sábado, 8 de agosto de 2026

Habla Víctor Carta 7 a religiosa agustina 2

 

 Fr. Alonso de Orozco, fundador del monasterio
de Agustina Recoletas en Madrid.
 


Me llamó José Luis, que es por quien tengo noticias tuyas. Me dice que te han nombrado priora, creo que esa será la voluntad de Dios, pero también estoy seguro de que te han robado el silencio de tu corazón; qué descanso tendrás cuando tengas silencio total. Espero que seas una verdadera madre y les hagas crecer en amor de Dios a toda la comunidad, comprendiendo a cada una según sea, y procurándolas llevar a todas en el amor que Dios te da y seguirá dando. Pero no olvides que cada persona somos un mundo. Y hay que tratarlas en la caridad. Que el Espíritu Santo te ilumine y te guíe en todo momento.


José Luis fue uno de los mejores amigos de Víctor con el que se relacionó con frecuentes llamadas telefónicas, y el amigo al que nunca dejaba de visitar cuando iba a Madrid para consultas médicas.

 

Fue por este amigo por el que se enteró de que habían nombrado superiora de la comunidad a la religiosa a quien escribe estas cartas, y le faltó tiempo para felicitarla, pero sobre todo, para darla unos consejos dignos de un verdadero director espiritual.


Sin citar a Santa Teresa, coincide con lo que esta santa dice en Las Constituciones acerca de la priora: “El oficio de la madre priora es tener cuenta grande con que en todo se guarde la regla y constituciones, y celar mucho la honestidad y encerramiento de las casas, y mirar cómo se hacen los oficios, y también que se provean las necesidades, así en lo espiritual, como en lo temporal, con el amor de la madre. Procure ser amada para que sea obedecida”.





miércoles, 5 de agosto de 2026

P. José Francisco Rodríguez Desde la orilla de Dios XXV

 P. José Francisco Rodríguez.

En el cielo veremos colmados para siempre nuestros deseos. Mientras vivamos en la tierra, nunca veremos colmados nuestros deseos, porque siempre aspiraremos a más. Cuando estemos en el cielo, ya nunca más aspiraremos a más, pues en el cielo veremos nuestros deseos colmados para siempre.


Los enemigos de Dios nada pueden contra Dios. ¿Qué daño pueden hacer a la luna que la ladren los perros? Pues menos daño hacen a Dios los que “ladran” a Dios, que eso es lo que hacen los que hablan contra Dios. Es a ellos, y no a Dios, a quienes se hacen daño.


No es lo mismo decir que los padres aman a sus hijos porque son sus hijos, que decir que mi padre me quiere a mí porque soy hijo suyo. No es lo mismo decir que Dios ama a sus hijos, que decir que Dios me ama a mí como hijo suyo que soy. No es lo mismo que otros me digan que Dios es mi padre, que saber yo que Dios es mi Padre por haber sentido su amor.


La vida es fruto del amor. La vida no es fruto del saber, sino fruto del amor. Hemos nacido como fruto del amor de nuestros padres, no como fruto del saber de nuestros padres. Los padres no son padres por ser sabios, sino que son padres porque se aman tanto, que perpetúan  en sus hijos el amor que se tienen. Ningún hijo pide a sus padres que sean sabios, sino que les quieran.




sábado, 1 de agosto de 2026

Habla Víctor Carta 7 a religiosa agustina 1

Víctor con su nieta Rebeca en Velillas del Duque.



Velillas del Duque. 19 de enero de 1998.

J.H.S


Muy amada en Cristo, que nos haga amar la cruz que nos quiera dar cada día. El año pasado ha sido para mí rico en sufrimientos y misericordia. Le empecé con una enfermedad diurética que me complicaba más el corazón. La verdad es que los síntomas que tenía, eran de pasar a mejor vida. Me hicieron pruebas aquí y en tres hospitales de Madrid con distintos tratamientos sin ningún resultado positivo. Fue cuando el cardiólogo me cambió el tratamiento del corazón cuando empecé a mejorar de todo, y después de pasar dos meses con este tratamiento, me sentí, si no curado, muy mejorado; poco a poco fue disminuyendo hasta hoy, que me siento incluso mejor que antes. Aunque me cuesta escribir, quizá sean los medicamentos o la edad.


Cuando Víctor decidió abandonar Madrid para instalarse en Velillas del Duque, donde su esposa Asunción había heredado una casa de sus padres, ya llegaba lleno de achaques y enfermedades y le habían dado de baja en Pepsi-cola. La tranquilidad y el clima de Velillas le favorecieron notablemente, pero no fueron suficientes para cortar de raíz los avances de los ataques cardíacos y del alzheimer.


miércoles, 6 de mayo de 2026

Habla Víctor. Carta 6 a religiosa agustina 2

Exterior del monasterio de religiosas
Agustinas Recoletas en Palencia.


Me manifiestas la pérdida de tus padres.  Solamente quien los ha perdido humanamente sabe el dolor que conlleva, aun participando de nuestra fe. También tus enfermedades, parece que te operaste este año en Madrid, al menos José Luis llamó por teléfono indicándolo, por cierto que no pude ponerme al teléfono porque me estaba dando una taquicardia.


La pérdida de seres queridos siempre es dolorosa. Aunque los creyentes sabemos que es para bien de esos seres queridos que dejan de padecer en este mundo para entrar a gozar en el cielo para siempre, nos duele perder su compañía y lloramos su despedida de este mundo.


El mismo Jesús, cuando se dirigió a Betania para resucitar a su amigo Lázaro, que llevaba ya cuatro días enterrado, nos dice el evangelista San Juan que dos veces “sollozó”, y en una, hasta que lloró ante las lágrimas de Marta y María. Así se unió a su dolor y al de los que las acompañaban.


Curiosa la alusión a las enfermedades que estaban pasando tanto la religiosa agustina como el propio Víctor. Grave tuvo que ser la enfermedad de la religiosa agustina para tener que trasladarse a Madrid para operarse (no dice de qué) cuando residía en un convento en una provincia alejada de Madrid. Muy cierto lo de la taquicardia que Víctor estaba pasando en ese momento, ya que desde años atrás las sufría con cierta frecuencia.


sábado, 2 de mayo de 2026

P. José Francisco Rodríguez. Desde la orilla de Dios (XVIII)

 

P. José Francisco.

Nosotros buscamos la felicidad por caminos de felicidad, pero que termina en eterna desgracia. Dios nos lleva por caminos que parecen de desgracia, pero que terminan en eterna felicidad. Nosotros buscamos la felicidad en todo, porque así pensamos que vamos a ser felices en todo, pero felices en esta vida, sólo lo seremos cuando nos neguemos a ser felices en la tierra por contentar a Dios, pues cuando nos negamos a ser felices en la tierra por amor de Dios, Dios cambia nuestra felicidad por la suya, y la felicidad de Dios, esa si que es felicidad.

Nosotros buscamos la felicidad en esta vida, pero en esta vida nunca encontraremos del todo la felicidad, pues por mucho que disfrutemos en esta vida, siempre disfrutaremos mucho menos de lo que podemos disfrutar. Por eso en esta vida no podemos ser nunca felices del todo, porque disfrutamos siempre muy por debajo de lo que podemos disfrutar.

Sólo en el cielo podemos ser felices del todo, pues solo en el cielo tendremos siempre más de todo lo que podemos desear.

La felicidad no se encuentra ni en el dolor ni en el gozo, sino en hacer la voluntad de Dios con todo nuestro amor, en todo cuanto nos pida.