sábado, 16 de mayo de 2020

Testimonios. Carmelitas Descalzas de Mallorca.

Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Palma de Mallorca.


 “Viva escondido con Cristo en Dios en el Inmaculado Corazón de María”.
Carta al P. José Francisco de 30 de mayo de 2013.

Rvdo. P. José Francisco Rodríguez.
Jesús sea siempre en su alma y la Santísima Virgen María en su compañía, muy estimado Padre:

Nuestra reverenda madre priora María Belén de la Trinidad y San José, me encarga acuse recibo de su carta y todas las buenas noticias que nos da de nuestro hermano Víctor Rodríguez, que no son pocas y además con milagro incluido si nuestra madre la Santa Iglesia lo aprueba.

El Carmelo se dice que es una fábrica de santos, así que no nos quedemos atrás en nuestro quehacer de cada día, que como el hermano Víctor seamos conscientes de nuestra responsabilidad propia y ajena en la colaboración de la salvación de todas las almas que el Señor pone en nuestro camino. Muchísimas gracias por ponernos al corriente de este proceso de canonización y no nos olvide en este quehacer de estímulo para nosotras.

Sagrada Familia en la cocina del monasterio.
La Sierva de Dios, madre Concepción y Santa Teresa, tiene también un milagro para presentar en su causa de canonización, está en los trámites de comunicarlo al obispado.
Desde el 19 de marzo tenemos una postulante de 37 años y ha dejado su despacho de psicóloga. Está contentísima y nosotras con ella.

No nos olvide en sus oraciones y eucaristías. Muchísimas gracias. Salude a Begoña de parte de nuestra reverenda madre María Belén de la Trinidad y San José y de la hermana María Amada de Jesús.
Carmelitas Descalzas







miércoles, 13 de mayo de 2020

Habla Víctor. Oración vocal.

Obispos y sacerdotes en una celebración con oraciones litúrgicas.


Oración vocal. Padre nuestro. Ave María. Salve…

Estas son las únicas palabras que Víctor dedica a la oración vocal en los pocos folios que serían como el esquema a desarrollar en los que posteriormente envió a su hija Begoña. Estas palabras le servirían para recordarle que debía comenzar hablando de la oración vocal.

En el catecismo del P. Astete que se estudiaba en las escuelas, se definía la oración como una “elevación del corazón a Dios para pedirle mercedes”, definición que coincide con la de Santo Tomás de Aquino: “La oración es la elevación de la mente a Dios para alabarle y pedirle cosas convenientes a la eterna salvación”. Inmediatamente se añadía que había dos clases de la oración: Vocal y Mental. La vocal se manifiesta con palabras, mientras que la mental se hace en silencio.

Grupo de fieles orando y cantando en una procesión.

La oración es para el cristiano fruto y expresión de su condición de hijo de Dios, y es en la Sagrada Escritura, fuente de toda oración, donde encuentra los mejores modelos. La Palabra que Dios le dirige, le asegura de sus capacidades para poder responder a sus beneficios y le da las palabras con que puede hacerlo. Todas las oraciones vocales y  litúrgicas están tomadas de la Sagrada Escritura y la más importante de todas ellas es el Padrenuestro. Por eso San Cipriano nos recomienda dirigirnos siempre a Dios Padre con las palabras que Cristo nos enseñó. Sigamos su recomendación como hizo Víctor:

El Señor enseñó a su pueblo la manera de orar, y a su vez, Él mismo nos instruyó y aconsejó sobre lo que teníamos que pedir. El que nos dio la vida nos enseñó también a orar, con la misma benignidad con la que da y otorga todo lo demás, para que fuésemos escuchados con más facilidad, al dirigirnos al Padre con la misma oración que el Hijo nos enseñó…. Oremos hermanos como Dios, nuestro maestro nos enseñó. A Dios le resulta amiga y familiar la oración que se le dirige con sus mismas palabras, la misma oración de Cristo que llega a sus oídos.

Cuando hacemos oración, que el Padre reconozca las palabras de su propio Hijo; el mismo que habita dentro del corazón sea el que resuene en la voz, y, puesto que le tenemos como abogado por nuestros pecados ante el Padre, al pedir por nuestros delitos, como pecadores que somos, empleemos las mismas palabras de nuestro defensor. Pues, si dice que hará lo que pidamos al Padre en su nombre, ¿cuánto más eficaz será nuestra oración en el nombre de Cristo, si la hacemos, además, con sus propias palabras?”.







sábado, 9 de mayo de 2020

Florecillas. Rogar por los que nos humillan.

Jesús en la cruz perdonando a los que le crucificaron


 Hay que rogar mucho por todos los que nos humillan, dándoles gracias por ello. Por mucho que me desprecien a mí, siempre se quedarán cortos; quizá sea mentira lo que digan de mí; pero cuánto no pueden decir por no saberlo. Alabado sea el Señor que se aprovecha de estas personas para hacerme ver la nada que soy. Pero si soy algo. Soy pecador.

Dice casi al pie de la letra lo que Santa Teresa y lo pone en práctica como ella: “Nunca oí decir cosa mala de mí que no viese quedaban cortos; porque, aunque no era en las mismas cosas, tenía ofendido a Dios en otras muchas, y me parecía que habían hecho harto en dejar aquéllas; y siempre me huelgo yo más que digan de mí lo que no es, que no las verdades.
Ayuda mucho traer consideración de lo mucho que se gana por todas vías, y cómo nunca, bien mirado, nunca nos culpan sin culpas, pues siempre andamos llenos de ellas, pues cae siete veces al día el justo, y sería mentira decir no tenemos pecado. Así que, aunque no sea en lo mismo que nos culpan, nunca estamos sin culpa del todo, como lo estaba el buen Jesús (C. 15, 3-4).

San Esteban apedreado pidiendo
que el Señor perdonara su pecado.

Pero añade dos importantes matices: Primero, el de rogar por quienes le despreciaron y humillaron, que es lo que hizo Jesús en su pasión y muerte: Perdónalos, porque no saben lo que hacen, y lo que hizo el primer mártir, San Esteban: No les tomes en cuenta este pecado. Y segundo, no sólo orar y perdonar a los que lo humillaron, sino además dar gracias a Dios por quienes le humillaron, porque gracias a ellos pudo descubrir su propia nada que tanto le ayudó a poner toda su confianza únicamente en Dios que lo es todo.






miércoles, 6 de mayo de 2020

Testimonios. Teófilo Antolín.

Colegio de los Carmelitas de Medina donde se conocieron Teófilo y Víctor.


 Carta al P. José Francisco de 20 de junio de 2016.

Querido amigo José Francisco:
En primer lugar te quiero expresar mi agradecimiento por el envío de la Biografía de Víctor, tu hermano, que, tras recibirla, dejé apartados todos los libros que estaba leyendo y me dediqué exclusivamente a leer dicha biografía. Me ha hecho mucha ilusión su lectura, recordando a un amigo con el que compartí en no pocas ocasiones y durante varios años en Medina del Campo.

Su lectura no ha sido sólo un recuerdo de amistad, que también ha sido; ha sido de una manera especial la emoción de contemplar la grandeza de Dios que ha hecho tantas maravillas de gracia en persona tan singular.

Vista del patio y aulas del colegio en que estudiaron 3 hijos de Víctor.

Toda su lectura me ha emocionado mucho, especialmente su Autorretrato en el que se puede ver toda su grandeza de espíritu y la altura de su santidad, así como los capítulos 9 y 1º dedicados a “Víctor escritor” llenos de sinceridad, que reflejan también la grandeza de su vida y de su espíritu. Su ascetismo hace de él un ejemplo a seguir, aunque muy difícil de conseguir, pero sobre todo es su misticismo donde se ve la actuación de Dios, que poco a poco va moldeando su alma hacia la santidad.

Mañana mismo te envío por correo postal la cantidad de 50 euros para cooperar a los gastos que te supone la divulgación y propaganda a favor de Víctor. Cuando te sea posible me envías treinta estampitas para repartirlas entre amigos seglares de aquí, de Salamanca.
Un fuerte abrazo.
Teófilo Antolín




sábado, 2 de mayo de 2020

Habla Víctor. Maestro de oración.

 Jesús orando


A través de sus escritos autobiográficos hemos podido comprobar que el Señor le concedió gracias muy propias de los contemplativos. Esta clase de gracias es bastante frecuente entre monjes y monjas de clausura, no tanto entre religiosos y religiosas de vida activa y muy rara en laicos, por muy comprometidos que estén con las cosas del Señor. Por eso el caso de Víctor es una verdadera excepción.

Y como de la abundancia del corazón habla la boca, no podía por menos de hablar a los demás del amor de Dios que él había experimentado gracias a una intensa vida de oración. No lo podía ocultar en sus conversaciones. Quería que todos tuvieran una experiencia tan gozosa. Y cuando le pidieron que lo hiciera también por escrito, tampoco les defraudó.

Jesús enseñando a orar a sus discípulos.

Una de sus hijas, Begoña, siendo novicia con las Misioneras de la Caridad, ante las dificultades que sufrió en los inicios de esa vida de oración, conocedora de la experiencia de su padre, no dudó en pedirle que le escribiera algo acerca de la oración que la sirviera de guía. Así nos consta por la carta que dirigió al P. José Vicente, autor de la biografía de Víctor, al tiempo que le enviaba fotocopia de los originales, le decía: “Las páginas sobre la oración las escribió a petición mía. Yo le pedí que me explicase sobre la oración y escribió todo lo que tiene usted, no esperándome que fuese tan abundante y detallado como lo hizo”.

Pues además de esas páginas sobre la oración que Begoña envió al P. José Vicente, han aparecido posteriormente unos folios que hablan de esos mismos temas, aunque de manera muy abreviada. Puede tratarse de un esquema previo.

En estos escritos, Víctor no pretende hacer un manual de oración, o de enseñar un nuevo método de oración, sino solamente ofrecer unas consideraciones prácticas a su hija –validas para todos- que la ayudaran a recorrer el largo camino de la oración contemplativa, advertirla de las duras pruebas a las que Dios somete a esas almas, y animarla a no desfallecer en el empeño, porque el Señor siempre premia con creces esos esfuerzos.

Comenzaremos con el contenido de esos pocos folios, más difíciles de entender por no estar bien desarrollados los temas.