sábado, 16 de junio de 2018

Gracias y favores. Carlos Aníbal Carám

Tucumán. Catedral de Nuestra Señora de la Encarnación

Fátima Caram nos comunica una nueva gracia o milagro, obrado esta vez con un familiar suyo residente en Tucumán (Argentina). Se lo comunicaba en estos términos al P. José Francisco con fecha 9 de noviembre de 2013:

En esta carta, con gran alegría quiero dar a conocer lo que para mí es un gran milagro de nuestro hermano Víctor Rodríguez Martínez.
Mi hijo Julio Alberto, residente en Tucumán (Argentina), me contó que un primo mío, el Dr. Carlos Aníbal Carám, (neuro-psiquiatra y, al cual aprecio muchísimo) estaba muy enfermo con cáncer de estómago y que estaba sometido a sesiones de quimioterapia (1). Me pidió que en mis oraciones pidiera a Nuestro Señor y a la Virgen por Charles, como le llaman cariñosamente la familia y los amigos.
Esa misma noche hice con mucha fe y esperanza un pedido muy especial al Señor por mediación de su siervo Víctor: (un milagro para Charle). Cada día en misa y en mis oraciones le recordaba a nuestro hermano Víctor mi petición. Grande fue mi alegría cuando el 22 de octubre llamé a mi hijo para saludarlo por su aniversario y me contó que a Charles le habían operado reduciéndole el estómago y que al poco tiempo en una analítica de rutina su médico le dijo: Esto es un milagro. No hay señales de células malignas.
No quiero entrar en detalles que no conozco. Ya le enviará mi primo Charles el contenido de informes médicos. Yo le pedí, a través de mi hijo, si quería hacer conocer su caso para aportar a la pronta beatificación de este hermano nuestro Víctor Rodríguez Martínez y dijo que sí”.


(1) NOTA. En este informe de Fátima Carám se hace alusión a que el favorecido por el milagro había sido sometido a quimioterapia. Cuando Julio Alberto Salas, su hijo,  leyó este informe de su madre, la dijo que le había entendido al revés, debido a las malas condiciones de la comunicación telefónica, y que le había dicho justamente lo contrario: “que NO había sido sometido a sesiones de quimioterapia”.

Carlos Aníbal Carám, que es a su vez cirujano, no sólo corrobora que lo sucedido fue algo milagroso, sino que certifica además que esto fue debido a que su  prima Fátima Rosario Carám había pedido al Señor por mediación de Víctor su curación milagrosa y lo pidió con tanta fe y confianza que lo consiguió.

Posteriormente el Dr. Carlos Aníbal envió al P. José Francisco las pruebas médicas que comprueban que la curación fue un hecho milagroso, a la vez que le manifestó sus deseos de declarar ante el tribunal eclesiástico aunque tuviera que desplazarse de Tucumán a Roma. Desgraciadamente ya no podrá presentarse como testigo, porque ha fallecido hace unos meses, pero no víctima del cáncer del que se curó totalmente, sino de un infarto fulminante. Por eso no quita importancia al milagro, al no tener su muerte relación con el cáncer, objeto del milagro.


miércoles, 13 de junio de 2018

Testimonios Raquel

Raquel y Carlos con sus abuelos el día de su Primera Comunión

Este es el testimonio de Raquel Tejada Rodríguez, la primera nieta de Víctor, hoy religiosa carmelita descalza en el monasterio de Sabarís (Pontevedra). Lo redactó para la celebración del primer cumpleaños de su abuela Asunción después de la muerte de Víctor. De ahí su carácter íntimo y familiar.

“Mi abuelo un santo”.
Mis recuerdos sobre Víctor, bien podrían titularse así, pues él ha sido ante todo mi abuelo, mi padrino de bautismo; yo soy su primera nieta y probablemente a quien debo mi vocación de carmelita.

Recuerdo lo mucho que nos quería a los nietos. De pequeños, con Carlos y conmigo estaba siempre cuidándonos y sobre todo jugando a las canicas, en los columpios…Él, de paso y de vez en cuando, aprovechaba para decirnos algo de Dios. Lo que él llevaba en su corazón. No era forzado ni pesado, pero a veces eran verdaderas catequesis; hasta recuerdo que nos llegó a hablar de la Santísima Trinidad, que cómo podían ser tres personas, si era un solo Dios.


Víctor y Asunción con sus ocho nietos. Raquel es la primera de la izquierda


También, cuando íbamos a su casa, estaba siempre pendiente de sacarnos lo que nos gustaba, la Pepsi-Cola que no podía faltar, o en Sabarís, cuando estábamos en verano y queríamos ir a la playa, él se quedaba con su actitud habitual de servicio, friéndonos patatas para comer, o sardinas, y cuando llegábamos cansados y hambrientos, allá lo encontrábamos.

A veces se me hacía extraño cuando mi madre o mis tíos comentaban que él no había sido así con los hijos, sino más bien estricto y recto. Yo ahora veía su imagen de todo bondad, todo cariño y con conocimiento y sabiduría humanos y de Dios, que uno podía percibir claramente, aunque no tuviese fe. En este sentido, ha sido más bien su presencia y seguro su oración, lo que me ha llevado a Dios, más que el tener conversaciones sobre estos temas, salvo algún momento puntual en mi adolescencia, en que estaba más desorientada y él me indicó que me confirmase.

Raquel con sus abuelos el día de su entrada en el convento

Estoy segura de que gozó mucho cuando le manifesté mi vocación de carmelita. Al verme ya en un ambiente de fe y en un grupo cristiano, él parecía esperárselo, aunque me dijo que no tan pronto. Él siempre preguntaba  por “la pastora” si no había bajado yo, pues Raquel, en la Biblia, era pastora de ovejas.



sábado, 9 de junio de 2018

Florecillas Predica sin hablar

San Francisco predicando con el ejemplo.


Se cuenta de San Francisco de Asís que un día dijo a uno de sus compañeros: ¡Vamos a predicar! Y salieron a predicar. “Con las manos metidas dentro de las mangas, la capucha sobre la cabeza, uno delante y otro detrás, en silencio, dieron un largo paseo por la  ciudad de Asís y volvieron al convento. El compañero al llegar le preguntó extrañado: ¿Y el sermón? Hermano, ya hemos predicado dando ejemplo de humildad y de mortificación a las gentes de Asís”.

Según otras versiones, San Francisco invitó a uno de sus seguidores que le acompañara a predicar en un pueblo. Durante todo el día, San Francisco se paseó por las calles del pueblo, atendiendo las necesidades de los pobres y desamparados. Ayudó a la gente enferma y dio de comer a las personas con hambre. De regreso al convento, el compañero decepcionado le dijo: Maestro, pensé que íbamos a predicar en este pueblo. Francisco le respondió: Hijo mío, claro que hemos predicado, pero no con palabras sino con el ejemplo. No tiene ninguna utilidad predicar a menos que hagas lo que prediques.


Víctor con algunos hijos y nietos ante el monasterio de Carmelitas en Sabarís.

Santa Teresa, hablando de las dificultades de los predicadores para ser ejemplo con su vida dice: “¿Pensáis que es menester poco para tratar con el mundo, y vivir en el mundo, y tratar negocios del mundo, y hacerse a la conversación del mundo, y ser en lo interior extraños al mundo, y enemigos del mundo, y estar como quien está en destierro, y en fin, no ser hombres sino ángeles?... Y si en lo interior no están fortalecidos en entender lo mucho que va en tenerlo todo debajo de los pies y estar desasidos de las cosas que se acaban, y asidos a las eternas, por mucho que lo quieran encubrir, han de dar señal. Pues, ¿con quién lo han sino con en mundo? No hayan miedo se lo perdone, ni que ninguna imperfección dejen de entender. Cosas buenas, muchas se les pasarán por alto, y aun por ventura no las tendrán por tales; mas mala o imperfecta, no hayan miedo (CV 3, 3-4).

Hablar de Dios, de Jesús y de las enseñanzas del Evangelio es relativamente fácil, pero ¿Por qué es tan difícil predicar con el ejemplo? ¡Cuántas veces se aplican a los predicadores las palabras que Jesús dirigió a los fariseos: “Haced lo que os dicen, pero no lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen!” (Mt 23, 3 ).

Poner en práctica las bienaventuranzas, “sine glosa”, es decir, sin comentarios, como pide el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica “Gaudete et exsultate”, no es nada fácil. Todos los creyentes las sabemos de memoria, ¿pero las ponemos en práctica?

Víctor es de esos seguidores de Jesús que se tomó en serio todo el Evangelio y trató de acomodar su vida al programa de las bienaventuranzas y por eso vivió en pobreza, fue manso y humilde, tuvo un corazón limpio, fue misericordioso, etc. Vivió el Evangelio con todas sus exigencias, y porque lo hizo con la mayor sencillez, su comportamiento llamaba la atención sin buscarlo.
 
Víctor y Asunción en la Iglesia de las Carmelitas en Sabarís
Eso es lo que le sucedió, según nos cuenta Eva María, a un señor que no le conocía, pero que coincidió con él en alguna ocasión en la capilla del monasterio de Sabarís, y tanto le llamó la atención su humildad y recogimiento, que al hablar con la superiora de las Carmelitas no pudo por menos que exclamar: “El padre de la hermanita predica sin hablar”.





miércoles, 6 de junio de 2018

Habla Víctor Matrimonio

Primera foto de Víctor y Asunción después de su matrimonio


Cuando al matrimonio llegamos, unidos en Dios quedamos. Al aceptar cuantos hijos nos dabas, de gracias nos llenabas. A la Iglesia los llevamos para hacerlos cristianos. Caminos distintos siguieron, porque libres fueron. Los frutos que cosecharon, fueron los que cultivaron.

Víctor contrajo matrimonio con Asunción Merino Cuadrado, como consta por la partida de matrimonio que dice:

 “D. Víctor Rodríguez Martínez, natural de Quintanadiez de la Vega, Diócesis de Palencia, de 23 años de edad, de estado soltero, hijo de D. Daniel Rodríguez y de Margarita Martínez, y Dª. Asunción Merino Cuadrado, natural de Bustillo de la Vega, diócesis de Palencia, domiciliada en Quintanadiez, provincia de Palencia, de 22 años de edad, de estado soltera, hija de D. Martín Merino, y de Dª. Aquilina Cuadrado.
Contrajeron matrimonio el día 24 de julio de 1948, en la Iglesia Santuario de la Virgen del Valle (Saldaña). Asistió al matrimonio el presbítero D. Federico Campo, párroco de Quintanadiez de la Vega”.
Fueron testigos: Macario Lozano y Atanasio González
Los padrinos fueron Crescencio Rodríguez y Evangelina Merino”.

Víctor con sus hijos en que falta Eva, la más pequeña.

Cuando al matrimonio llegamos, unidos en Dios quedamos. En estas breves palabras demuestra que tenía un concepto claro de lo que hacía al recibir ese sacramento. Seguro que Víctor no conocía las normas que la Iglesia establece en el Código de Derecho Canónico acerca de “la alianza matrimonial por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole” (C. 1055); pero sí que “las propiedades esenciales del matrimonio son la unidad y la indisolubilidad, que en el matrimonio cristiano alcanzan una particular firmeza por razón del sacramento” (C. 1056).

También conocía muy bien la respuesta que Jesús dio a los fariseos cuando le preguntaron si estaba permitido el divorcio, a lo que responde: “Ya al principio el creador los hizo varón y hembra, y dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos un solo ser. De modo que ya no son dos, sino un solo ser; luego, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre” (Mt 19, 4-6).
 
Víctor ya anciano con Asunción
Al aceptar cuantos hijos nos dabas, de gracias nos llenabas. El matrimonio, instituido por Dios y elevado por Cristo a la categoría de Sacramento, está ordenado a la generación y educación de la prole. Víctor y Asunción cumplieron fielmente con esa misión. La mejor prueba es que tuvieron hasta diez hijos, aunque tres fallecieron casi al nacer, y que, si el primero, José Francisco, fue para ellos una bendición y una gracia, así lo fueron todos hasta Eva, la última de sus hijos.

A la Iglesia los llevamos para hacerlos cristianos. Caminos distintos siguieron. A todos trataron de darles una formación adecuada, muy superior a la que ellos recibieron, pero de lo primero que se preocuparon fue de hacerlos cristianos y darles buen ejemplo de vida.


sábado, 2 de junio de 2018

Gracias y favores. Amelia V

Jasón con su hija Amelia en brazos


El día 21 de enero de 2018, fiesta de Santa Inés, escribí a Dª. Inés para felicitarla y darla las gracias por las fotos que me había enviado de Amelia, y añadía: “Como Luisa Fernanda dice que los médicos de USA, como los de todas las partes son reacios a reconocer que se pueda tratar de un milagro, máxime si lo estaban intentando mediante la fecundación in vitro, lo que sí me gustaría es conocer su opinión, y que también dijeran el tiempo que intentaron concebir de esa forma sin conseguirlo hasta esa fecha. Que disfruten mucho de sus dos nietas y desde pequeñas las acerquen a Jesús para que nunca las falten sus bendiciones”.

El 5 de febrero me contestaba en estos términos:
“Gracias por sus felicitaciones el día de mi cumpleaños. Le reenvié su email a Luisa Fernanda para que le responda, espero lo haya hecho. De mi parte claro que le enviaré todas las fotos que usted quiera. De nuestra parte las niñas tendrán temor de Dios y serán educadas en la fe cristiana. Creo que sus padres igual que nosotros lo están haciendo. Por mi parte seguiré creyendo que Amelia es obra del milagro de Dios y así mismo lo he difundido. Pedimos tanto, hicimos tantas novenas, hasta que Dios nos escuchó”
 
Inés, Germán, Luisa Fernanda y su esposo Jason con Amelia en brazos
La respuesta de Luisa Fernanda llegó unos días después, el 26 de enero de 2018:“Hola padre Juan Luis: Me alegra mucho saber que está bien y que se comunica con papi y mami. Sé que lo aprecian mucho. Amelia Grace ya tiene 2 meses y está muy bien, gracias a Dios.
Habíamos tratado de concebir desde el 2012 naturalmente. En el 2015 empezamos los tratamientos in vitro, y no resultó. Logramos obtener 6 embriones de 5 días, pero la implantación fue fallida con cada uno de ellos... La clínica de aquí no tiene manera de hacer pruebas más específicas para entender por qué no se implantaron y por eso decidimos desistir de volver a intentar. Al ver que seguíamos en este lugar, decidimos intentar implantación intrauterina (IUI en inglés), pero nos dijeron que teníamos muy poca posibilidad de quedar en embarazo. Dijimos que lo trataríamos 3 veces y que empezaríamos el proceso de adopción.
Mis vecinos adoptaron ambos niños de recién nacidos y los niños tienen 8 y 6 años y son preciosos, y sólo quieren a sus padres aun han conocido sus madres biológicas. Eso nos dio esperanza. Sin embargo, la adopción aquí es exageradamente cara, complicada y larga. Iniciamos el proceso como quiera, nuestra mayor ilusión era ser padres, no de tener un bebé. A la primera intentada de IUI fallamos y perdimos toda esperanza. Al segundo fallo, ya casi no nos importaba. A la tercera, definitivamente lo hicimos sin esperar nada. Tanto fue, que hice todo lo que me dijeron que no debía hacer: No bebí vitaminas prenatales, no comí ni más ni menos saludable, no me relajé, no dejé de hacer ejercicio, bebí una copa de vino con la comida una noche, hasta me entré al jacuzzi después de haber sido implantada (muy contraindicado). Me hice la prueba en casa en marzo 15, 2017. Inmediatamente el resultado fue positivo. Por primera vez había obtenido un resultado positivo. Amelia es una bebé muy saludable y amorosa, es inteligente y va un poco más avanzada con su progreso de las semanas que tiene (9 semanas). Le mando 2 fotos de Amelia Grace”.
Con estas palabras de Luisa Fernanda concluimos esta bella historia.