sábado, 3 de enero de 2026

Habla Víctor. Carta 4 a religiosa agustina (IX)

 

Iglesia del monasterio de la Encarnación
de Agustinas Recoletas en Oviedo.


“La pasión que sientes, también es buena. No olvides lo que te digo anteriormente, que todo ello es sensible y te lo da Dios para fortalecerte y prepararte a grandes sufrimientos, donde forzosamente te verás obligada a practicar el amor de voluntad, implorando con jaculatorias continuas.

Mucho te agradezco me tengas tan presente en la intimidad de Cristo; tenemos que estar unidos a Él y nos amaremos en la verdad”.

Dice San Juan de la Cruz: “Es de saber que el alma, después que determinadamente se convierte a servir a Dios, ordinariamente la va Dios criando en espíritu y regalando al modo que la amorosa madre hace al niño tierno, al cual al calor de sus pechos le calienta, y con leche sabrosa y manjar blando y dulce lo cría y en sus brazos le trae y regala. Pero a medida que va creciendo, le va la madre quitando el regalo y…abajándole de los brazos le hace andar por su pie, para que se dé a cosas más grandes y sustanciales” (Noche 1. 1, 2)

Así se explica que la religiosa agustina tuviera una etapa de consuelos en la oración, en la práctica de penitencias, en la frecuencia de los sacramentos, en comunicar esas experiencias con los demás, etc., pues el Señor la estaba preparando para entrar en la “noche oscura de la contemplación purgativa, la cual pasivamente causa en el alma la negación de sí misma y de todas las cosas”. (Noche 1. 1).



miércoles, 31 de diciembre de 2025

¡Feliz Año Nuevo 2025!

Feliz Año Nuevo.

 “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor; el Señor se fije en ti y te conceda la paz. Así invocarán mi nombre y yo los bendeciré”. (Núm. 6, 27).

A estas preciosas bendiciones queremos añadir las palabras de la oración colecta del día de acción de gracias que se celebra el día 5 de octubre y que deberíamos recordar con frecuencia.

“Señor Dios, Padre lleno de amor, que diste a nuestros padres una tierra buena y fértil, para que en ella encontraran descanso y bienestar, y con el mismo amor nos das a nosotros fuerzas para dominar la creación y sacar de ella nuestro progreso y nuestro sustento; al darte gracias por todas tus maravillas, te pedimos que tu luz nos haga descubrir siempre que has sido

Tú, y no nuestro poder, quien nos ha dado fuerza para crear las riquezas de la tierra”. Que el Señor siga derramando sobre nosotros abundantes

bendiciones a lo largo del año 2026

sábado, 27 de diciembre de 2025

Solemnidad de la Sagrada Familia

 

La Sagrada Familia.

Estando en la escuela, recuerdo que nos leyeron la historieta de aquel padre que saliendo de viaje con su hijo, le mandó que fuera recogiendo todos los  clavos que encontraran en el camino. El hijo vio que no merecía la pena agacharse tantas veces para levantar del suelo los clavos que encontraban  en el camino, pues, ¿para qué iban a servir unos clavos retorcidos y oxidados? Y no hizo caso del consejo de su padre.

Mientras tanto, el padre iba recogiendo los clavos que había aconsejado al hijo que recogiera. Lo primero que hizo el padre al llegar al pueblo, fue vender los clavos y con el dinero que le dieron compró un paquete de cerezas, que al regresar a casa iba tirando por el camino y el hijo iba recogiendo del suelo, una a una y a se las iba comiendo una a una.

Cuando llegaron a casa, el padre explicó al hijo para qué habían servido los clavos que le había mandado recoger por el camino. Habían servido para comprar cerezas. Eso mismo es lo que hace Dios con nosotros. Primero nos pide agacharnos para recoger los clavos (hacer obras buenas) y luego nos premia las obras buenas que hacemos, nos la vida eterna, en la que seremos del todo felices y felices para siempre. 

Las cerezas en este caso, son el símbolo de la vida eterna, eternamente dichosa con las que Dios premia eternamente a los que hacen obras buenas, entre los cuales esperamos y deseamos ansiosamente encontrarnos nosotros.




miércoles, 24 de diciembre de 2025

¡FELIZ NAVIDAD!

 

 Natividad del Señor en Belén.
¡FELIZ NAVIDAD!
“Así demostró Dios su amor al mundo, llegando a dar a su Hijo único, para que todo el que crea en Él tenga vida definitiva y ninguno perezca. Porque no envió Dios el Hijo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo por Él”. (Jo. 3, 1617) Víctor creyó en Jesús, y por eso goza ya en el cielo de la “Vida definitiva”, y desde allí nos felicita en estas Fiestas de Navidad, con el deseo de que también nosotros creamos en Jesús y consigamos como él la salvación y la felicidad que dura para siempre.
 ¡FELICIDADES!

sábado, 20 de diciembre de 2025

P. José Francisco Rodríguez. Desde la orilla de Dios (VIII)

 

P. José Francisco Rodríguez

Estando en la escuela, recuerdo que nos leyeron la historieta de aquel padre que saliendo de viaje con su hijo, le mandó que fuera recogiendo todos los  clavos que encontraran en el camino. El hijo vio que no merecía la pena agacharse tantas veces para levantar del suelo los clavos que encontraban  en el camino, pues, ¿para qué iban a servir unos clavos retorcidos y oxidados? Y no hizo caso del consejo de su padre.

Mientras tanto, el padre iba recogiendo los clavos que había aconsejado al hijo que recogiera. Lo primero que hizo el padre al llegar al pueblo, fue vender los clavos y con el dinero que le dieron compró un paquete de cerezas, que al regresar a casa iba tirando por el camino y el hijo iba recogiendo del suelo, una a una y a se las iba comiendo una a una.

Cuando llegaron a casa, el padre explicó al hijo para qué habían servido los clavos que le había mandado recoger por el camino. Habían servido para comprar cerezas. Eso mismo es lo que hace Dios con nosotros. Primero nos pide agacharnos para recoger los clavos (hacer obras buenas) y luego nos premia las obras buenas que hacemos, nos la vida eterna, en la que seremos del todo felices y felices para siempre. 

Las cerezas en este caso, son el símbolo de la vida eterna, eternamente dichosa con las que Dios premia eternamente a los que hacen obras buenas, entre los cuales esperamos y deseamos ansiosamente encontrarnos nosotros.