miércoles, 25 de febrero de 2026

P. José Francisco Rodríguez Desde la Orilla de Dios (XIII)

 

P. José Francisco Rodríguez.


Mejor ve las verdades de Dios una persona que mira las verdades de Dios con los ojos de la fe, que millones de personas que miran las verdades de Dios con los ojos de la cara o con los ojos del entendimiento, pues las verdades de Dios no se ven con los ojos de la cara ni con los ojos del entendimiento, sino con los ojos de la fe. 


¿Por qué no ven los incrédulos las verdades de Dios? Porque pretenden ver las verdades de Dios a la luz del entendimiento en lugar de verlas a la luz de Dios. ¿Por qué creen las verdades de Dios los que creen las verdades de Dios? Porque las miran a la luz de la luz de Dios (fe) que es como se ven las verdades de Dios.


Dios no nos pide luchar contra los malos, sino contra el mal que hay en nosotros. Dios no nos pide que rechacemos a los que no comulgan con nuestras ideas, sino que aceptemos a todos cual como son. Tenemos que ayudar a todos los que viven apartados de Dios a que se acerquen a Dios, sí, pero nunca debemos rechazarles, pues al rechazarles a ellos, es a Dios a quien rechazamos. 

¿Qué hizo el Señor con sus enemigos? ¿Darles muerte? No, sino que lo que hizo fue morir por ellos. Eso es lo que el Señor nos pide también a nosotros, En lugar de pedirnos que matemos a nuestros enemigos, lo que nos pide es que pidamos a Dios por ellos y que muramos por ello como Él murió por nosotros.



 

sábado, 21 de febrero de 2026

Testimonios. Alberto Jorge Lence Adrio

Vida impactante de un cristiano de a pie. 
 Víctor Rodríguez Martínez (1925-2012)

R. P. José Francisco Rodríguez

Vigo


Carísime Pater:

¡Muchas gracias! ¡enhorabuena! Por el nuevo volumen, o mejor, por la nueva edición de la “Vida impactante de un cristiano de a pie. Víctor Rodríguez Martínez (1925-2012)”, de la editorial Monte Carmelo, con los “suculentos” añadidos espirituales, que, de momento puedo constatar en las páginas 66-70 en que se ponen dos nuevos y preciosos testimonios de Dª. Mari Carmen Arias y D. Daniel Colorado que reflejan perfectamente la calidad humana y espiritual de Víctor.


Y los varios capítulos (menudo “in crescendo”) en donde las facetas espirituales (estupendas) y sus gustosos y abundantes escritos espirituales (capítulos 10, 11, 12, y 13, etc.) como escritor.


Ciertamente, evidentemente, gozosamente.



¡QUE GRANDEZA LA DE VÍCTOR!

¡IMPACTANTE DE VERDAD!

NOS SEGUIMOS ENCOMENDANDO A ÉL





Alberto Jorge Lence Adrio

Adorador Nocturno


miércoles, 11 de febrero de 2026

Testimonios. Carmelitas descalzas de Don Benito (Badajoz)

 



Retablo de las Carmelitas de Don Benito,
famosísimo por la película "Marcelino pan y vino
"


Jesús, María, José, Teresa

23 de marzo de 2015


Rvdo. P. José Francisco Rodríguez

VIGO


En Jesús, María y José nuestro querido padre, muchas felicidades por su Santo. Que nuestro padre San José le bendiga, le santifique y le ayude a sacar adelante el proceso de canonización de su hermano Víctor.


Hace tiempo que no nos comunicamos, pero no por falta de interés y confianza en la intercesión de nuestro querido hermano Víctor al que queremos mucho.


En cuanto pueda nos mande cincuenta o sesenta libros de la “Vida impactante de un cristiano de a pie”, para estos días repartir para que sea conocido. Eso va como ayuda de gastos. (No pone la cantidad).


Unidos en la celebración del 5º Centenario del nacimiento de Nuestra Santa Madre Santa Teresa.


Bendíganos


sábado, 7 de febrero de 2026

Habla Víctor. Carta 4 a una religiosa agustina (XII)

 

Monasterio de MM. Agustinas Recoletas
en Somió (Asturias)


No sé si te doy contestación a tus preguntas. Si al menos te dan alguna  luz, que te aprovechen bien. Por hoy nada más; mientras vivamos unidos en oración en la intimidad de Jesús Sacramentado, protegidos siempre por su Santísima Madre, que es la que nos ha llevado a Él y que no continuará llevando.


Claro que le ha dado respuesta a todas las preguntas a través de esta carta y de las anteriores, tan impregnadas de espiritualidad. Lamentamos que Víctor no guardara las cartas de esa religiosa agustina para comprender mejor sus consejos. ¡Cuánto lamentó esta religiosa cuando Víctor, víctima de un alzheimer muy avanzado, ya no podía darle tan buenos consejos!


Pero nunca dejó de tenerla presente en sus oraciones, especialmente cuando pasaba horas ante el Santísimo. Esa unión espiritual nunca se rompió, pues Víctor, aunque el alzheimer le impedía expresarse, de Dios y de sus familiares y amistades, nunca se olvidó. ¡Cuánto sufría cuando intentaba manifestar sus sentimientos y las palabras no le salían. 


miércoles, 4 de febrero de 2026

P José Francisco Rodríguez Desde la orilla de Dios (XI)


 

El amor de cada día dánosle hoy. Ese es el pan que tenemos que pedir todos, todos los días a Dios. Ese es el pan que nos da Dios todos los días a los que pedimos a Dios todos los días los que comemos todos los días el Cuerpo de Cristo. Ese es el pan con el que debemos alimentarnos todos los días los hijos de Dios.


El amor de Dios es como el sol que da luz y calor a todos los que quieran recibir la luz y el calor del sol. El sol es siempre el mismo. Lo mismo si ilumina y da calor a cien personas, que si da luz y calor a trescientos billones de personas. Lo mismo si ilumina y da calor a mil millones de animales, que si ilumina y da calor a cien mil millones de animales. Lo mismo si ilumina y da calor a trescientos billones de plantas, que si ilumina y da calor a trescientos mil billones de plantas.


Dios es infinitamente feliz, y como es infinitamente feliz, nada de nada de lo que nosotros podemos hacer por Dios o contra Dios puede afectarle. Ni hacemos a Dios más feliz porque nosotros le amemos, ni hacemos a Dios menos feliz porque dejemos de amarle. Él es en sí mismo infinitamente feliz y no necesita en nada de nosotros para nada. Cuenta en todo con nosotros, pero necesitarnos, lo que se dice necesitarnos, no nos necesita en nada ni para nada. ¿Entonces por qué lo hace? Por el amor que nos tiene.


Dios, lo que a nosotros nos pide, es que intentemos ser cada día mejores y que le pidamos que nos dé su gracia para conseguirlo. Si así lo hacemos, eso nos basta, pues eso es lo que Dios nos pide. Ya se encargará Dios del resultado.