sábado, 3 de octubre de 2020

Florecillas. Tierno y afable.

Víctor con su primo Gabino durante su visita a España.


Me quedo con la última etapa de su vida, aunque ha sido muy dolorosa, sobre todo para mi madre, pero él la vivió aceptando lo que le venía y daba gusto verle cómo disfrutaba de la familia, de los hijos, de los nietos, de los hermanos. Los nietos también le cambiaron la vida; su llegada sacó a relucir la parte más tierna y más humana de él (Testimonio de su hija Teresa).

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Testimonios. Carmelitas Descalzas de Beas (II)


Beas de Segura (Jaén). Vista parcial.

Qué caridad tan exquisita con los pobres, los enfermos y los necesitados. Con qué amor les servía y hasta se desprendía de los necesario por aliviarles –pongamos por ejemplo cuando le regaló su abrigo recién estrenado a un pobre que fue a su casa- trasluciendo así el Amor Misericordioso que había asimilado en sus encuentros con el Amor de los Amores. ¡Qué fecunda la oración verdadera cuando después da frutos de Vida eterna! No, no es pérdida de tiempo, es la mejor manera de sacarle provecho. Este adorador nocturno nos grita con su ejemplo. Qué celo por la salvación de las almas que le rodeaban, en especial por sus compañeros que no le comprendían e incluso se burlaban de él ridiculizándolo. Cómo oraba y se sacrificaba por ellos. Caridad y humildad heroicas.

Cuán rendida era la obediencia a sus directores espirituales, nos impresionó mucho cuando dejó de pasar sus noches en oración en la Iglesia para hacerlo en la casa por indicación de su padre espiritual. Esta obediencia tuvo que costarle mucho pues la Eucaristía era su vida. Qué salto de pértiga daría en su vida espiritual con este acto este santo varón casado y con sus hijos, pues como dice nuestra Madre Teresa en el libro de sus Fundaciones: “No hay camino que más presto lleve a la suma perfección que el de la obediencia”.
 
Carmelitas de Beas. Silla que usaba San Juan de la Cruz.
Qué desprendimiento de los bienes de la tierra cuando rechazó un ascenso en el trabajo porque esto le hubiera impedido su ritmo de oración. Valoraba más su trato de amistad con el Señor que el dinero que es el dios de la mayoría de las personas, desgraciadamente. Qué amor a la Iglesia demostraba al dedicar cada día una hora entera de oración por el Santo Padre, “el dulce Cristo en la tierra” como le llamaba Santa Catalina de Siena. Y no digamos de su tierna devoción a nuestra Santísima Madre del Cielo, Reina y Hermosura del Carmelo. ¡Cuántos millones de Ave Marías salieron de aquel pecho enamorado con cada frasco que embotellaba! Sólo en el cielo conoceremos lo que nuestra dulcísimo Madre realizó con aquellas coronas de rosas del más fragante olor.

Además de compartir con usted, Padre, nuestras impresiones sobre nuestro hermano Víctor, queríamos aprovechar la ocasión de felicitar a todos nuestros hermanos carmelitas el Año Jubilar Teresiano que acabamos de estrenar. Encomendamos, especialmente a la poderosa intercesión de nuestra santa Madre Teresa de Jesús en el Vº Centenario de su Nacimiento la Causa de beatificación de su querido hijo Víctor para que la lleve felizmente a término si es para gloria de Dios y provecho de su santa Iglesia.
Muy unidos el los Sagrados Corazones de Jesús y María.
Sus hermanas Carmelitas de Beas.

sábado, 26 de septiembre de 2020

Habla Víctor. Oración Vocal (I).

 La oración vocal la aprenden hasta los niños.


Esta fue siempre el pan de cada día. La aprenden hasta los niños. Por cierto, muy efectiva. Únicamente es necesario darse cuenta de lo que se reza, no solamente con los labios, sino con la mente y sobre todo con el corazón. El Padrenuestro es la oración por excelencia, desgraciadamente maltratado en su frecuente uso. Este salió de la misma lengua de Dios, sintetizó toda la esencia de peticiones. Se puede afirmar que rezándole bien, sería suficiente para alcanzar toda gracia. También el Ave María es oración muy provechosa, en ella se anuncia la Encarnación del Verbo.

La oración vocal efectivamente la aprenden hasta los niños, es más, es la que hacen los niños antes de saber que es oración. Aprenden el Padrenuestro y el Ave María y los rezan con sus padres. Pero oración vocal no es sólo el Padrenuestro y el Ave María, sino que forma parte esencial en todas las celebraciones litúrgicas, sobre todo de la celebración eucarística y del rezo del oficio divino.

Pero la oración vocal no consiste en repetir palabras sin más, eso lo podría hacer un loro o un papagayo, sino en pronunciar unas palabras pensando en lo que significan y con el deseo de que se cumplan, que es lo que convierte a las palabras en oración. Por eso es, en cierto modo, inseparable de la oración mental.
 
Santa Teresa maestra de oración.
Dice Santa Teresa: “Si hablando estoy enteramente entendiendo y viendo que hablo con Dios, con más advertencia que en las palabras que digo, junto está oración mental y vocal. Salvo si no os dicen que estéis hablando con Dios rezando el Paternóster y pensando en el mundo; aquí callo. Mas si habéis de estar –como es razón se esté- hablando con tan gran Señor, que es bien estéis mirando con quien habláis y quien sois vos, siquiera para hablar con crianza” (C 22, 1).

También tiene razón Víctor al decir que, desgraciadamente el Padrenuestro se convierte con frecuencia en la oración más maltratada por rezarla de prisa y corriendo, solamente para cumplir con las devociones que nos hemos comprometido, pero pensando más en las cosas que nos apremian que en lo que las palabras significan.




miércoles, 23 de septiembre de 2020

Florecillas. Amor a los pobres.

Pobre solo y abandonado.


Los pobres eran su obsesión. Hablando de su padre Daniel Rodríguez, Víctor no hacía más que decir que quería mucho a los pobres, y no decía más que eso, y lo repetía y lo repetía. Así mismo por cualquiera que le preguntaras si le conocía decía siempre que sí que le conocía, y de inmediato decía de todos, que todos querían mucho a los pobres y se desvivían por ellos. Con esto se estaba retratando a sí mismo, ya que los pobres eran para él una verdadera obsesión amorosa en Cristo.

Esas palabras en favor de los pobres, que atribuía a su padre y a otros conocidos, las decía cuando ya el alzheimer estaba muy avanzado y su memoria no podía diferenciar conceptos, por eso le traicionaba el inconsciente en que estaba grabado con fuerza el amor a los pobres, en los que veía al mismo Cristo.

Ya en alguna ocasión hemos mencionado que este amor a los pobres le surgió desde su infancia en el hogar paterno, donde siempre eran atendidos y hasta acogidos con amor, especialmente un pobre del Valle las Casas que todos los años se hospedaba unos días durante los meses de verano, y que era un pobre muy especial, pues era muy culto y virtuoso. Comía, compartía con la familia, rezaba el Rosario y a veces dirigía la novena de la Virgen del Carmen, pero para dormir, nunca admitió la cama, sino que se iba al pajar. Hablaba siempre de Dios. Esto seguramente que le marcó para el resto de sus días y por eso, las obras que él hacía, se las atribuía a su padre de quien lo aprendió y a sus amigos.
 
Pobre creyente recibiendo limosna.
Dice un refrán: “Cree el ladrón que todos son de su condición”. Eso mismo podemos aplicar a los mansos y limpios de corazón, pues creen que todos son mansos y limpios de corazón como ellos. Por eso Víctor, que amaba de corazón a los pobres, creía que todos amaban y ayudaban a los pobres como él.

En este blog hemos dado a conocer algunos rasgos concretos de su amor y generosidad a los pobres, como el de regalar su abrigo recién estrenado a un pobre que pasaba frío, dar limosna según sus posibilidades a todos los pobres que encontraba, pero especialmente, que hizo muchas horas extraordinarias en la fábrica de Pepsi-Cola, pobre él, para dárselo a los pobres. Eso es amar de verdad a los pobres. No es amor sólo de palabra, es amor de corazón y de obras.




sábado, 19 de septiembre de 2020

Testimonios. Carmelitas Descalzas de Beas (I)

Vista panorámica de Beas de Segura (Jaén)


Que la paz de Jesús esté siempre en nuestros corazones, estimado Padre José Francisco y todos aquellos hermanos que lean este eco.

Con una gran alegría nuestro palomarcito de Beas, ha acogido la feliz noticia de que la Provincia de Castilla de nuestra Orden se haga cargo de la Causa de beatificación de nuestro querido hermano en el Señor Víctor Rodríguez. Nosotras hace muchos años que lo conocemos de oídas, pues el Padre Jacinto, que venía mucho por aquí, nos hablaba de él con gran edificación y lo citaba como ejemplo de virtudes en algunas de sus pláticas sin citar nunca su nombre. Usted conoce a este Padre y sabe de su talante reflexivo, nada dado a las exageraciones; pues nosotras le hemos oído decir cuando ya se empezó a hacer propaganda: “Víctor era un santo de verdad” y ya sabe usted lo fino que hila en las virtudes el Padre Jacinto. No hay más que leer el bonito estudio que hace sobre la santidad en la vida de su hermano.
 
Fachada del monasterio de las Carmelitas en Beas de Segura.
Luego tenemos la preciosa biografía del Padre José Vicente en la que encontramos, desde su conversión, una continua ascensión hacia la santidad jalonada de virtudes vividas en grado heroico. La vida de oración de este carmelita seglar es admirable. Buen hijo de nuestros Santos Padres, con buenos zapatos escaló la cima del Monte Carmelo para entrar en la séptima morada del Castillo interior pasando por las noches del sentido y espíritu. En sus escritos y testimonios de las personas que convivieron con él, se trasluce todo esto. ¡Hasta qué punto caló la doctrina de nuestros Fundadores! Más quisiéramos muchas monjas y frailes llegarle a la suela de los zapatos, aunque algunas calcemos alpargatas.

Víctor es el fiel ejemplo de lo que puede la Gracia del Espíritu Santo en quien se entrega sin reservas. Qué amor de Dios tan abrasado ardía en su pecho que le llevaba a  pasar las noches enteras adorando a Jesús Sacramentado cual otro serafín. Qué hambre de intimidad divina le llevaba a dedicar sus vacaciones al retiro del Desierto de las Batuecas. Gran heroísmo también para su esposa.