miércoles, 11 de marzo de 2026

Habla Víctor. Carta 5 a religiosa agustina (III)

 

Convento de la Concepción. MM. Agustinas Recoletas en Pamplona.

unque añoro mucho el apostolado de Madrid, he tenido que renunciar a él; mi vida aquí es de oración. Para oír misa tengo que ir casi todos los días a un pueblo que está a 3 kilómetros de distancia; lo hago aunque llueve  y nieve. Por la carretera voy rezando rosarios, con este en la mano, así que te puedes hacer idea de los comentarios que esto suscita. Sobre todo los automovilistas  dirán que, vaya tipo más raro. Todavía fui a Batuecas dos años desde aquí.


Lo que más echaba de menos en su retiro en Velillas del Duque, era no poder atender y llevar consuelo y esperanza a los enfermos del Hospital General de Madrid, hoy Gregorio Marañón, en el que los miembros de la Congregación de San Felipe Neri disponían de local especial para reunirse y organizar sus visitas a los enfermos.


Esa carencia la suplió aumentando sus horas de oración a solas con el Señor, tanto en su casa como en la iglesia parroquial. Y como en su vida cristiana no podía faltar la misa y la comunión diaria, ya pueden comprobar los esfuerzos que tuvo que realizar para conseguirlo viviendo en un pueblo tan pequeño, pues el párroco tenía que atender a otros pueblos cercanos con más habitantes.


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