sábado, 3 de enero de 2026

Habla Víctor. Carta 4 a religiosa agustina (IX)

 

Iglesia del monasterio de la Encarnación
de Agustinas Recoletas en Oviedo.


“La pasión que sientes, también es buena. No olvides lo que te digo anteriormente, que todo ello es sensible y te lo da Dios para fortalecerte y prepararte a grandes sufrimientos, donde forzosamente te verás obligada a practicar el amor de voluntad, implorando con jaculatorias continuas.

Mucho te agradezco me tengas tan presente en la intimidad de Cristo; tenemos que estar unidos a Él y nos amaremos en la verdad”.

Dice San Juan de la Cruz: “Es de saber que el alma, después que determinadamente se convierte a servir a Dios, ordinariamente la va Dios criando en espíritu y regalando al modo que la amorosa madre hace al niño tierno, al cual al calor de sus pechos le calienta, y con leche sabrosa y manjar blando y dulce lo cría y en sus brazos le trae y regala. Pero a medida que va creciendo, le va la madre quitando el regalo y…abajándole de los brazos le hace andar por su pie, para que se dé a cosas más grandes y sustanciales” (Noche 1. 1, 2)

Así se explica que la religiosa agustina tuviera una etapa de consuelos en la oración, en la práctica de penitencias, en la frecuencia de los sacramentos, en comunicar esas experiencias con los demás, etc., pues el Señor la estaba preparando para entrar en la “noche oscura de la contemplación purgativa, la cual pasivamente causa en el alma la negación de sí misma y de todas las cosas”. (Noche 1. 1).



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