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Víctor y Asunción con sus tres primeros hijos en su primera granja avícola. |
Vivió varios años en Medina del Campo, siendo muy estimado por su extraordinaria bondad y virtud, de nuestros padres y Madres Carmelitas de allí, a los que ayudaba cuanto podía, el cuidado de las gallinas, que era su industria y especialidad, tenía una granja avícola. Aquí nos dejó hechos también 4 ponederos de albañilería además de otros varios trabajos que nos hizo. Se encontraba aquí en su centro. Carmelitas Descalzas de Medina del Campo.
Víctor, hasta el momento de su matrimonio con Asunción había trabajado exclusivamente en la agricultura, pero al partir de la casa paterna e instalarse en la casa de Dª. Catalina, tía de Asunción, que tenía un amplio patio, comenzó un experimento con gallinas ponedoras que le dio tan buen resultado, que decidió vender sus propiedades en Quintanadiez de la Vega para comprar una granja en Medina del Campo.
El éxito ni el mismo lo esperaba, pero se debió, en parte, a que leyó libros dedicados a la avicultura para instalar en sus gallineros las técnicas más modernas, y lo mismo hizo con los piensos más apropiados. Trabajó mucho, pero gozó más viendo a su esposa y a sus hijos felices.
Y como no era egoísta, pronto, debido a su amistad con los Padres Carmelitas, les animó y ayudó a instalar gallineros en su finca en las afueras de la población, para contribuir a la buena alimentación de sus seminaristas. Algo parecido, pero a menor escala, hizo con las Madres Carmelitas, como nos acaban de testificar.