sábado, 11 de abril de 2026

P. José Francisco Rodríguez. Desde la orilla de Dios (XVI)

P. José Francisco Rodríguez.

Jesús nos demostró el amor que nos tenía asumiendo todos nuestros males temporales y cambiando nuestros males temporales en bienes eternos. Así fue como convirtió nuestros males temporales en bienes eternos.

Dios da la felicidad eterna a los que renuncian por amor suyo a la efímera felicidad de este mundo.


Jesús, fue tanto más, cuanto más se aniquiló por amor al Padre y por amor nuestro; tuvo tanto más, cuanto más se desprendió de todas sus riquezas, por amor al Padre y por amor nuestro, y pudo tanto más, cuanto más renunció a todo su poder, por amor al Padre y por amor nuestro.


Jesús, en lugar de matar a los que fueron a darle muerte, se dejó matar por ellos. Muriendo voluntariamente, mató a la muerte, y resucitando nos dio la vida para siempre.  


Ese es el camino que tenemos que seguir nosotros, si queremos cambiar en cielo anticipado el infierno en que vivimos. Jesús se dejó matar por sus enemigos en lugar de matar a sus enemigos, para darnos a entender, que es dejándonos matar por nuestros enemigos, en lugar de matar a nuestros enemigos como alcanzamos la vida que Él nos ha merecido dejándose matar por sus enemigos en lugar de darles muerte. 


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