciendo juramento sobre la Biblia en presencia del Cardenal Arzobispo. 


4ª. D. Jorge Manrique Martínez, catedrático jubilado de lengua y literatura Enseñanzas Medias, prestando juramento con su mano sobre la Biblia en presencia de D. Francisco Javier Minués Núñez, Canciller del Arzobispado de Valladolid.





miércoles, 1 de diciembre de 2021

Proceso de Víctor. Juramento de los Historiadores

 

P. Teófanes Egido, doctor y catedrático ya jubilado de Historia moderna y contemporánea en la Universidad de Valladolid.


El día 25 de noviembre, a la una de la tarde, en presencia de Mons. Sr. D. Ricardo Blázquez, Cardenal Arzobispo de Valladolid, tuvo lugar la aceptación de su oficio y el juramento de cumplir con su misión y guardar secreto de oficio de los tres doctores especialistas en historia y en espiritualidad nombrados para este Proceso: P. Teófanes Egido, catedrático emérito de Historia moderna y contemporánea en la universidad de Valladolid. Javier Burrieza, doctor y profesor titular de Historia moderna en la Universidad de Valladolid y Jorge Manrique Martínez, catedrático jubilado de lengua y literatura Enseñanzas Medias.

 

Doctor D. Javier Burrieza, Profesor titular de Historia Moderna en la Universidad de Valladolid.

Su importante misión está bien marcada en la “SANCTORUM MATER. Instrucción sobre el procedimiento diocesano o eparquial en las causas de los santos”, especialmente en la Parte IV, Título II, en los artículos del 68 al 75. Les damos a conocer el contenido de algunos de esos artículos, para que conozcan en qué consiste su trabajo.

 

Art. 68, párrafo 1: En toda causa, tanto reciente como antigua, el Obispo debe nombrar mediante decreto, por lo menos tres peritos históricos y archivísticos, que constituyen la así llamada Comisión histórica.

Párrafo 2: Incumbe a los peritos el deber de buscar y recoger todos los escritos del Siervo de Dios, aún no editados, así como los documentos históricos, tanto manuscritos como impresos relacionados de cualquier modo con la causa.

 

Art. 70, párrafo 1: En presencia del Obispo y del canciller de la diócesis, los peritos juran cumplir fielmente su tarea y guardar secreto de oficio.

Párrafo 2: El juramento se registra y adjunta a las actas del procedimiento.

Párrafo 3: Los peritos firman a pie de página la fórmula del juramento.

 

Art. 73, párrafo 1: Concluidas las investigaciones y recogidos los escritos inéditos de los documentos, los peritos redactan colegialmente una sola redacción, firmada por todos, que entregan al Obispo o a su delegado juntamente con la documentación recogida.